ramon sotomayor

La discriminación

Carlos: 

Quedé un tanto desolado con la conversación inconclusa -al menos para mí-  sobre el necesario o conveniente desprecio a los “perdedores” o -para los que pensamos o sentimos distinto-  sobre el necesario y debido  respeto para con éstos, los incapaces, en tu definición, de tener éxito económico.

Prefiero decir los que "sentimos" distinto, porque el respeto es una actitud emocional que no tiene que ver con el pensamiento. 

Se piensa hoy por hoy que la realidad se construye, estimado Carlos, internamente, y  casi enteramente con las experiencias personales:  se dice que cada cual la construye – la realidad y las sucesivas experiencias que la van redefiniendo- sobre los cimientos previos e irracionales establecidos desde la niñez, e incluso antes, diseñando planos superpuestos y contradictorios, mitad fantasías, mitad mitos, mitad interpretaciones inconscientes y arbitrarias, aceptadas con la urgencia y la irreflexión que ciertas experiencias de urgencia demandan,  y también con una mitad  chiquitita  de realidad propiamente tal, construida por la reflexión que podamos hacer sobre nuestras experiencias.

Tal “experiencia de reflexión” permite definir de manera más estable o sólida nuestro espacio - y el de los demás- en la existencia, desde perspectivas no puramente emocionales.

Y lo define   - tú dime si no es así -como un espacio precario, con un tiempo de vida incierto, con un término o fin seguro y próximo, en el que los logros,  éxitos,  triunfos, hazañas, premios y bienes acumulados tienen un valor relativo, lo que lleva o puede llevar a reflexionar que tanto esfuerzo, lucha,  guerra y frenesí son irrelevantes, y que lo que conviene es vivir bien, considerando a los vecinos o cercanos que nos acompañan en esta existencia como “hermanos de existencia”.

Incluso ahora en que la vida es más larga, está igual la incapacidad natural de la viejez, el  ateroesclerosis, la alzaimer,  el míster parkinson, las variadas y múltiples insuficiencias, las mentales y las orgánicas,  que llevan o pueden llevar a que la arrogancia de los seres arrogantes se humille o resigne ante las generalizadas limitaciones de la vida, cuya esencia, naturaleza o característica es ser limitada.

En la vida humana y en la animal la  calidad total, la invarianza del producto,  estimado Carlos, no existe: nuestro control sobre ella no existe y ganadores y perdedores van por la misma senda, nada importante nos diferencia, tanto mientras nadamos por el mar como cuando ya dejamos de hacerlo.

En otras palabras, decir que se  toparon en el espacio tiempo y se despreciaron me parece doloroso.

Saludos

Publicidad por Bligoo.com
Comentarios de este artículo en RSS

MENSAJE_LEGAL_ATINA_CHILE.jpg

{container-17}