Ante todo, no tengas miedo ni te preocupes demasiado… Imprégnate de la paz que sabes que tienes, ásete a ella y ve confiado en esta humeante sensación de ir fluyendo —no luchando ni resistiendo— con la vida y sus propósitos más esenciales.
Cascadas de Espíritu fluyen a través de la integridad de tu ser, en todos tus planos y dimensiones. Cada molécula sabe dónde ir, y todo se ajusta y manifiesta de la mejor manera. Es como un inevitable proceso de ordenamiento, de decantación armónica hacia un destino que se desconoce, que se crea en el proceso, pero que se disfruta plenamente.
Retén en tu mente y concentra en ella todos los pensamientos creadores que se te presenten al torrente de ideación y conciencia. No juzgues ninguno de estos pensamientos, ni vivas atado a ellos; tan sólo obsérvalos y asimílalos como parte de ti. Orienta tu vida y tus acciones en dirección a aquellos que te generen mayor gozo y plenitud, pues son chispazos de intuición que te guían por el camino más apropiado.
Haz el ejercicio de activarte espiritualmente, de hablarte, de comunicarte contigo mismo, con tu alma eterna; permite que ésta te canalice importantes mensajes que en sí son una energía reparadora y poderosa, por lo que su sola presencia notarás que hace bien a tu vida; más aún, si asimilas estas energías, y transduces de la potencia cuántica al acto manifestado en tu realidad los mensajes que te traen, sin par es el gozo que hay para tu vida. Tan sólo piensa en eso; siente la paz que este proceso trae a tu vida; siéntela ahora pues es energía que no se restringe a una línea tridimensional de tiempo, sino que está en un estado cuántico que llega a ti desde un pasado o futuro que puede que no veas, ni importa que lo hagas, pero que es real y que se siente fluir a través de tu existencia.


















Saludos
Me agrado
Saludos y suerte
Retén en tu mente y concentra en ella todos los pensamientos creadores que se te presenten al torrente de ideación y conciencia. No juzgues ninguno de estos pensamientos, ni vivas atado a ellos; tan sólo obsérvalos y asimílalos como parte de ti. Orienta tu vida y tus acciones en dirección a aquellos que te generen mayor gozo y plenitud, pues son chispazos de intuición que te guían por el camino más apropiado.