PASCUA FELIZ PARA TODOS
Sé que algo está sucediendo y el facilismo conque concertamos un encuentro en el mall no nos deja ver el bosque descriptado que está por nacer. La premura conque desenvainamos unos pocos o muchos dólares, suple la verdadera razón por la cual se desmiga entre nosotros, los despistados, los descristianos o los mitómanos, esa razón fundamental, del por qué debemos reconocer Navidad. Por cierto, somos unos verdaderos cubos que nos daremos cuenta tarde de cuan tamaña equivocación.
La gran campaña suena a otra cosa, el mundo retuerce el consumismo hasta el extremo de retorcer los bolsillos para tal hazaña de proliferar utilidades en una economía de mercado que nos esta matando y matando por sanos de alguna enfermedad.
Debe haber algún sitio de nuestra mente o de nuestro corazón que diga “bien sabemos que la vida nunca funciona así” Al menos Julieta lo dice.
Y de ser cierto, debemos confabularnos para que esto cambie, para que de una vez por todas nos espere Jesús al lado del árbol y nos abrace y nos diga que aún no está todo perdido, que tendremos bosques, ríos, montañas; que la luna será menguante y que el sol se tapará con las nubes y no por el consumo de petróleo.
Creo por cierto, que sueño y sueño un sueño desesperado ya que de tanto soñar, estoy a punto de irme también cortado.
Ustedes comprenderán el por qué hoy todo se compra o se vende. La oferta y la demanda hace de las suyas y se inmiscuye desvergonzadamente en lo más íntimo de nosotros; nos da orden de usar tal o cual pantalón, de comer esos u otros tallarines, de tomar ese u otro micro, de visitar esa y no otra sala de cine, pero lo más descarado es dejar a un señor gordo y vestido de rojo, al parecer simpático, que desenfunde un saco de porquerías en medio de nuestro living y que nunca pregunte dónde está Jesús, o sea, además, patudo. Al menos, debe saber quién está de cumpleaños.
Navidad, 25/12/009
Quil/ Pablo Delgado U.



















En vigencia
Lo releo...y no ha perdido para nada la vigencia. Al contrario, el aceleramiento compulsivo del consumo sigue más fuerte que nunca.
Habrá que compartirlo, entonces.....
Amanda Espejo