Aunque ustedes no puedan creerlo, esta suerte de engendro cabezón... es un Beagle, de raza pura, de 2 semanas.
A cualquiera podría parecerle esto intrascendente, si no fuese porque el implacable paso de las horas, minuto a minuto, va marcando lo que le queda de tiempo a este animalito para ser arrojado a quizás que canal de regadío...
Yo, enterado de la situación, nada puedo hacer para interceder entre el destino y la suerte que correrán el cabezoncito y sus hermanos. Así lo han determinado los Dioses ancestrales en su llamado que retumba retrasmitiendose de roca en roca desde el mismísimo Machu Pichu...
Antes de Navidad, todos estos perritos serán entregados al Sr. Verdugo de la población donde vive la Sra. Pinque, (si, esa misma que tiene una comadre que se llama Cerebro y todo eso). Y, como todos saben, el muy villano disfruta metiendo a los perritos en un saco para arrojarlos a algún cauce de agua con la seguridad de que si nos es por la contaminación de las mismas, los cachorritos igual morirán de asfixia por inmersión.
Violeta, la mamá de Cabezoncito, está desolada... no se como, quizás será el instinto, pero ella sabe lo que le espera a los hijos de su primera camada...
Si se fijan, podrán ustedes notar la enorme tristeza que se refleja en el rostro de esta madre perruna que lo único que espera es una oportunidad de vida para sus crías.
Como les decía nada puedo hacer, porque el secuestrador de los cachoros es cruel e inflexible, no tiene corazón. Lo sé, porque de chiquito cuando sus amiguitos jugaban a los buenos y los malos... el solo quería ser el interrogador.. y así es como pinzas, alicates, baterías viejas, un sommier dado de baja, y otras cosas, fueron desapareciendo misteriosamente... siendo él el único sospechoso que tuvo la oportunidad de hacerse de ellas.
La cuestión es que este plagiador de cachorritos cobra un rescate de US$ 200 por cada perrito, o, antes de Pascua... los entregará al vecino de la Sra. Pinque que le pagará lo que le pidan por gozar del placer de ahogarlos...
Yo nada puedo hacer, porque mi mujer se interpone en cada disputa que pueda haber al interior de esta familia solo para apoyar a la parte contraria... y mi hijo es inclaudicable en su determinación de viajar a Machu Pichu este año cueste lo que cueste...
De ustedes depende queridos atinienses, que un niño tenga una Feliz Navidad al brindársele la oportunidad de atesorar amistad y cariño por un cachorrito como Cabezoncito... o dejar que los perritos corran peor suerte que la que tuvieron los que perseguía Cruela de Vil...
Feliz Navidad
Tom
P.D: Solo queda un perrito... ¡macho!...
¡Miren que estampa...!
Y además... ¡Amigo de los gatos...!



















Me parece...
que una "muy" feliz navidad es la que tendrá el plagiador, ya que ante tan conmovedor escenario que nos presentas Tom, ten por seguro que que estas bellas criaturas retornaran en los brazos acogedores de sus rescatistas, obviamente previo pago de los US a tan vil personaje. Que tengas un feliz final!!
Saludos
Breiq
No te creas Breig...
Al final igual es medio traumático deshacerse de estos bicharracos...
Es que hay que esperar que esten comiendo solos para entregarlos... y a esas alturas ya uno se ha encariñado con ellos...
También la perra tiene sus sentimientos... y no creas que le hace mucha gracia que de repente una de sus crías desaparezca como por arte de magia.
Mondo Cane...
Tom