Nueva doctrina militar rusa
Propicia el despliegue de tropas en el exterior pero no los ataques nucleares preventivos.(Óscar Gantes / Especial para Atenea Digital en Moscú martes, 09 de febrero de 2010).-
La nueva doctrina militar rusa que fue aprobada hace unos días por el Kremlin confirma que Rusia no sólo no ha abandonado sus ambiciones de superpotencia, sino que está dispuesta a defender sus intereses en cualquier rincón del planeta a imagen y semejanza de los Estados Unidos.
Al igual que en tiempos de la Unión Soviética, las armas nucleares seguirán siendo la piedra angular de la política militar rusa. Rusia se reserva el derecho a responder con armas nucleares a cualquier ataque que amenace la supervivencia del Estado, sea con armamento atómico o convencional. Esta cláusula no es novedosa, pues figuraba ya en la anterior doctrina acuñada hace diez años por el actual primer ministro y entonces máximo líder ruso, Vladímir Putin.
En lo que hace énfasis el nuevo documento es en que Moscú está dispuesto a recurrir a sus armas nucleares para defender a sus principales aliados en la región. El primero de todos es Bielorrusia, que negocia desde mediados de la década de los 90 del siglo pasado una unión estatal con Rusia, y del resto de miembros de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), la alianza militar pos-soviética. Los otros socios preferenciales de Rusia son Armenia, el único aliado con el que cuenta Moscú en el Cáucaso, y cuatro de las cinco repúblicas centroasiáticas: Kazajistán, Uzbekistán, Tayikistán y Kirguizistán. La que falta es la neutral Turkmenistán.
Ya que la OTAN utiliza ese principio para defender a los países miembros de la Alianza, Rusia se siente legitimada para hacer lo mismo con sus aliados. Moscú quiere que la Alianza Atlántica se tome en serio a la OTSC, pero por el momento Bruselas se niega a rebajarse para entablar contactos con esa organización de nuevo cuño.
El presidente ruso, Dmitri Medvédev, ya lo dejó claro nada más llegar al poder: Rusia considera al espacio pos-soviético su patio trasero, su especial área de influencia y cualquier interferencia no es bienvenida. El "aviso para navegantes" es que Bielorrusia, Armenia y Asia Central son intocables. Es el extranjero cercano, como se conoce en Rusia. Bielorrusia es la "buffer zone" que separa a Rusia de la OTAN. Armenia es el único islote de influencia rusa en el estratégico Cáucaso. Mientras, Asia Central es la frontera natural de Rusia con las otras potenciales regionales: Irán y China.
Otra de las novedades es la posibilidad contemplada por el documento de que Rusia despliegue tropas fuera de sus fronteras para defender sus intereses a sus ciudadanos. Medvédev promulgó la correspondiente ley en noviembre pasado, así que su inclusión no ha sido una sorpresa. Los pretextos para enviar tropas rusas al extranjero son la lucha contra la piratería o la asistencia a un país aliado. Antes, la legislación sólo permitía desplegar tropas en el marco de la lucha contra el terrorismo y en misiones de pacificación. El caso es que el Kremlin se vio obligado a aprobar la nueva ley después de que el presidente se excediera en sus poderes al ordenar la invasión de territorio georgiano en agosto de 2008 durante la guerra por el control de la separatista Osetia del Sur sin consultar previamente con el Parlamento.
Con todo, finalmente el líder ruso no dio el visto bueno a la inclusión de una cláusula sobre el empleo preventivo de las armas nucleares, lo que en su momento disparó la inquietud del secretario general de la OTAN, Anders Rasmussen. Los halcones del Consejo de Seguridad de Rusia habían adelantado a finales de 2009 que la nueva doctrina rusa contemplaría esa opción, pero el Kremlin finalmente decidió imponer la cordura y evitar un nuevo motivo para la fricción con Occidente.
En cuanto a las principales amenazas para la seguridad nacional, la doctrina dirige sus dardos al sistema antimisiles norteamericano y a la ampliación de la OTAN. La polémica sobre el escudo parecía cerrada hace unos meses cuando el presidente estadounidense, Barack Obama, renunció al despliegue de elementos del escudo en Polonia y en la República Checa. No obstante, no todo el pescado está vendido, ya que la Cancillería rusa ya ha protestado contra los planes de emplazar misiles interceptores en Rumanía como parte del nuevo escudo norteamericano. Moscú lamenta que Washington haya seguido adelante con sus planes en la estratégica región del mar Negro sin ni siquiera consultarle.
La oposición a la expansión de la OTAN es uno de los dogmas de la diplomacia y política militar rusa desde hace años. En gran medida, gracias a las presiones rusas, Georgia y Ucrania vieron en 2008 frustradas sus esperanzas de ingreso, pero el Kremlin aún no las tiene todas consigo. De hecho, Rasmussen aún no ha descartado que la Alianza acepte en un futuro cercano a esas dos repúblicas ex soviéticas en su seno.
El mensaje de la nueva doctrina es que Rusia sigue siendo una potencia nuclear a la que no le temblará el pulso en recurrir a su arsenal estratégico o a sus unidades militares para garantizar sus intereses sea en Asia Central para proteger a sus aliados o en el Ártico para defender sus reclamaciones territoriales y energéticas. A Rusia no le interesa una carrera armamentista ni participar en una guerra tanto por su obsoleto armamento e irregular estado de sus Fuerzas Armadas, como de que eso ralentizaría su recuperación económica, pero no dudará en dejar de lado esas consideraciones para hacer realidad sus ambiciones de grandeza.






