La alianza en conjunto de TVN y Canal 13 no ha rendido sus frutos: la edición del Bicentenario del Festival de Viña presenta una parrilla austera en recursos, pobre en calidad y que se aleja en demasía de los estándares de años anteriores.
No cabe duda que el Festival de Viña del Mar sigue siendo, por muy criticado que sea, EL evento del verano de Chile y además uno de los más representativos de Latinoamérica. Objeto de admiración y anhelo de miles de artistas alrededor del mundo, es símbolo de una vitrina de gran alcance en las carreras de nuevos músicos, cantantes consagrados y animadores en busca de trascendencia. Y por muy bien que sepamos que las competencias, tanto Internacional como Folclórica, son consideradas hoy más bien como un "entremés", el valor que tiene el hecho de participar en un evento de esta magnitud es reconocido mundialmente.
Por eso molesta, y más bien preocupa, el hecho que en esta versión, tan significativa (según el alcance que se se quiera dar al año 2010), tengamos un espectáculo tan desmejorado. Porque no podemos comparar a Paul Anka, a Los Fabulosos Cadillacs, Los Jaivas o Raphael, artistas con trayectoria y oficio, con otros números claramente "impuestos" por negociaciones comerciales como Reik, Anahí o Fanny Lu.
Y no se trata de dudar de talento de estos últimos: son jóvenes, tienen ganas y seguro que para ellos es un gran paso estar presentes en el escenario de Viña. Pero tienen poco que ofrecer no sólo al público presente sino también televisivo, y eso es lo que pone en riesgo el capital que significa el Festival.
Y es aquí donde tienen gran responsabilidad los organizadores y los canales de Televisión: TVN y Canal 13. Ellos obtuvieron la licitación el año 2006, por 4 años (vence en esta edición del Festival), ofreciendo una transmisión en forma conjunta y también a través de la señal internacional de TVN en países donde no haya acuerdo con televisoras locales. En total 1.183.936 UF, más de 21 mil millones de pesos por todos estos años. La otra oferta, de MEGA (por 2.164.335 UF, casi el doble), no fue considerada en la decisión final.
¿Que sucedió entonces? ¿Falta de visión o de presupuesto? En rigor una producción de este tipo debe considerar diversos avatares económicos con los años y el increse del coste natural de este tipo de espectáculos. Pareciera que con las visitas anteriores de Tom Jones, Simply Red y Nelly Furtado se les fue el presupuesto, pero aún así deben haber otros números de calidad que se pudieron traer y que no fueron seleccionados porque, como sabemos, este también es un Festival de sellos y multinacionales. De otra forma no se explica la presencia de los "novatos" mencionados más arriba.
Tampoco la explicación económica tiene mucho asidero puesto que las entradas, que van desde los $12.500 de Galería hasta los $132.000 de Palco, tienen en general buena venta y en las noches más exitosas se agotan con facilidad.
Es, entonces, un asunto de estrategia lo que está fallando, y es donde debe echar mano la nueva concesión.
El Festival 2010 quedó al debe, y no queda otra que esperar la nueva licitación que consagrará la transmisión de los próximos festivales para ver algún signo de mejoría.
Foto: Juan Nosé



















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