Hace mucho tiempo ya que las instituciones se forman del mismo modo: Una cabeza, luego, el resto de lo que sigue hacia abajo orientado en ramas....
Bueno, pero, ¿de que nos sirve esto? ¿Delegar autoridad y responsabilidades? ¿Y cual es el sentido práctico de ello?
Básicamente, solo uno. Saber a quien culpar o presionar cuando las cosas van mal. Pero generalmente cuando esto pasa ya es demasiado tarde. El daño ya está hecho. Además, ¿que nos dice una jerarquía acerca de la institución, mas que el "valor" relativo de cada persona? ¿Nos dice algo realmente sobre la naturaleza de la institución? Imagínense que los planos de los automóviles derepente comenzaran a imprimirse como estructuras de jerarquía, con el motor al inicio. ¿Servirá de algo entender como funciona el automóvil el mirar un gráfico de esta clase? ¿Nos podrá decir algo sobre sus características como velocidad, estabilidad, etc...?
Pues no: Nuevamente, solo sirve como diagnóstico para los casos problemáticos.
Lamentablemente, toda nuestra institución gubernamental se basa en esta estructura, viniendo, como notablemente lo expuso Stafford Beer en un discurso (http://www.youtube.com/watch?v=7O09FPHuCQQ, 3:30 en adelante...) en nuestra visión reduccionista, que proviene del principio de Aristóteles de no-contradicción.
De modo que, simplemente hemos creado modelos por que son fáciles de comprender, pero ¿quien ha dicho que la realidad es fácil de comprender? Claro, tenemos máquinas poderosísimas que hacen calculos y proyecciones estadísticas, pero !las seguimos usando con la misma perspectiva, dentro de los mismos marcos conceptuales!
De modo que nos encontramos con instituciones como la Conadi, incapaces de lidiar con el pueblo indígena, que en su justo derecho básico y reflejando su espíritu guerrero lucha por su autonomia, o sistemas de salud que no pueden hacer frente a los desafíos que les impone la salud del pueblo.
Por eso, me gsutaría proponer: Analicemos los principios cibernéticos que nos permiten enfrentar estos problemas, desde una perspectiva científica, poniendo en duda los esquemas organizativos y de gestión que tenemos desde hace cientos de años. Reconozcamos que la gente no solo puede hacer una cosa. Eso solo produce idiotización de la fuerza laboral. Démonos cuenta que las personas son inteligentes cuando se los pone en situaciones interesantes, cuando se despierta la chispa creativa. Y que, lamentablemente, los que están al tope de las pirámides no son super hombres capaces de manejar un problema global.
Será difícil, pues la gente con poder rara vez podrá renunciar a el incluso vislumbrando un mejor futuro para todos... Pero la voz de la razón siempre triunfa, aunque de ello dependa destruir el concepto de mundo y sociedad que tenemos, que, a nadie le quepa duda, está terminalmente enferma.



















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