
El periodista Ernesto Carmona, autor del libro titulado “Los Dueños de Chile”, inicia el capítulo IX, de su libro, con la siguiente cita:
“Los dueños de Chile somos nosotros, los dueños del capital y del suelo; lo demás es masa influenciable y vendible; ella no pesa ni como opinión ni como prestigio”
Lo anterior, fue el pensar de Eduardo Matte Pérez, bisabuelo de Eliodoro Matte Larraín, actual “mandamás” y todopoderoso influyente de uno de los grupos económicos de derecha que controla una buena parte de la economía nacional.
Esas palabras quedaron plasmadas en el diario El Pueblo, publicado el 19 de Marzo de 1892, tal cual como lo documenta Ernesto Carmona, y hoy más que nunca, dichas palabras, recobran sentido, o al menos nos hacen reflexionar sobre el desesperado grito del candidato de la izquierda chilena, Sr. Jorge Arrate, el cual propuso crear un frente unido para impedir que la derecha triunfase en las elecciones presidenciales pasadas, bajo la teoría de que la derecha ya controla el poder económico, y no le correspondería controlar, también, el poder político, porque se produciría un desequilibrio de intereses, dejando desamparados a cientos de chilenos, ante una creciente concentración del poder económico y político en manos de unos pocos.
A muchos nos sorprendió su manera tan gerencial de conformar un gabinete, pero después de recapacitar y reflexionar muchísimo sobre lo acontecido, creemos que es lo más apropiado y asertivo para un estado que aspira a posicionarse entre las grandes naciones desarrolladas, a pesar de que nuestra realidad no se equipara a la de las sociedades del primer mundo, pero que tampoco se hermana con las tragedias sociales que sufren las naciones vecinas.
La mayoría de los nuevos
ministros, son ingenieros sin militancia en Renovación Nacional ni en
De todas formas no podemos ser pesimistas, y debemos evitar caer en los abismos de los “prejuicios políticos” que enturbian nuestra mente y enceguecen nuestro criterio, y es necesario, antes de juzgar, esperar resultados de este gabinete que se asemeja mucho más a un Directorio de una Sociedad Anónima, que a un gabinete de Estado. No obstante lo anterior, esta nueva forma de gobernar, al más puro estilo empresarial, no nos debe hacer olvidar que el Estado es de todos, y a cada uno de nosotros les corresponde fiscalizar, exigir y defender los derechos y libertades que son garantizados en nuestra institucionalidad, ante lo cual, cada chileno deja de ser un simple ciudadano para transformarse en accionista minoritario de esta gran empresa llamada Estado de Chile.
Si bien la mayoría de los chilenos no somos empresarios, ni contamos con recursos financieros que nos permita influenciar en la contingencia nacional, hace bastante tiempo que dejamos de ser aquella masa influenciable y vendible, sin opinión, ni prestigio, tal cual como dijo peyorativamente Eduardo Matte Perez, hace más de cien años. Ya no somos esa masa analfabeta de ignorantes que vivían al borde de la precariedad. En la actualidad somos ciudadanos con conciencia cívica, a pesar de que persista la presencia de personas que llevan vidas de peones o trabajan como inquilinos. Somos, en su mayoría, hombres y mujeres que estamos concientes de nuestras libertades políticas, y sabemos que podremos organizarnos para denunciar, exigir y opinar sobre lo que sucede en esta nación.
Por mucho que digan que Chile se privatiza con la derecha, en mi opinión, creo que la derecha tiene la obligación de modernizar aún más al Estado, y para cumplir con aquel objetivo, se requiere de personas ágiles, dinámicas y con experiencia en el cumplimiento de metas con resultados óptimos. La modernización del Estado implica que este se convierta en una organización eficiente, pero con una responsabilidad social estratégica para nosotros los chilenos y para América Latina.
La derecha chilena y Sebastián Piñera, en particular, no deben ser mezquinos, y tienen que justificar su presencia en el gobierno, demostrando que tienen la preparación y la conciencia social suficientes para generar y concretar buenos proyectos para ayudar a mejorar la vida de cientos de chilenos que creemos en la libertad de emprendimiento, en la movilidad social y en el respeto a nuestros derechos. De no ser así, no tendrá sentido hacer de la derecha una alternativa de gobierno para todos si beneficia a unos pocos; Sebastián Piñera debe ser mucho más que un buen presidente; él debe comportarse como el mejor gerente de un Estado que garantice más libertades y más competencia en lo económico y también en lo político, para que puedan surgir nuevas empresas y nuevos movimientos políticos que defiendan mucho más que la libertad económica, la libertad de emprendimiento, de innovación y de creación de nuevas formas de gestionar los procesos productivos, educativos y de desarrollos sustentables.
Si el nuevo gobierno no
cumple con lo prometido, y comete los mismos errores que enviciaron a


















La Falacia del servicio público
Tienes razón, si el "gerente" no entrega lo prometido, habrá que cambiarlo con el mismo método con el que se lo instaló en el gobierno.
Claro que ese cuento del "servicio público" es el engaño, la mentira, el slogan más descarado. Gente que ha pasado toda su vida dedicados a engrosar sus cuentas de banco, se declaran servidores públicos. ¿que han hecho por lo público? Solo desprestigiarlo.
Como sugieres, estos gerentes han llegado como el gato a cuidar la carnicería, es lo más probable, y lo más lógico, que intenten consolidar ahora desde lo público los mecanismos que les permita a sus reemplazantes, o palos blanco, en sus industrias, comercios y empresas, continuar con el esquema de mayores ganancias para sus negocios. El tiempo despejará las dudas.
Así es....
Tal como tu dices, el "Servicio Público" es un engaño, una falacia, una mentira o una idea que perdió valor y sentido en el Siglo XXI. El Servicio Publico era para quienes que gozaban de los mejores privilegios por el solo hecho de formar parte de la aristocracia agraria y de la naciente burguesía chilena, que se desprendían de sus lujos para, supuestamente, ayudar y guiar a la masa inquilina analfabeta e ignorante. Pero los tiempos han cambiado y el servicio publico ya no corresponde a estos tiempos, lo que antes se llamó lucha de clases es hoy una lucha de intereses, ya sean individuales, gremiales, políticos, empresariales, que no necesariamente coinciden con las clases sociales. En resumen, el servicio público es la mentira más grande de parte del "Homo Demagogicus"
Y efectivamente como tu muy bien lo dices con la metáfora del Gato que cueida la carnicería. Ante tales situaciones debe articularse una legislación apropiada para estos casos, para todos los que asumen cargos en la administración pública. Pero por egoísmo los políticos chupa sangre no han hecho al respecto, y prefieren lavarse las manos culpándose unos a otros para no asumir responsabilidades....
Solo nos queda esperar y ver cual será el comportamiento de los nuevos gerentes de chile y también debemos estar atentos a los otros, que se quedaron con las ganas de seguir gobernando.
Saludos