Como muchos no comulgo en casi nada con
Ahí entra la senadora Mattei que en una apresurada opinión matinal en una radio nacional dijo lo que verdaderamente piensa un sector de nuestro país, al escuchar al cura expresarse sobre el sueldo mínimo ético lo tildó de demagogo y le enrostro su ignorancia en temas económicos (por que pareciera que la radio al mantener un impacto mediático menor hace que sus “opinólogos” se desaten, se sinceren, muestren sus verdaderas opiniones, claro que en la tarde ya en televisión “moderaba” sus comentarios).
Lo de la señora Mattei es grave, ella le corrigió al sacerdote su total ignorancia en cuanto al tema con respecto a la economía “no tiene idea “fue su arrogante sentencia. He ahí su posición en tanto al problema. Entiendo que el Cura lo único que predico fue que era necesario el debate, creo yo, y no se refirió a temas técnicos. El problema surge cuando la señora Mattei corta, primero la posibilidad de generar un debate donde todos los actores necesariamente tienen que participar. Por otro lado podríamos decirle a la señora Mattei con su misma arrogante diatriba ¿es ella experta en Aristóteles, Spinoza o Kant como para hablar con propiedad de Ética?
Los debates tienen que ser participativos pluralistas, democráticos y no son exclusivos de los tecnócratas.
Actitudes como las de la señora Mattei son las que hacen perder a muchos jóvenes el interés por la política, por que bajo su idea de la misma el que no es experto mejor que se calle.


















Sueldo ético: Lo que nadie quería decir....
Me da rabia que sólo después de que alguien, a quien no pueden cuestionar, se pronuncie acerca de la desigualdad, se discuta en Chile algo que todos los políticos han tenido claro. ¿Por qué no se habló antes de este tema? No creo que para los políticos sea un tema nuevo.
Hablar de algo así implicaría que todo lo que han hecho y están haciendo, está mal. La política económica chilena ha otorgado al empresariado un poder que no debería tener. Pero siguen igual. Cambiar algo implicaría reestructurar todo. Pero por qué no hacerlo. Es impresindible para nuestra sociedad, para nuestro país.
Eso.
He dicho.