Imagino que todos tenemos algún recuerdo por ahí escondido en la memoria, quizás vagos recuerdos, otros quizás no tanto. Algunos han de ser jóvenes y aún no nacían, pero todos han de conocer a alguien que les ha contado sus recuerdos.
Yo personalmente recuerdo que mi papá trabajaba en la RCA, en V.Mackenna y se iba a trabajar antes de las 7 de la mañana, así que ese día salió temprano y no regresó hasta el 12, pues no los dejaron salir de la fábrica.
Mis hermanas y yo, fuímos al colegio y en el camino oímos un enorme estruendo, cuando llegamos a la puerta, nos devolvieron para la casa, la directora de nombre Eliana estaba llorando, nadie sabía explicar qué sucedía. Nosotras nos devolvimos contentas de no tener colegio. Al llegar a casa, mi mamá estaba muy nerviosa. Mi hermana mayor se había ido también a trabajar y no la veríamos hasta el otro día también.
Comenzamos a sentir mucho ruido, bombas, disparos, sirenas de juanitas, gritos, viviamos cerca de la USACH, ex UTE y mi mamá no nos dejaba asomarnos ni a la ventana, teníamos que andar gateando, después supimos que había sido bombardeada. Mi papá llamó a la casa de mi vecina desde la fábrica para decir que estaba bien y que no vendría, lo mismo hizo mi hermana.
Recuerdo que mi mamá nos hizo dormir en el suelo, parecía un campamento, pero no era así...aunque nosotras eramos niñas y no entendíamos mucho, pero ya a esas alturas sabíamos que había muerto el presidente, que había un golpe de estado y que el papá, ni Cristi vendrían a casa y no sabíamos si estaban bien o mal, así que el llanto era colectivo.
Después de ese día, vinieron peores...pero esos son otros recuerdos.
Y tú, dónde estabas?
Saludos Fraternos,
Malú



















Malú, en efecto, hay recuerdos
en particular uno que se me quedó grabado en la memoria.
Por esos días yo estaba bajo los efectos de la lectura del Diario de Ana Frank, de manera que llevaba un Diario de Vida dirigido a una tal Kitty. Mi padre sabía de mi diario y cuando ya las noticias confirmaban lo ocurrido en Santiago, él con ánimo muy solemne y circunspecto me sugirió que escribiera en mi diario lo que él me iba a dictar.
Lo que escribí, hija obediente y con Complejo de Electra, no lo puedo contar aquí, pero sí puedo decir que mi padre pagó las consecuencias de un juicio apresurado y años después tendría que reconocer con tristeza que se había equivocado.
Saludos,