Hu-Song, filosofo de Oriente, contó a sus discípulos la siguiente historia:
"Varios hombres habían quedado encerrados por error en una oscura caverna donde no podían ver casi nada . Pasó algún tiempo, y uno de ellos logró encender una pequeña tea. Pero la luz que daba era tan escasa que aun así no se podía ver nada. Al hombre, sin embargo, se le ocurrió que con su luz podía ayudar a que cada uno de los demás prendieran su propia tea y así compartiendo la llama con todos la caverna se iluminó".
Uno de los discípulos preguntó a Hu-Song:
¿Qué nos enseña, maestro, este relato?
Y Hu-Song contestó : Nos enseña que nuestra luz sigue siendo oscuridad si no la compartimos con el prójimo. Y también nos dice que el compartir nuestra luz no la desvanece, sino que por el contrario la hace crecer.
"El compartir nos enriquece en lugar de hacernos más pobres"
"Los momentos más felices son aquellos que hemos podido compartir"
Atrévanse a compartir su luz y abran los ojos para ver lo que ésta les muestra!!
Con amor,
R







Bueno, especialemnte: "Los momentos más felices son aquellos que hemos podido compartir"
Saludos y suerte
... cuanto sentido me hace tu escrito.
El esfuerzo de compartir lo " aparentemente poco " de cada uno y sumarlo para beneficio en común hace la gran diferencia ... entre esto y elegir masticar la obscuridad que nos rodea con indiferente inercia.
mis saludos atentos
Muchas gracias por darse el tiempo de compartir conmigo estas líneas
Mi amor para ambos,
R
...leerte Rolando.
mis cariños