“Deja
de pelearte con los cristianos” “¿qué te cuesta dejarlos que crean lo
que quieran?” Muchos amigos míos y personas de la red me preguntan por
qué siento la necesidad de pelearme con los creyentes cada tanto.
Entonces les recuerdo que hace poco casi me instalan un papa de trece
metros aquí al lado de mi casa, que casi prohíben la píldora del día
después, que fuimos uno de los últimos países en tener una ley de
divorcio, que el aborto terapéutico es ilegal en Chile y que el
matrimonio homosexual es imposible por ahora.
Mientras los intelectuales se adentran en las dudas que genera el pensamiento de la posmodernidad, antiguas supersticiones –religiones, son sinónimos aquí –vuelven a la vida como el Imhotep interpretado por Karloff en La Momia, proclamando al pensamiento moderno e ilustrado como una cosa del pasado y estableciendo que, dado que la verdad se ha vuelto una cuestión de opiniones, entonces les es lícito venir a instalarse como salvadores del sentido de la humanidad.
Han sido los científicos quienes han asumido la disputa y la primera línea de batalla en contra de este intento de regresión conservadora: Hitchens, Dawkins y muchos otros se han lanzado en picada en contra de la religión a la científica, es decir, descartándola como la teoría simplemente errónea y de escaso valor explicativo que es. Algunos valientes ciudadanos del mundo han adherido a este movimiento libertario, pero, lamentablemente la gran mayoría de los mortales aún continúa esclava de tales creencias, puesto que, salvo por los selectos espíritus de los científicos y de algunos elegidos, la ciencia es incapaz de construirme un sentido precisamente a mí –a mí en cada caso, no a mí Arturo –y de ayudarme a enfrentar mi dolor y mi propia mortalidad. La gran mayoría de los mortales elegirá la felicidad antes que la verdad porque no saben que una felicidad sin verdad es una felicidad falsa, pero intuyen que una verdad sin sentido es una verdad abismal.
En esta lucha, la superstición-religión recupera posiciones que le fueron ganadas a sangre y fuego por nuestros ancestros ¡y no es una metáfora! Movimientos neoconservadores niegan de facto la posibilidad de abortos a las mujeres en los países en donde es legal al apoderarse de los hospitales y sus poderosos lobbies hacen impensables a ese tipo de libertades a países en los que, como en el mío, aún no se han logrado. No es casualidad que las sectas más conservadoras de la Iglesia Católica estén pobladas de devotos oligarcas que quieren usarlas para mantener un statu quo que les favorece. No es raro que, pese a la depravación flagrante en la que fue descubierto Marcial Maciel, los Legionarios de Cristo sigan existiendo y la orden no sea disuelta: ellos recolectan demasiado dinero de las élites económicas, especialmente de las latinoamericanas.
Mientras muchísimos “teóricos” de la conspiración ven illuminati por todas partes, no ven como esta alianza entre cruz y mercado intenta apropiarse del mundo ante nuestras propias narices, en los titulares de los diarios más serios y en todo el mundo, ya sea en la forma católica o en alguna variable protestante chamánica norteamericana o bajo la apariencia de algún movimiento de la nueva era.
Los pensadores dudan, como es su trabajo, pero, si bien la Filosofía es inútil por definición, es útil por accidente y ese accidente es más necesario que nunca. La ciencia no ofrece más que abismo al mortal, pero sólo la Filosofía puede ofrecer al hombre contemporáneo un sentido o al menos una vía para encontrar ese sentido más allá de las supersticiones. El momento es crítico, con Ratzinger a la cabeza, la superstición ha demostrado que la gran mayoría de los movimientos religiosos occidentales y muchos orientales no quieren sino regresarnos a la edad media y transformarnos de los hombres y mujeres que somos en burros sin inteligencia, bueyes castrados y ovejas dóciles y que dejemos el gigantesco palacio conceptual de nuestra civilización para volver a adorar sus mitos en un pesebre de Belén que probablemente nunca existió. El búho de minerva siempre ha levantado el vuelo al anochecer, esperemos que en la noche no sea demasiado tarde.



















Este artículo tuyo, Arturo, gana premio...
Estás empleando mucho mejor tu tiempo que tratando de convencer a un creyente que defenderá hasta su muerte su derecho a obtener "verdades" de sus lecturas de la Biblia.
Artículos como este tuyo que has aquí publicado arrojan más luz respecto de las razones que tenemos los ateos para estar intentando rescatar a la gente de creencias milenarias que han causado tantos e inmensos daños a lo largo de toda la Historia.
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Saludos amistosos, Katina
NUNCA HE CREÍDO POSIBLE CONVENCER ...
NUNCA HE CREÍDO POSIBLE CONVENCER A ALGUIEN INFECTADO CON LA FE. Es sólo que ciertas chanterías, porque una falacia es algo elegante, me parecen simplemente intolerables. Sé que no convenzo a mi interlocutor, pero espero ponerle en ridículo frente a alguien...