Nací hace 26 años en Valparaíso, Chile. Mis padres y mis amigos son chilenos, asi como la mayoría de la gente con la que alguna vez he hablado. No soy sociólogo ni psicólogo, pero creo conocer muy bien a los chilenos. Como dije antes, yo mismo soy uno de ellos.
Les cuento esto, amigos, para que sepan que no conozco a nadie que piense que una guerra con ustedes, o con cualquier otro país, sea una buena idea. Tampoco he escuchado que alguien sienta envidia por el desempeño económico de algún país vecino, ni he sabido de algún plan para boicotear el desarrollo de alguna nación.
La mayoría de nosotros está conciente de que no somos un país grande, como Brasil o China, y que por lo mismo jamás seremos una potencia mundial. Pero la verdad es que tampoco pensamos mucho en ello. Creemos que tenemos problemas más graves por resolver, como el desempleo, la delincuencia, la salud o la educación. Muchos de nosotros apenas pueden darse el lujo de tener una vivienda digna o un salario justo, difícilmente vamos a preocuparnos por invadir otro país. Tenemos suficiente con el nuestro.
Es cierto que a veces nos gusta sentirnos importantes, por eso si ven nuestros noticieros se darán cuenta que dedican considerable espacio a mostrar el vino chileno que venden en Japón, o la manzana chilena en algún supermercado de Estocolmo. Pero eso es porque nos gustaría que el resto del mundo al menos sepa de nustra existencia, no porque nos creamos un imperio.
No voy a mentirles, amigos. No les voy a decir que admiramos su economía o que estamos asombrados por su crecimiento. Pero tampoco lo contrario: Simplemente no nos interesa. No quiero que me malinterpreten, no es porque los menospreciemos. Es sólo que, como les mencioné antes, tenemos otras preocupaciones. Sí, ya sé que esto es malo, a mi también me gustaría que nuestro país se diera cuenta de una vez por todas que no es una isla y que tenemos que integrarnos con nuestros vecinos. Pero ya les comenté antes: La educación no es uno de nuestros orgullos.
En lo personal, espero que si están ustedes progresando sigan así. Ojalá también logren derrotar la pobreza y puedan crear una sociedad más justa. No creo que ninguno de nosotros quiera ser un impedimento para ello. No se dejen engañar.
Quiero recordarles, además, que una de las características del fascismo es "aprovechar demagógicamente los sentimientos de miedo y frustración colectiva para exacervarlos y desplazarlos contra un enemigo común (real o imaginario, interior o exterior), que actúa como chivo expiatorio frente al que volcar toda la agresividad de manera irreflexiva, logrando la unidad y adhesión de la población".
¿Les suena conocido? No estoy insinuando que el suyo sea un gobierno fascista, sólo quiero que sepan que las técnicas que utiliza son tanto o más viejas que esta doctrina que tanto dolor causó al mundo.
Si quieren derrotar algo, amigos, que sea la pobreza. Si buscan un chivo expiatorio que sea la desigualdad. Sinceramente espero que algún día, tanto nosotros como ustedes, pensemos asi.
Un abrazo.



















Si bien las intenciones e ...
Si bien las intenciones e tu carta son buenas, yo creo que los peruanos cultos no tienen necesidad de leerla. El problema es con los otros y éstos son fáciles de manipular porque pertencen al populacho y lo que el populacho no aprendió a creer sin razones es muy difícil hacerlo razonar...y mucho más difícil hacerlo por escrito. Al populacho se le convence con gritos y a golpes, con lágrimas y rezos.
Es loable tu intención pero de razones no entiende el populacho y eso lo saben muy bien los políticos del Perú.
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Asi Hablaba Acertijo