Párroco, franciscano y burócrata >> Osvaldo Barría

Enviado por pepa garcía el 27/11/2009 a las 17:08
pepa garcía

Una ciudadana compungida por la situación en que estamos, a las puertas de que se apruebe uno de los proyectos de ley más abyectos de las últimas décadas, escribe a una parroquia franciscana (San Francisco de Asís, en Alameda) pidiendo apoyo, una misa, algo... Los animalistas chilenos y de todo el planeta recurren a Francisco de Asís en sus rezos constantemente. Osvaldo Barría, párroco que responde a la misiva, especifica que no es exacto que san Francisco de Asís tenga que ver con causas animalistas y que los perros son foco de infecciones.

Con todos mis respetos, dónde está su espíritu católico, su compromiso con los perseguidos? No se trata de si hay un problema sanitario, se trata de si está de acuerdo o no con que haya que matar perros.

Debiera informarse al cura de que según modernos estudios, la solución al problema de los perros en las calles está en la aplicación de planes integrales que incluyen esterilización, trabajo en adopción y educación en tenencia. Se probó con éxito en comunidades de todo el planeta, siguiendo el ejemplo del municipio Almirante Brown. Cerrar los ojos a esto es estar a favor de la muerte a ultranza, y contra el sentir del pueblo de Dios.

Artículo sobre las Iglesias y los Derechos de los animales:
http://teleperra.com/blog/2008/12/22/las-iglesias-y-los-derechos-animales/

Info sobre la ley de exterminio:
http://leydeexterminio.blogspot.com/


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Los animales no tienen alma ...

Enviado por el 27/11/2009 a las 05:16 PM
Arturo Ruiz

Los animales no tienen alma en la doctrina católica, Pepa. San Francisco es una excepción que bordeó peligrosamente la herejía en su tiempo...


“Los animales poseen un alma ...

Enviado por el 29/11/2009 a las 02:29 PM
pepa garcía

“Los animales poseen un alma y los seres humanos deben amar y sentirse solidarios con nuestros hermanos menores”

Son palabras de Juan Pablo II. El Papa actual afirma lo mismo. Etc. Te buscaré links.


EL AMOR ES MAS FUERTE!!!

Enviado por el 27/11/2009 a las 06:00 PM
karloco

REPITIO EL PAPA JUAN PABLO SEGUNDO EN UNA OCACION Y ESE AMOR DEBE MANIFESTARSE HACIA TODOS LOS SERES DE EL PLANETA.

QUE PENA QUE ESTE CURITA FRANCISCANO NO TENGA ESA DOSIS DE AMOR QUE SE LES ATRIBUYE A QUIENE PRACTICAN TAN INTENSAMENTE LA FE.

¡¡¡QUE PENA POR EL!!!


PORQUE NO ADMITEN LA DECADENCIA LOS CURAS?

Enviado por el 27/11/2009 a las 07:06 PM
JUANGAJARDO

ESTO ES LO MISMO QUE ACONTECE CON LA FALTA DE PLANIFICACIÓN FAMILIAR A LA QUE LOS CURAS SIEMPRE FUERÓN CONTRA ,PARA LOS CURAS LA MULTIPLICAIÓN DE LA MISERIA ES LO QUE LOS ENRIQUECE Y NUTRE LOS COFRES DE LA IGLESIA,, DE IGUAL MANERA COMO SE EXPRESA ESTE CIUDADANO DE SOTANA,, ES COMO ESTOS TRAIDORES DE LA FÉ ,ENCARAN SU Y DESAFIAN SU PROPIO DIOS CUANDO ESTRUPAN LOS NIÑOS A SENEJANZA DEL NIÑO JESÚS?

PORQUE CASTAR LOS PERROS SI DEVERIAN CASTRAR LOS PEDOFILOS DE SOTANA QUE NO DEVERIAN DAR CONSEJOS NI RECETAS CUANDO SON ELLOS LOS PROMOTORES DE TODA CORRUPCIÓN AL NEGOCIAR EL PECADO VENDIENDO PERDÓN O VIDA ETERNA,, PRIMERO FUE LA INDULGENCIA Y LUEGO EL INCENTIVO A LA PROSTITUCIÓN INFANTIL PORQUE LOS CURAS SIEMPRE RONDARÓN Y USARÓN LA MISERIA HUMANA SOBRETODO ABUSANDO DE LOS MAS FRAGILES COMO  NIÑOS ABANDONADOS O DE EXTREMA POBREZA SIMEPRE FUERÓN EL ALVO DE CURAS PEDOFILOS ,, NO ES DE SE EXTRAÑAR ESTE SOLDADO DE SOTANA SE EXPRESAR COMO SIEMPRE FUERÓN CON LA CRUZ Y LA ESPADA,,

 


...

Enviado por el 27/11/2009 a las 07:18 PM
Carolina.

Concuerdo con Arturo, además es historicamente sabido que la religión no se destaca por el amor a los animales es más, casi siempre se han utilizado como sacrificios a los mismo dioses así que no le pidamos más a un sacerdote, aunque bien podrían aprender un poquito de san Francisco de Asís y su bondad hacia los animales.

En todo caso sería muy extraño que un sacerdote se manifestara a favor de algun plan de exterminio canino y a la vez oponerse a cuestiones como la pastilla del dia después... vida es vida no?

En todo caso la posición de la iglesia no me va.


Todos los Seres Vivos poseen un Alma...

Enviado por el 29/11/2009 a las 02:46 PM
MAFALDITA

o Nadie la Posee... así de simple...

Mientras tanto yo le pregunto a Ud. por qué nuestra energía, provenga de un alma o de la transformación de la materia, no la utilizamos no sólo para evitar la matanza de los perros sino también en luchar para acabar con las matanzas de millones de animales acá y allá en los Mataderos del mundo...?

Es probable que Ud. no esté en condiciones de recoger un perro abandonado pero le puedo asegurar que si está Ud. en condiciones de dejar de comerse a los animales y así evitar tantos millones de sufrimientos.

Así si Ud. tiene un Alma estará demostrando que esa Alma sirve para algo bueno.

Y si no la tiene estará demostrando que no es necesario tener Alma para hacer algo bueno...

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Saludos amistosos, Katina


:) i love you, katina

Enviado por el 30/11/2009 a las 04:19 PM
pepa garcía

:) i love you, katina


Todavía, Pepa, ni la Presidenta ni ningún político...

Enviado por el 02/12/2009 a las 12:28 PM
MAFALDITA

ha respondido a mi carta en la cual solicito que se revise incluso el método eutanásico que actualmente utilizan los veterinarios cuando se hace necesario aliviar los sufrimientos de animales atropellados.

Utilizan un producto(T-62) prohibido en Europa y en Estados Unidos porque en muchos casos causa sufrimiento innecesario.

Lo que debe exigirse que se incluya en la Ley es que se utilice el Pentobarbital Sódico, anestésico potente en cirugía.

Esa es otra pelea que debemos dar en beneficio de los animales.

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Saludos amistosos, Katina


Pepa García. Video publicado en Youtube por Katina.

Enviado por el 02/12/2009 a las 01:08 PM
MAFALDITA


VER EL VIDEO PINCHANDO AQUI

 

Aprovecho la ocasión para copiar y pegar un texto relacionado con Pepa García y su trabajo por la protección y el bienestar de los animales:


"El año pasado para estas fechas se reunieron en Estados Unidos clérigos de unos veinte credos religiosos diferentes, entre otros hindúes, judíos, musulmanes, pentecostales y católicos, para definir una reflexión común sobre los derechos animales. La reunión terminó con un llamado a los fieles de esas iglesias y otras personas, entre otras cosas, a no comprar mascotas y preferir la adopción para evitar la sobrepoblación y el abandono, a luchar en sus respectivas comunidades contra la crueldad animal, a no usar pieles animales en el vestuario y otros objetos, a reducir el consumo de carnes y a consumirla sólo si proviene de granjas donde se practique el tratamiento humanitario de los animales, a oponerse a los experimentos con animales y a los espectáculos, y a no consumir ni comprar especies en peligro de extinción (véase la proclamación en la página web de Best Friends Animal Society).
Pese a la diversidad de credos y dioses, clérigos y filósofos llegaron a la convicción compartida de que en su historia los hombres han abandonado el deber religioso de respetar, proteger y salvaguardar a las otras especies. “Como administradores de la creación divina”, dicen en la proclamación, “aceptamos y acogemos como nuestro deber, responsabilidad y obligación moral tanto a proteger la vida animal y a asegurarnos de que esta vida refleje el respeto y dignidad de que deben disfrutar como parte de la creación divina” (misma fuente; véase Pepa García).

En la reunión las iglesias representadas se comprometieron cada una a participar en una campaña para fomentar entre sus fieles el respeto a los derechos animales. Entre los católicos, eso incluyó la lectura de sermones dominicales sobre el tema, llamando a los fieles a adoptar al menos esos cinco puntos. Algunas congregaciones son necesariamente más activas que otras. Entre católicos, ya era conocida la posición del actual Papa Benedicto XVI, entonces el cardenal José Ratzinger, cuando protestó contra la alimentación forzada de gansos para producir paté y contra el maltrato animal implicado en el confinamiento de los animales de granja en espacios o jaulas demasiado pequeñas. Anteriormente, el Papa Juan Pablo II ya había reconocido que los animales poseen alma y llamado a mostrar solidaridad con nuestros hermanos menores. En realidad, según el filósofo católico Bruce Friedrich, mantener a los animales que son criados como mercadería “en jaulas aprtetujadas, sin luz solar, sucios, sin hierba y a menudo sin compañía es una negación de la voluntad de Dios” (en Los Angeles Times; hay una traducción al español en mQh). Qué duda cabe. Según Friedich, pese a que la Biblia contiene episodios de sacrificio animal, “Dios estableció para el hombre, en la historia de la creación en el Libro del Génesis, una dieta vegetariana. Sólo después del pecado, caída y expulsión del Edén empieza la Biblia a hablar del hombre como consumidor de carne animal” (en el artículo de Stephanie Simon en la edición mencionada de Los Angeles Times).

La reunión misma ha sido un logro extraordinario. Particularmente importante ha sido la adopción de estas nuevas perspectivas filosóficas por parte de algunas iglesias protestantes, tradicionalmente conservadoras y reacias a abandonar la creencia en la preeminencia humana en el plan divino. La derecha, especialmente la religiosa, ha sido tradicionalmente enemiga de la causa animalista, a la que consideraba un atentado contra la centralidad del ser humano y una ocupación más bien liberal y laica. Para algunos, según escribe Stephanie Simon, “la mera mención de ‘derechos animales’ subvierte los planes divinos en cuanto al dominio humano sobre el resto de la creación” -una creación interpretada según muchos como un espantoso campo de concentración y exterminio de los que San Francisco de Asís llamó nuestros hermanos menores. Otros sectores del conservadurismo temen que el respeto de los derechos animales se convierta en un obstáculo para el desarrollo económico y una limitación para la libre empresa. Y los hay muchos que creemos que la reducción de animales y hombres a condición de mercadería, y el dinero y la explotación aparejada con la libre empresa misma, son expresiones de la presencia del mal entre los hombres.

Es evidente que hay numerosos paralelos entre la lucha por los derechos humanos y la lucha contra la crueldad animal. En realidad, ahora de lo que se trata es de extender al menos a los otros mamíferos algunos de los privilegios que conocemos como típicamente humanos, como el derecho a no ser sometidos a tratos crueles o violentos. En Chile, en muchas comunas desaparecen perros abandonados, secuestrados y retirados de las calles por las autoridades para ser exterminados y arrojados a vertederos. Lo que hacían antes los militares con los civiles.

En realidad, en este renacimiento de la causa animalista hay también una enorme dosis de romanticismo, entendido como un retorno a las ideologías y concepciones filosóficas preindustriales. No existía la industria biológica en las edades medias europeas, aunque ciertamente prácticas similares eran posibles. Pero al menos el mundo católico vivía en conformidad con un pacto sellado entre dioses y hombres, que incluía a los animales. Todavía podemos aprender mucho de esas épocas. No se consumía carne todos los días. De hecho, dejando a las clases aristocráticas de lado, la gente comía carne rara vez. Además, en días señalados se prescribía el consumo de pescado, prohibiéndose el consumo de otras carnes, o se practicaba derechamente el ayuno, considerado como una práctica de penitencia, redención y respeto por los demás ‘hijos de Dios’.

Meter a un animal de granja a una jaula diminuta en la que no podría ni siquiera moverse habría sido prácticamente inconcebible -aunque había jaulas y solía confinarse en ellas incluso a hombres. Pero lo esencial de la filosofía popular de la época establecía que el privilegio humano de consumir a otras especies se basaba en una teoría general de intercambio recíproco en la que los animales podían ser sacrificados para el consumo sólo después de haber recibido una vida relativamente decorosa, sin malos tratos ni confinamientos innaturales y en el relativo bienestar de las granjas de entonces, que hoy llamaríamos humanitarias, moviéndose a su placer y viviendo en lo posible sus vidas, según sus historias y costumbres. Los hombres debían entonces aprovechar todo el animal sacrificado para no provocar la ira de los dioses por el evidente despilfarro -que es un arrogante insulto a la creación.

Entonces también tenían los animales alma, y eso les daba un derecho legítimo a vivir en esta vida y en la otra. No se podía disponer de ellos a voluntad, y estrictos regímenes jurídicos dirimían los casos de conflicto entre hombres y animales. Y muchos de los dioses de entonces -incluyendo a santos y vírgenes- velaban porque los hombres respetasen el pacto sellado. Con la era industrial, las nuevas clases y sus doctrinas llegaron incluso a negar que los animales, así como humanos de otras razas, tuviesen alma, fuesen capaces de sentir dolor o siquiera poseyeran sentimientos piadosos. Los avances en la etología moderna ha desmentido todas estas insensateces.

Pese a que en Occidente el consumo de carne ha estado siempre acompañado de un terrible sentimiento de culpa, es en las épocas industriales en las que su consumo se exacerba y alcanza niveles de desenfreno todavía incomprensibles. Hoy no se observa ni la reciprocidad que exigían las creencias y prácticas religiosas de esas épocas, ni los tiempos estipulados para su consumo, ni en realidad nada. El dinero se ha convertido en la única y bruta condición del consumo de carnes. Y ese consumo desenfrenado permite todo tipo de excesos, como la alimentación forzada de los gansos y prácticas todavía más horrendas, como la ya desaparecida costumbre inglesa de soltar a los perros contra el ganado que iba a ser sacrificado en la creencia de que el terror y el dolor provocado por los mordiscos y desgarros mejoraban el sabor de la carne. Ya se ve que el infierno no estaba ni está muy lejos.

Ahora la tarea es convertir estas reflexiones y principios generales en prácticas posibles. Algunas organizaciones animalistas, conscientes de que el respeto pleno de los derechos animales implicará una revolución de las costumbres que se ve venir, pero que está todavía lejos, han optado por llamar a sus afiliados a actuar y movilizarse a nivel local, para eludir la práctica imposibilidad de aprobar leyes nacionales. En Estados Unidos, la Sociedad Protectora de Animales ha presentado proyectos en diferentes condados y estados para prohibir mediante ordenanzas las prácticas consideradas más crueles para los animales, como su confinamiento en jaulas demasiado pequeñas, sin luz ni hierba, como señala Friedich.

Los grupos episcopales han comenzado a actuar decididamente contra las fábricas o criaderos de perros y las granjas industriales. La iglesia metodista unida rechaza igualmente estas granjas y se opone decididamente a prácticas como las peleas de gallos. Y otros grupos inician proyectos más limitados, pero igualmente importantes, como eliminar paulatinamente productos de origen animal en sus reuniones y prácticas religiosas (por ejemplo, no consumir ni repartir sopa de vacuno). Los anglicanos han dejado oír la poderosa voz de su obispo Richard Llewellin, quien se opone a la ganadería intensiva, a los experimentos con animales, a la industria peletera, al maltrato de los animales domésticos y a la muerte de animales en espectáculos. “Los problemas con los animales”, dice, “son problemas teológicos y deben estar en la agenda de la iglesia” (en el sitio de la Sociedad Anglicana para el Bienestar de los Animales). También los cristianos han empezado a enfatizar otros aspectos de la doctrina cristiana, como el tabú que pesa sobre el derramamiento de sangre y el consumo de carne.

Ciertamente la nueva evangelización no está libre de otro tipo de conflictos. Hace unos días, cuando alimentábamos a unos perros abandonados en una plaza cercana a casa, un hombre me reprochó preferir a los animales a los hombres, entre los que había muchos, me dijo, que sufrían hambre y otras necesidades y vivían igualmente abandonados. Pero no me parece que preocuparse de los perros abandonados implique dejar de lado la misma preocupación por la gente abandonada. De hecho, gente y perros de la calle suelen vivir juntos, se protegen mutuamente y comparten todas sus penurias. Es sabido que entre vagabundos y otras personas destituidas suelen encontrarse grandes ejemplos de piedad y reciprocidad. Los animalistas también deben aprender de las profundas enseñanzas que nos dejan los más abandonados de la Tierra.

Muchas de las conclusiones a que llegaron esos grupos en esa reunión del año pasado pueden servir de ejemplo y guía para los animalistas chilenos. Yo también comparto la creencia de que necesitamos un cambio cultural para fomentar el respeto de los derechos animales, y que avanzaríamos a pasos agigantados si las iglesias hiciesen suyos algunos principios de la protección animal. Ese es un primer paso. También avanzaríamos más rápidamente si logramos que los partidos políticos incluyan el respeto a los derechos animales en sus declaraciones de principios. Y, también, es muy cuerda la opción de algunas sociedades protectoras de movilizarse a nivel local, a nivel de ordenanzas, círculos religiosos y organizaciones sociales para difundir la causa animalista.

Sería, por eso, formidable que las organizaciones religiosas chilenas, sin exclusión alguna, se reuniesen para tratar el de los derechos animales y decidiesen adoptar y fomentar algunos de sus principios más importantes. Entretanto, invito a todos a leer la proclamación, y a firmarla aquí; el objetivo es llegar al millón de firmas. En otras páginas de la Best Friends Animal Society, se encuentran valiosos ensayos y reflexiones sobre la relación entre las religiones y la causa animalista."

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Saludos amistosos, Katina


Katina!! :)) Gracias por la ...

Enviado por el 04/12/2009 a las 06:36 PM
pepa garcía

Katina!! :)) Gracias por la difusión.

Yo tengo que decir que no estoy de acuerdo con uno de los puntos del manifiesto: cuando se dice que a ser posible la carne que se consuma sea de granjas de las ´amistosas´ con los animales... Yo no creo que haya granjas amistosas con los animales: todas son lugares de tortura y sufrimiento: todas deben desaparecer.

Besos


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