AVATAR : representación gráfica de alguien 5
LA ERA DE LA DOBLE PERSONALIDAD
Desde los iconos del 'messenger' a las sofisticadas figuras que llenan los mundos virtuales, los avatares identifican a cada usuario de Internet.
LA ERA DE LA DOBLE PERSONALIDAD
Primero fue el nick. El cuarentón encorbatado se sentaba ante el teclado, abría un chat o el 'messenger' y era 'ositoman' o 'lagolfiya', escritos así, con estilo 'sms'. Era otra persona diferente al ejecutivo cansado de un par de horas antes. Eso fue el principio. Desde hace algún tiempo, a ese 'nick' le acompañaba una imagen, o varias. Una para el 'messenger', otra para un videojuego 'on line', una tercera para el correo electrónico. Nuestro cuarentón tiene su carné de identidad, pero en el ciberespacio su foto de presentación es otra. Millones de avatares, 'buddies', 'emoticonos' o similares se han acoplado a otras tantas personas físicas, hasta dibujar una segunda personalidad, otra piel. Por ejemplo: Daniel Pascual, 29 años jefe del departamento de software de una tienda de Media Markt, aclara que no es un 'friki'. Pero le gustan los videojuegos, eso sí. En abril se enganchó al 'World of Warcraft', un juego de rol multijugador online que este verano alcanzó los nueve millones de suscriptores. En ese planeta virtual de elfos, orcos, trols y no-muertos, Daniel eligió el aspecto de una mujer. «Pensé que era más agradable ver a una chica, pero no sé si me equivoqué, porque la gente suele respetar la coincidencia entre el sexo de la persona real y el del avatar. En el chat me envían susurros (mensajes) privados y se crean situaciones curiosas, pero el malentendido no es muy grave». Los jugones de 'World of Warcraft' suelen cambiar de vestimenta, pero no de rostro. Cada uno paga una suscripción de 12,99 euros al mes, que en el caso de Daniel utiliza para sentarse al ordenador entre tres y cinco horas. «Es cierto que Internet puede ser un escudo para mucha gente, que se comporta en la Red como no lo haría en el mundo real. Los ves. Hay casos exagerados, que están todo el día en el juego, que compran cartas compulsivamente para tener acceso a un nuevo look, o que utilizan su personaje en 'World of Warcraft' hasta en el 'messenger'. Pero también los hay como yo, que se entretienen un rato al final del día».






