Gestos de última hora
Una semana exacta le queda a Eduardo Frei Ruiz Tagle para la reagrupación de fuerzas progresistas que permitan frenar el embate de la Alianza por el Cambio.
Una semana exacta para lograr compromisos de base para enmendar en un quinto gobierno concertacionista los errores que se han acumulado hasta llegar a esta crisis. El mundo progresista quiere cambios profundos, erradicar las máquinas y operadores políticos. Latorre y Escalona no dieron un paso al costado y son una barrera empecinada que mantiene a muchos ciudadanos renuentes de dar su apoyo a Frei, porque ese apoyo no se logra sin dar señales de cambio que signifiquen abandonar las malas prácticas al interior del progresismo.
Los gestos, sin embargo, se multiplican a última hora, con adhesiones que se supone son emblemáticas a favor de ambos candidatos. Los que adhieren a Piñera, como Jorge Edwards o Patricio Navia, de alguna manera encarnan una corriente liberal moderada.
Del lado oficialista, el apoyo de Carlos Ominami es simbólico y un noble esfuerzo por aunar las fuerzas dispersas. Muchos votarán por Frei con el estómago apretado, pero asumiendo que habrá tiempo para los disensos internos y las facturas pendientes, si se logra mantener el gobierno con una coalición renovada.
Lo más importante de las declaraciones políticas de última hora, ha sido el compromiso de Frei de no seguir atado a las cúpulas partidistas, implantar la meritocracia en vez del cuoteo y modernizar el Estado para profundizar la democracia, desconcentrando el poder y abordando la reforma tributaria.
Esto ha significado, en gran medida sintonizar con las banderas programáticas que propuso desde un inicio Marco Enriquez Ominami. Con esto se ha buscado atraer ese mundo de raíces progresistas pero que tiene duros cuestionamientos al actuar de la Concertación en sus 20 años.
En el repliegue final, luego de las heridas de la primera vuelta, las fuerzas oficialistas han debido recurrir a sus reservas históricas, a todas las personas que sienten en su historial los efectos profundos de las últimas cuatro décadas.
Han sido momentos en que los pragmáticos funcionarios del régimen deben de haber lamentado la dispersión que causaron con sus errores políticos y sus inconsecuencias. Pero, como no es momento de representarles sus errores, sino de sumar, lo mínimo que se ha exigido es que la responsabilidad política y la decencia, les haga a los responsables políticos dar un paso al costado.
Así como Piñera proclama para atraer progresistas, que en su gobierno no habrá personas que hayan trabajado en el gobierno militar involucrados en temas de derechos humanos (sic), asimismo las fuerzas oficialistas debieran decirle al mundo concertacionista que los responsables de esta crisis por ningún motivo formarán parte del gobierno de Frei.
La renuncia voluntaria de los Presidentes del PS y PDC no ocurrió y siguen sin asumir sus responsabilidades.
Resta una semana y el progresismo en medio de la tensión y adrenalina de este balotaje, está raspando la olla, agrupa a sus heridos y recurre a sus reservas morales, a sus olvidados viejos estandartes.
El tiempo se agota.
Desde Atacama, 9 de enero de 2010.






