
Hace unos cuantos días un grupo de personas conmemoró los 10 años de la creación de Playa Luna, el primer balneario nudista de Chile. Los visitantes festejaron frente a los fotógrafos y camarógrafos de los noticieros que llegaron hasta allí, no tan solo para cubrir el aniversario del paradisíaco lugar, más bien, respondieron al llamado publico que inició René Rojas, que junto a otros fotógrafos decidieron homenajear el bicentenario patrio con una serie de convocatorias para posar desnudos durante todo el año 2010, que comenzó el 30 de Enero, recién pasado y durará hasta el mes de diciembre. El objetivo es obsequiar a nuestra patria un conjunto de fotografías artísticas bautizadas como “Desnudos por el Bicentenario”.
Este proyecto está destinado a mostrar otra forma de expresión de las personas, expresión considerada valiosa y significativa para algunos, mientras que para los conservadores de la moral y de las buenas costumbres será considerada una inmoralidad o simplemente una cochinada de “piluchismo”.
Con todo lo anterior, no
vamos a negar que la desnudez ha sido fuente de inspiración para muchos
pintores que retrataron a decenas de mujeres que, posando desnudas, se
convirtieron en musas, inspirando también a poetas y escritores de espíritu
bohemio y que nutrieron sus poemas de versos simples con imágenes profundas
para captar la desnudez del cuerpo como la del alma. Y en esta misma línea los
actores han hecho de la desnudez una forma de expresión física, por donde
canalizar los sentimientos y emociones.
De la misma manera que un poema o una pintura, el proyecto “Desnudos por el Bicentenario”, intenta captar el ánimo de desprendimiento que muchos chilenos sienten y anhelan vivenciar. Un desprendimiento de prejuicios, metafóricamente representados por las ropas o atuendos que utilizamos a diario. Sin embargo, una dificultad para desprendernos de los prejuicios radica en la existencia de personas que viven de los mismos y cuyo trabajo es, justamente, crear, divulgar y defender prejuicios políticos, económicos, sociales, culturales, sexuales, religiosos, por nombrar algunos, con la intención de dividir y gobernar con patrones moralistas algo confusos y como verdaderos déspotas ilustrados, otrora los patrones de fundo con su anquilosada mentalidad heredada de antaño y feudal.
A pesar de las dificultades
que existan, muchas veces personificadas en políticos “malaleche”, burócratas
“retrogradas”, empresarios “medievales” de garrote y cuchillo, periodistas
“zizañeros” sin mucho pan para rebanar, y demás sátrapas, esbirros y fariseos
que conviven entre nosotros, no debemos dejarnos envenenar por sus prejuicios
mal intencionados. Por ese motivo siempre habrán personas que querrán
desprenderse de los prejuicios asfixiantes que obstaculizan todo avance en
mejora de la convivencia humana.
Si yo fuera Dios diría que “No es bueno que el hombre esté siempre vestido”. Porque de cierto les diría a todos los parroquianos de las iglesias hidropónicas que abundad en nuestro país y en América; que el desnudo, el andar en cueros o en “pelota”, permite a los hombres recordar sus orígenes bíblicos, sobre todo cuando vivía en el jardín del Edén, en pleno equilibrio con la naturaleza. Si tan solo recordasen o tomaran conciencia de que en cada uno de nosotros podemos encontrar un Adán y a una Eva que esperan ser escuchados, entonces ahí, en ese momento entenderíamos que el desnudarse es mucho más que quitarse la ropa.
En términos Metafóricos,
quitarse la ropa simboliza el desprendimiento de los prejuicios que como
sociedad nos hemos puesto para buscar la comodidad, que lamentablemente nos
alejó de nuestra calidad humana para relacionarnos son otros.
Reivindicar el valor del
desnudo forma parte de la reinvindicación de un espíritu de renovación para con
cada uno de los integrantes de una sociedad que anhela sea construida sobre los
pilares de la libertad, la paz y la solidaridad.
El bicentenario patrio no
es un festejo propio de los chilenos, es ante todo compartido con nuestros
vecinos, que al igual que nosotros tienen esperanzas en festejar sus
bicentenarios con mayores libertades, sin imposiciones ni restricciones de
parte de los sembradores de prejuicios que actualmente gobiernan sus naciones.
Desnudarse para festejar,
no es tan solo un estilo de manifestación para exigir mayores libertades,
tampoco consiste en poner a la vista el culo, las tetas y demás partes
únicamente por amor al exhibicionismo. Desnudarse es una expresión simbólica de
una metáfora que representa el despojo de los prejuicios que cada uno de
nosotros tenemos de la vida, de nuestras propias vidas y de la sociedad, que
tienden a convertirse en barreras que nos impiden acercarnos a otros, a
enfrentar los desafíos que nos depara el caminar por la vida, y limitan nuestro
pensar
En lo personal, y para finalizar, creo que todos tenemos el derecho a decidir a disfrutar de la naturaleza desnudos, en cuanto a mi, no me gusta desnudarme enfrente a otros, no por temor a que se sorprendan por los atributos que Dios me otorgó, más bien me asusta la idea de hacer un trencito musical sin saber quién está detrás de mí…..


















mmmm
sin comentarios, a mi me carga el desnudo grotesco, y esto es grotesco y feo.
Uno se desnuda ante quien ama, punto.
Salud por los pies descalzos y nada más....!
es más erotico, sensual y bello.
p.d. playa nudista que no tienen para qué fotografiar tanto los voyeristas infaltables, como si fuera muy lindo lo que se enfoca, por favor!