En un artículo anterior ociosamente pregunto: ¿Habrá una sola cosa en este mundo en que toda la humanidad se ponga de acuerdo? ¿Una sola cosa en que no difiramos?
Al no encontrar respuestas tajantes -y de mi parte no encontrar ninguna- creo que nos encontramos con una interesante perspectiva de acción y efecto social.
Puede haber intenciones sociales primarias (como los ideales), pero no un actuar concordante, ni de unión social al camino del logro de tal propósito – es mi pensamiento actual.
Todos queremos el bien, pero solo como deseo. Los caminos a su propósito son innumerables y sin unificación social. Esto es lo mismo cuando una miss responde: Paz para el mundo; y nosotros aplaudimos como desaforados. Lo mismo cuando un líder grita: Igualdad para el país.
Que dice realmente tal discurso: -Nada-. La nada misma mientras no defina el camino. Cuando se define el camino se terminan los abrazos con el vecino.
–Ah, no.- pensamos- La paz e igualdad obviamente, pero no a esos costos o bajo ese camino.
-Métete tu paz por donde te mas te plazca- es el pensamiento mas fino.
Hice tal pregunta en otro medio y fuera de la opinión de mi compadre de que el ron no se termine nunca y a lo cual adoso con todas mis fuerzas, no encontré otras proposiciones validas.
Pero si hubo quien la respondió sin titubeos inmediatamente: mi hijo menor. Ahí me percate la pregunta iba dirigida a público inadecuado, pero que los niños la respondían inmediatamente: no matar, no robar, no hacer el mal.
La pregunta entonces es: ¿porque los de criterio formado no somos tajantes en dichos preceptos? ¿Que hemos perdido o ganado que nos hace diferir de los niños?
Sin tener la respuesta me inclino a que no hemos sabido filtras adecuadamente entre lo vecinal y lo global. El discurso de antaño vecinal – al menos en mi vecindad- de los padres, familia y vecinos era un discurso de valores (bueno o malo) más estrecho y tajante. Me atrevería a decir mas vivencial que de teórica ajena. Una gama de colores inmensamente más pequeña que la generalidad del multicolor arco iris de hoy en día.
Se mataba y robaba igual –no eran santos tampoco- pero la condena moral social vecinal era una sola: era malo, era reprochable, no era bueno. El pensamiento individual de justificación quedaba en silencio. Se guiaban por el discurso general.
Hoy la justificación, la excepción, y el razonamiento filosófico en lejanía ha obrado sobre nosotros. He hecho, si no hay disculpas, ni justificaciones vecinales, ya hallaremos una frase celebre o axioma chino, ruso, etc., etc. al que podamos asociar y utilizar en nuestra defensas.
Hemos dado tanto valor al conocimiento ajeno que tontamente lo hemos impuesto al nuestro en mucha ocasiones (Hallowen solo por hacerlo mas entendible).
Nos hemos salpicado de la creencia que porque una particularidad y una excepción tienen la misma validez y derecho que la generalidad entonces su peso es igualitario. Graso error social, la costumbre tiene mayor valor social que la excepción. Por ello la educación, el comportamiento se rige en base a ella, seria imposible hacer un orden social acorde a cada comportamiento particular; una educación particular a cada ente; un estado diferente a cada personas. (Si puede una sumatoria de excepciones pasar a ser una generalidad.)
Quizás se eso o quizás no. Pero de alguna manera nos hemos insertado, salpicado, cediendo, justificando y confundiendo. De alguna manera lo bueno es malo también, lo justo es injusto, lo equitativo es in equitativo. De alguna manera ya no somos tajantes y nuestro comportamiento es más permisivo. Dicho en palabras cruda, más cobarde.
¿Será eso bueno? No casi ninguna importancia hacer juicios morales sobre una realidad que ya nos abrazo.
¿Cuantas desgracias en su momento mas crucial nos hace tajante, cuantas necesidades nos hacen tajantes, cuanto peligro no hace huir de nuestros ideales tajantemente?
Pero en momentos de bonanza somos peligrosamente benevolentes con vecinos que están pasando por situaciones desesperadas, peligrosamente justificantes y peligrosamente condenatorias a la vez. (Haití es un buen ejemplo de ello)
Toda una especie humana que lucha por decir que somos todos iguales, pero intelectualmente nos negamos a ser iguales. El racismo o discriminación –como deseen llamarlo- intelectual es imposible de negar.
Lamentablemente la mejor manera de evaluar el intelecto es atreves de los supuestos base a la lógica imperante. El tino, sentido, requiere muchas veces de callar, ceder; de ser tercera persona cosa que no todos están dispuestos a hacer.
¿Cuándo perdimos el tino vecinal? Ni idea. Pero es un hecho que no matar: no es un proposito visto general. No robar, ni no mentir, obviamente tampoco es propósito general.
Todo depende de los depende, como dice la canción.
De todo los mal expuesto que esta el articulo, hay cierto hechos verdaderos e innegables.
Cuando mi hijo vea un robo y exclame: -Mira papa, están robando-.
Mi respuesta cierta será: -Esperemos hijos por los acontecimientos. No te apresures a juzgar-
Cuando mi hijo vea un abuso, mi respuesta será: -Hijo, no nos metamos en líos. Ella probablemente se lo busco-
Y así, ahora me doy cuenta que descubrí que porque cambiamos de hijo a padre: mi respuesta de padre ha cambiado. Lo que condenaba de niño ha dejado de ser condenatorio ahora.
¿Pero es el hecho que ha dejado de ser condenatorio –matar por ejemplo- o yo me he ido convirtiendo en un justificante?
Me despido con: ¿Habrá una sola cosa en este mundo en que toda la humanidad se ponga de acuerdo? ¿Una sola cosa en que no difiramos?
Saludos y suerte les desea el desatinado
Publicado sin revisar



















tendrá el gato
una quinta pata?
estimado, para que buscar tales cosas como un "pensamiento universal"?
entre seres pensantes que son únicos e irrepetibles, no sería lo mas lógico que no haya tal cosa?
sólo porque tengamos una estructura similar, no es una prueba que exista igualdad alguna en nuestra forma de pensar o de actuar.
No somos amebas, estimado.
Por último, ojalá todo fuera tan simple como cuando éramos niños y teníamos unos superhéroes a nuestro cuidado, que eran nuestros padres.
Asi no hay nada que temer y se puede ser taxativo en despreciar lo malo.
Por suerte, algunos hemos encontrado la fórmula para no crecer del todo.
Saludos.
Pancho
Soy un convencido que no somos iguales. (Gracias a dios). Que debe haber discrepancias, acuerdos y convenios.
La mía es mas una critica a la desconexión que se produce entre ideales y realidades.
Una critica a la igualdad que se le pretende dar a la particularidad y la generalidad. (No me meto con el derechos de expresión de cada una)
Ahora, como discurso personal, cada uno de nosotros esta llamando a la igualdad de pensamiento o ideales, al menos, al momento de querer convencer a alguien.
Y sigo preguntándome porque antes era más fácil, o al menos así me lo hicieron creer. Quizás mis padres eran más hábiles que yo en ser padres.
Ahora en lo de ser niño, la critica que mas me persigue es porque no crezco. Vaya uno a saber por que, pero al igual que Peter Pan algo me gusta de ser chico. Creo que inconscientemente no quiero confrontar la realidad.
Saludos y suerte Pancho