Efectivamente, aún no se pone la banda presidencial y Piñera ya ha comenzado su campaña del terror. Hay varios sectores aterrorizados: los funcionarios públicos, a los que Allamand les gritó hacer rato que se vayan buscando una pega. Aterrorizados están los trabajadores del cobre con la próxima privatización de Codelco. Aterrorizados están los asalariados bajo régimen de sueldo mínimo, el mismo que se pide por parte de los empresarios que sea reducido como cabeza de jíbaro a su mínima expresión. De pasada es una de las amenazas-petitorio de parte de los empresarios adictos a Piñera mientras les de de mamar: si quiere que lo ayuden a crear el millón de empleos, perdón la cifra fue corregida a la baja, si quiere que lo ayuden a crear los 800 mil puestos de trabajo, entonces tiene que bajar el sueldo mínimo al mínimo.
Con esta campaña del terror, el futuro empresario-presidente intenta desviar la atención de sus empresas y de sus ganancias. Así la opinión pública se distrae y divide en varios focos de atención. Unos concentrados en salvar su pega, otros distraídos discutiendo si los trabajadores del cobre ganan mucho más que los otros trabajadores y eso es un escándalo.
Digámoslo ya, escándalo es lo que hace Piñera cuando gana millones de dólares solo por especular en la bolsa con sus acciones Lan. Mientras más se demore en vender más gana. Entonces aparecen los defensores de Piñera vociferando como perros furiosos aduciéndo que los que critican al empresario por sus ganancias son todos unos envidiosos.
Vaya que interesante, jamas han salido en defensa de los trabajadores del cobre para decir que los que los critican por ganar más, son envidiosos.
¿En qué quedamos? El empresario tiene derecho a ganar sumas extraordinarias de dinero, aunque sea especulando en Bolsa y tenemos que aplaudirlo por eso. En cambio al trabajador que gana sumas por sobre lo ordinario fruto de su trabajo y esfuerzo, no. A ese hay que despreciarlo y acusarlo de egoísta, y de que gana mucho. Y comienza la caza del trabajador del cobre. Comienza la campaña del terror, la persecución de los trabajadores que ganan mucho "sin hacer nada".
Ha sido una brillante campaña del terror, y que va dando sus frutos. Ya se ha asentado la idea de que Codelco es ineficiente, que hay que despedir trabajadores porque esa es la causa principal de su ineficiencia, y por supuesto que ganan dinero en exceso. Todas falacias, es decir engaño, mentiras pre fabricadas.
Lo que no ha sido pre fabricado es la propia realidad que gira en torno al empresario-presidente. (Cómo cambian los tiempos, hubo una vez en la que se hablaba del compañero presidente), realidad que gira en torno a ganar dinero, lo más que se pueda y en el menor tiempo posible, como pasará a la historia el jueguito del vendo no vendo de las acciones de Lan.
Los seguidores de Piñera que se proyectan con la vida y las ganancias del rico empresario, lo defienden a brazo partido. Y están en su derecho si quieren defender a un tipo que ha hecho todo lo que a ellos les gustaría hacer , y no han podido. Déjenlo gobernar, aullan.
Para coronar su campaña del terror Piñera anuncia que va a hacer un gobierno de "unidad nacional". De solo escuchar esas palabras calcadas del discurso de la dictadura militar, un escalofrío debe haber recorrido la mitad del país. Que no vivamos ni miremos el pasado nos dice la derecha, mientras sacan a relucir las frases del pasado más oscuro.
Es patético escuchar a la UDI y RN insistir en olvidar el pasado, en no recordar nada. Eso es una enfermedad y se llama Alzheimer.
Un país que recuerda las glorias navales, que recuerda a los padres de la patria, que recuerda cuales son sus orígenes, no puede al mismo tiempo decir que recordar el pasado es algo contraproducente y negativo.
Ese es otro de los razgos de la campaña del terror de Piñera pregonada con bombos y platillos por la comparsa de la UDI y RN, el que recuerda el pasado es un ser despreciable.
Perseguir a los que recuerdan el pasado se ha convertido en la caza de brujas favorita de la derecha chilena. ¿Porqué estamos celebrando el bicentenario de la independencia? Porque queremos recordar lo que pasó hace 200 años, para no olvidar lo que fuimos, donde estamos, y pensar donde queremos ir.
Espero que una vez instalado como presidente Piñera no comience una campaña del terror contra los profesores y otros dignos profesionales, que seguramente le reclamarán que cumpla sus promesas electorales; entre ellas hay una que le va a costar cumplir, si es que la cumple: separar los negocios de la política, y terminar con la corrupción incluso la que venga de sus filas.



















Nuestro Presidente tendría que ser muy tonto para aterrorizar a los profesores y asustar además a otros dignos profesionales.
No le parece ?
Saluda Atte. a Ud.
Sebastián Pinierae
sebastianpinierae@gmail.com