
Bien, el año ha ido avanzando, tan rápido que me mareo de sólo pensar en que hace unos meses ya tomé mi decisión electoral. No sólo el fin de año me tiene complicado, también es el aniversario de que mi linda Lucía, la luz de mis ojos, se fue para el cielo a encontrase con el caballero de la llaves, don Peyuco.
Le cuento como está el barrio, el país, la gente hace eso en los camposantos, no es que espere una respuesta pero, hoy siento la necesidad de contarle la siguiente historia, si ustedes quieren se pueden quedar a escucharla:
- Lucía, no piense mal usted de mí, ni que ahora me interesan las copuchas, y ese tipo de cosas raras, pero le voy a contar sobre uno de caballeros que trabaja en el edificio, Don Francisco del Solar. Es un hombre muy querido por la comunidad, ¿o será temido? Lo que sí sé es que el hombre tiene el billete suficiente como para comprar mi alma cinco veces.
"Dicen las malas lenguas el caballero es un experto operador político. Vaya, ¿qué demonios es eso? Pues me imaginé una mezcla de candidato y el doctor House. Nada se trata de alguien que sabe cómo funciona la cosa, o como se manejan los hilos que los demás mortales no vemos. Puedo entender eso, pero el hombre siempre me ha dado escalofríos, será porque siempre dice:
- Hombrecito, tú eres pobre porque no sabes cómo funciona el mundo. Yo he estado en todos los gobiernos que este país ha tenido desde mis tiernos veinticinco años... y ahora tengo más de sesenta. No se trata de valores, es cosa de oportunidades, ¿militancias? Las he tenido todas, cuando estaba en el ministerio de transportes fui Socialista, antes Demócrata Cristiano. No tengo problemas en der independiente, o cualquier cosa que se te ocurra. Además mis sombras están en todas partes, si se te ocurre, por ejemplo, contar esta conversación... todos lo sabrán y estarás más frito que un wantán.
Con su sonrisa llena me dejó ahí, turolato. Me fui pensativo a juntarme con alguien que me explicara, fui hasta cada uno de los precandidatos a diputado, y al menos dos me dijeron sabiamente, "de eso no hablamos". Mmm, algo está muy mal aquí, todos los candidatos prometen esperanzas, cambios, o nuevos horizontes, este seguro servidor suyo, ya no se compra nada. Así es mi querida Lucía, yo ya no le creo a ninguno de estos gatos de campo".
Puse una nota en el buzón de mi candidato, sin esperanza de ser contactado, entonces, dos días después me llega una carta:
- ¿Tendrá un rato para que nos veamos? – rezaba la misiva, la firmaba Sebastián Piñera.
No esperaba esto, ni podía imaginar que me diera tiempo, así que corrí como un condenado, y llegué al encuentro con mi candidato.
- Lo que me cuenta usted es muy grave, y ha pasado durante mucho tiempo, estas sanguijuelas van a ser extirpadas en mi gobierno.
- ¿Cómo don Seba?
- Abriendo más espacios a la participación y a la transparencia, si todos saben lo que el estado hace, ¿qué hay para esconder?
Otros temas fueron surgiendo, y quizás pueda contártelos otro día, pero lo que encontré re-encachado es que me recibiera tan velozmente, y que le interesara escuchar a este individuo, siempre tan lleno de tribulaciones.
Hoy me voy reflexivo, es verdad, pero sonriente.



















Simón
que pena lo de tu Lucía, no sabía que estabas solito recordándola.
Me gustó eso de "gatos de campo" ... jajajajaja. Ahora, si llega a salir tu candidato ¿crees que te atendería así de rápido como ahora que está en campaña?él te dice que abriría espacios para la transparencia ¿qué pasará con los jefes regionales, de departamento, nacionales de los servicios públicos?¿se irían?¿concursarían o los dejan?
Saludos!!!
Patty