En días previos a la asunción del nuevo gobierno de Sebastián Piñera. Los comentarios están algo revueltos. Producido en mi opinión por la inexperiencia de ambos; unos para gobernar y los otros para actuar en la oposición.
La discusión sobre el gobierno de unidad nacional y la democracia de los acuerdos, ha generado polémica y han entrado en el debate ex presidentes y hasta el propio presidente electo.
Naturalmente quienes tendrán que gobernar necesitan llegar a un acuerdo con la oposición para concretar su programa de gobierno. Ahora la paradoja es que la forma como la ejercieron no creo que sea la que quisieran para la nueva oposición. Es cierto que en los primeros gobiernos de la Concertación hubo una actitud más de diálogo y acuerdo de la oposición, marcado también en gran medida por el tremendo apoyo que tenía el gobierno y por el pasado que les penaba. Con el tiempo se fue transformando en una oposición mas dura que incluso llega a la política del “desalojo”.
Es cierto que hubo algunos acuerdos posteriores en importantes leyes, pero creo que esa actitud estaba marcada por un claro interés nacional que los haría muy impopulares el rechazarlo y por el termómetro político nacional de las encuestas.
Por su parte la concertación tiene solo la experiencia de haber sido oposición a un gobierno militar, pero como tal, nunca en democracia. ¿Cuál es entonces el camino? El revanchismo, el jugar a la oposición por la oposición en aras de así mostrar las diferencias y alcanzar un futuro gobierno o desarrollar una efectiva oposición constructiva por el bien del país.
Mi visión es que es la hora de una nueva política que rompa los paradigmas del pasado. Eso es lo que nos demandarán los millones de nuevos electores que se incorporarán con su voto cuando sea aprobada la inscripción automática.
Lo que el país quiere, es que se piense primero en ellos antes que en intereses personales o de grupos de poder. Es evidente que hay miradas distintas frente al país, pero nunca tan opuestas como en el pasado. En tal situación el camino de los acuerdos siempre será necesario, porque de lo contrario se entra a un fuerte conflicto que sabemos dónde comienza pero no dónde termina.
En este repensar el accionar político del país, la búsqueda de un gobierno de unidad es un camino legítimo de parte de quienes lo proponen, y participarán de ello quienes se sienten de alguna manera representados por el mismo. La concertación en su primer gobierno incorporó a varios independientes y eso le dio mucha fuerza. Sin embargo se dejó de lado en los gobiernos siguientes. No cabe duda que los nuevos paradigmas hoy lo exigen.
Por su parte la posibilidad de la concertación de volver al gobierno no estará solo marcada por el buen o mal gobierna que se ejerza en estos 4 años, ni tampoco por colocarle “miguelitos” en el camino al nuevo gobierno, sino en la forma como sea capaz de modelar una nueva manera de ser oposición.


















Interesante y refrescante visión don Patricio
En estos días no ha dejado de llamarme la atención el mundillo político y como todos sus miembros (activos, pasivos, opinantes y opinólogos) han afirmado con una certeza impropia incluso de hechos del pasado, cómo será el futuro gobierno y cómo será la nueva oposición (desafortunadamente todos hablan siempre de cómo será el lado contrario, no he escuchado a ninguno, hasta ahora, hablar en profundidad y con propuestas concretas de lo que ellos harán o siquiera de lo que deberían hacer... Es tanto más fácil predicar sobre y criticar el quehacer del otro que hacerse cargo del propio...)
Lamentablemente lo que más se ve en estos días sigue siendo ese afán de descalificar la gestión del contendor, aún cuando ésta todavía ni siquiera comienza (para ninguna de las partes)
Personalmente sigo echando de menos políticos que se preocupen de hacer de Chile un mejor país por sobre la necesidad imperiosa de tratar de demostrar que el rival es peor que el sector que representan (si ya ni siquiera exaltan las virtudes propias, todo está circunscrito esencialmente a torpedear al otro... ¿Habrá aprendido al menos esa lección la Concertación luego de su mal manejo comunicacional en las franjas y debates electorales a la luz del resultado en las urnas?)
Confío en que la nueva masa de votantes hará necesaria una nueva casta de políticos que sepan ver que los que no están ni ahí son más de 4 millones de personas (el último presidente se eligió por unos pocos cientos de miles...) y que su no estar ni ahí no es por dejación o simple flojera, sino porque entre una y otra oferta no existen las variantes necesarias que hagan una diferencia digna de generar movilización, compromiso o el simple gesto de ir a emitir un voto...
Ojalá los políticos entiendan que la forma más efectiva (y moral) de alcanzar o mantener un gobierno es haciendo las cosas bien para la gente...
Amor, luz, paz y libertad en su vida don Patricio,
R
Gracias
Gracias por tu opinión. Todos debemos aportar para gestar una nueva política en Chile. Este medio y las comunicaciones digitales hace posible generar una nueva forma de democracia y jusntos tenemos que construirña