En la fría noche de mi alma,
dibujo tu silueta con el vaho nocturno,
mis manos recorren cada rincón tuyo,
buscando encontrar aquel tesoro que esconden tus pechos,
emergen de tus ojos
la luz que ilumina el infierno de no tenerte,
el miedo de no sentir tus manos rozar mi cuerpo,
la resignación de no besar tus labios cálidos,
deseando ser perpetuo.
Invento que en noches como estas
duermo bajo tu regazo,
soñando a ser eternos,
guardando en el recuerdo
tus miles de formas de ser bella,
el misterio de tu caminar,
la miel que envuelve tus besos,
la tarde en que juramos
nuestro amor eterno.
Al besar tu figura,
el frio se torna
en la febril pasión de sentirnos,
la niebla que dibuja tu silueta,
se convierte en carne y hueso
santuario que besaba en abriles pasados,
haciendo de la distancia,
un paréntesis del retorno a tu cuerpo.



















El bufon de la florida
Los recuerdos nocturnos..son los que nos acercan más ..aunque haya distancias importantes...otra vez la sensualidad a flor de piel...un abrazo.