
Al menos me resultó inquietante que el pequeño Felipe no conociese un cerdo, estaba perplejo frente a la magnitud de ese tremendo puerco que fácilmente le triplicaba en tamaño- ¡es muy peludo!- ¿muerde?, fueron algunas de sus primeras expresiones luego de salir de su asombro. A esa experiencia, a lo largo del día se le fueron sumando otras que me dejaron clara la descomunal distancia cognitiva que estaban tomando los niños de la naturaleza. Me intrigó el cambio substancial de la realidad que les circunscribe.
La naturaleza humana se debe ver afectada sin duda alguna pensé. Aristóteles es presentado no solo como filósofo, sino también como científico seminal y fundador de varias disciplinas, insistiendo sobre todo en sus estudios sobre el lenguaje y en su interés por los animales.
De Jesús Mosterín destaco su interés por la naturaleza silvestre que lo llevó ya tempranamente a colaborar con el famoso naturalista y documentalista Félix Rodríguez de la Fuente en un esfuerzo por extender primero en España y luego en el mundo entero el conocimiento y el aprecio de la naturaleza viva y en especial de los animales salvajes. Mosterín considera que nuestra capacidad congénita para la compasión, reforzada por el contacto, el conocimiento y la empatía, constituyen una base más sólida para el respeto moral de los animales no-humanos que la mera y abstracta apelación a derechos intrínsecos inverificables.
Cuan lejos podemos vivir de la naturaleza sin ver afectada la propia. Sólo en términos sensoriales, somos instruidos tan intensa y sutilmente llegando a desarrollar la intuición o para otros sentido común o prudencia.
El plano paisaje y experiencias que se presentan con la promesa de llevar nuestros sentidos a otros niveles superiores son ofertas que la familia toda no puede dejar pasar. Esa es "la actual actividad" para niños como Felipe, que viven jugando frente a desoladas consolas. Al menos para mi, panorama bastante pobre. Una escasez, que veo en todo fanático de juegos, computadores, y otros juguetes para no desconectarse del mundo. De ese otro mundo.
De qué modo se va compensar y cómo va a actuar sobre la psiquis humana la tecnología cuando idiotiza a tantos.
Visualiza, imagina, la falta de contacto sensorial, de dolor real frente a acciones de riesgo extremo, en lo virtual puedes sentir cero remordimiento, efecto físico o espiritual frente atrocidades bajo el parámetro del juego o diversión.
Que distinta es la “la consola de la realidad total y absoluta” Esa verdadera vida natural, aquella, la brutal, la plagada de consecuencias.
Lejos de cualquier determinismo tecnológico, despierta mi curiosidad la pobre moneda de cambio que reciben hoy tantas personas. Mas allá de niños como Felipe, que limitada y circunscrita está nuestra capacidad de vivir en plenitud con integridad y honradez en un mundo que a pesar de tanto maltrato recibido por nosotros, tiene aquella aterradora ingenuidad de abrirse una y otra vez para ofrecernos su naturaleza, como un Dios que todo lo perdona, pero sufre.
Luis Alberto Medina G.



















La selva de cemento
nos aleja de la biología y de aquello que es consustancial; la tecnología es un medio, no un fin, pero es más cómodo apretar un botón, ver una película o documental sobre la naturaleza, en vez de salir a experimentarla y conocerla
saludos