En visperas del dia del amor, quiero contar una historia...
Te encontre en ese rincon mirando fijamente tu copa a medio beber. Pasabas el dedo por el borde una y otra vez, quizas buscando algun sonido, quizas buscando alguna palabra olvidada en ese licor...Me sente del otro extremo, necesitaba leer tus ojos...Tu rostro me dejo entender que algo muy importante ocurrio quizas ese dia, quizas hace un mes...Era tarde hora de marcharse ya el bar comenzaba a cerrar. En mi interior supe q algo mas debia de haber...
Como cada viernes me sente en el bar a mirar los rostros de aquellos q entraban, si miraba fijamente sus rostros podia casi leer sus labios, todos contaban historias, unas adivinaba mera fantasia otras historias del corazon. Esperaba verte alguno de esos dias de relajo de una semana llena de trabajo, pero no siempre era asi.
Una de esas noches te vi entrar, saludaste al del barra que enseguida preparo tu copa, sin mediar palabra, encendiste tu cigarrillo con cerillos, algo que pocos suelen usar. El humo escapo de tu boca con pereza uniendose al resto del lugar. Senti como mi rostro sonrojaba, sabia q debia saludar, algun gesto o algo q pudiera permitir una o dos palabras, pero no sabia que usar...
Mire al cantinero, parecia conocer en algo, quizas tu historia, quizas tenia la respuesta a mi pregunta, no lo sabia. Protegida por la penumbra del lugar observe tu paso a tu rincon del bar. Me parecias un hombre inteligente, quizas de esos de los q hoy no hay mas...Algo tenia que hacer, mire la sombrilla de mi trago y mi vista se quedo en la servilleta, pense "le dejo mi numero y en una de esas, pues se anima a llamar". Parecias necesitar mas tiempo con esa copa y yo me tenia q marchar. Hable con el de la barra, escribi mi numero en la servilleta lo mas claro posible "intuyo que eres un hombre con el que se puede hablar, espero aceptes mi numero".Entonces vi entrar a una mujer que se enfilo directamente a tu mesa, te saludo con un beso en la mejilla, y se sento...Me dije a mi misma, no puedo hacerlo, puedo estar cometiendo un error... Entonces mejor arrugue la servilleta y la deje en el cenicero, mire al cantinero, me miro sin saber q decir, siguio secando la copa sin dar mayor importancia. Tome mi bolso y me fui de aquel bar pero no sin antes dar una ultima mirada a tu mesa, diciendo a mis adentros..." me gustaria saber si mi intuicion era la correcta"... Sonrei y me marche.
Cuando te ibas a pagar tu cuenta el cantinero tendio su mano y te entrego la servilleta arrugada, apenas se podia distinguir los numeros escritos, pero ya habia quedado en ti la duda..Quien era esa mujer ?
Que semana mas pesada me resulto, mucho papeleo y llamadas a clientes, no logre cerrar ninguna cuenta, tuve q hacer doble turno. Esa copa me venia muy bien...
Entre buscando un lugar, salude al cantinero q ya se acostumbraba a mi presencia cada viernes. Sonrei pues mi presencia ahi tambien significaba el termino de una semana de trabajo, cuanto alivio senti solo al verme alli!. Tome lugar con mi traguito caribeño, que linda se veia la sombrillita en esa copa...
La mayoria de los que ahi estaban, como yo, venian a beber sus dias de trabajo, quizas tambien sus penas, quizas sus malos amores, quizas y por que no sus buenos amores. Yo solo observaba aquellos rostros q cada vez parecia entender mas lo que decian...
Acabas de llegar. Un saludo cordial al cantinero y éste ya servia ese trago, quedaste conversando un rato y yo, como siempre, observadora...Traias la barba larga, quizas no la afeitaste o quizas la estas dejando crecer?. ...Me gustaria saber mas de ti. A veces logro intuir en las personas un "algo" q me hace sea tan empeñada en saber, es solo ganas de conocer almas, sin mas ambicion que eso...
Para mi asombro, hoy tengo tu mirada por un breve lapso. Para mi mayor asombro... vienes hacia mi!! seguro el cantinero te ha dicho algo, yo solo pienso "Al fin sabre algo de ti".
Con tu copa en la mano, preguntas si me puedes acompañar, con una sonrisa asenti. Debo reconocer que sentia algo de nervios, lo esperaba, pero no sabia como iba a ocurrir...
- Gracias, es mejor tomar una copa acompañado q en soledad- una sonrisa se dibujo en tu boca y tus ojos parecian hacer lo mismo. Lo que mas me gusto de aquello era q al fin podia ver directo a tus ojos, algo q siempre me esmero en tener, quizas para tener un esbozo de un alma, un esbozo de lo q podia esperar.
- Bueno Soledad acaba de dejar la mesa- fue la broma mas tonta q se me ocurrio, pero por lo menos dije algo, jeje, y lo mejor rompi la distancia de los desconocidos.
Charlamos un rato, solo cosas comunes pero no sin una sonrisa entre medio. Siempre he pensado que una sonrisa provocada podria arreglar el mundo, comenzando por el mio y de quien esta a mi lado. Algo asi como una filosofia de vida bastante interesante que intento practicar.
No nos dimos cuenta, pero los minutos se hicieron horas de charla, uno por uno, a veces de a dos, esos rostros fueron dejando la penumbra del bar para tomar rumbo a su propia realidad. Mire mi copa vacia, tambien lo estaba la tuya...era hora de volver a casa...
- Te puedo acompañar?- leiste mi pensamiento, sin mediar mas, solo acepte con una sonrisa timida y algo de rubor en las mejillas.
Tome mi bolso y tú , tu chaqueta, cojiste los cigarrillos y nos enfilamos hacia la salida y como siempre lo hacia, me despedi del cantinero, aunque ,como siempre, apenas respondia. Hiciste el mismo gesto que a la entrada y salimos de aquel lugar.
- Podemos caminar si te parece?- fue la propuesta mas atrevida de esa noche, la verdad, esos minutos/horas que tuvimos se hicieron tan breves y yo necesitaba aun mas para confirmar una vez mas que mi intuicion no habia fallado...
Caminamos por aquella vereda de antaño, con sus adoquines de quizas q epoca, solo sé que cuando camino a casa y en silencio, sola con mis pensamientos, he podido oir los cascos de caballos con alguna carreta, quizas de un carruaje con borlas y adornos dorados. Los farolitos de esa callecita daban a cada rincon el aspecto de una epoca aun mas hermosa, de una epoca mas tranquila. Al final de la callecita se desplegaba un parquecito atravesado por un pequeño arroyo q cruzaba la ciudad, mi casa estaba justo del otro lado.
Nuestros pasos eran muy calmados, con cierta pereza intencionada, que entendi era la excusa para no acabar de llegar a casa. Hablamos entre preguntas, bromas y sonrisas, cada vez mas agradable oir tu voz, cada vez mas agradable nuestra charla.
- Te animas a cruzarlo? - habiamos llegado al puentecito del arroyo.
- Si me animo a cruzar, quizas quiera volver ha hacerlo mas de una vez...- fue la respuesta mas tentadora de la noche.
Desde esa noche y por muchas mas que le siguieron, tuvimos con quien hablar, con quien sonreir a destajo: fuimos amigos. Desde esa noche nuestras vidas cambiaron y lo hicieron para siempre: fuimos complices. Desde esa noche estás en mi vida y yo en la tuya. Desde esa noche eres mi sol y yo...tu luna.
Recontando nuestra historia...



















en una sola palabra
...aletean