Últimas Noticias, martes 2 marzo 2010, pág. 7. Transcribo parte de un artículo de Leonardo Sanhueza, su título: ¿Bienes de primera necesidad?
“……..disparaba toda su artillería moral contra la poblada, acusándola de haber perdido todo sentido de la decencia, de estar en el fondo de la disgregación social, de ser lisa y llanamente unos delincuente, etc., y subrayando cuantas veces pudo que las mercaderías robadas ni siquiera eran “bienes de primera necesidad”.
¿Pero que es un bien de primera necesidad? …………debería saber que esta noción se ha ido estirando como un chicle durante los últimos 30 años: hoy el pan es tan necesario como un plasma o un bling-bling o un 4*4, porque así lo establecen las promesas cotidianas de un bienestar basado en el consumo. En treinta años, día tras día, liquidación tras liquidación, crédito tras crédito, las masas pasaron de tener poco a carecer de mucho: pasaron del hambre del ciudadano a la insaciabilidad del cliente. La base de ese sistema es justamente la disgregación social, que obliga a los individuos, convertidos ya en compradores ávidos, a rascarse sus propias pulgas, y que a los demás se los coman los perros.
¿Por qué e en el terremoto del 85 no hubo saqueos ni revuelta social? ¿Por qué ahora y no en 1960? ¿Y porque ni hoy ni el85 ni el60 se cayeron edificios como los del barrio cívico o el Parque forestal, mientras que hoy se caen edificios nuevos?
Todo es parte de la misma maquinaria y del mismo estiércol: pobladas furiosas, inmobiliarias asesinas, periodismo tuerto” Fin del artículo.
Remarco una frase que para mí es santa verdad: las masas pasaron de tener poco a carecer de mucho.
Recuerdo que cuando recién llego la TV a nuestra zona, cada conjunto de media agua indigente construida bajo el puente Cautín, lucia resplandeciente y orgullosa su respectiva antena de TV. La caja idiota, opio del país, manipuladora, creadora de necesidades innecesarias, distractora y apaciguadora de iras pueblerinas, siempre ha estado en nuestro hogar. Y no solo una en el LIVING familiar (sala de estar), sino que también en cada uno de nuestros dormitorios.
Así ocurre también con el celular, Dvd, PC, etc., etc. Nos han inculcado, creado la necesidad día a día publicitariamente, de que no se puede vivir sin ellos. Nos han creado la necesidad, haciéndola imprescindible. En otras palabras: “de primera necesidad”.
Y hoy en estado de emergencia, las mismas instituciones que lloran las pérdidas, nos recuerdan moralmente que las necesidades básicas son: abrigo, amparo, luz y agua.
Pero serán estas mismas instituciones que una vez instaurada la calma y seguridad, las que saldrán a la caza de su poder adquisitivo jurando que los artefactos electrónicos de última tecnología son necesidades básicas a cubrir.
Otro hecho curioso a tener en cuenta, es que la red digital no es tan maravillosa como se describe en épocas de crisis. Una de las presiones más fuerte que el mercado y casas comerciales colocan sobre nuestros hombros es la obligación de poseer tarjetas comerciales. Quien no las posee es automáticamente castigado con sobre precios, no tienen derecho a descuentos ni en pagos al contado, se les niegan ofertas y un sin número de servicios a los que no puedo optar.
¿Nuestro pecado?: Pagar al contado con billete a la vista. Somos los despreciables del mercado, a quienes nos cagan continuamente las casas comerciales.
Pero repentinamente en épocas de crisis cuando los sistemas fallan somos los privilegiados, sus salvadores, los héroes. Ningún problema en caja. Adelante los billetes nos abren las puertas.
Con Ud. en cambio - su esclavo y siervo- los patrones olvidan todas sus promesas con que lo convencieron a tener tarjeta y lo dejan botado.
- Lo siento, caballero, estamos sin red. La tarjeta no sirve. Le creo que su tarjeta tiene fondo más que suficiente pero debe pagar en efectivo-
-¿Qué anda sin efectivo? No sabe cuánto lo lamento, pero ahora no estorbe. Siguiente por favor-
Lo bueno para usted es que hay menos tiempos de crisis que de bonanza, así que yo mañana vuelta la calma ya, volveré a ser el despreciado y Ud. volverá a ser el príncipe para este sistema.
Despreciable ¿No? Bueno, al menos para mí, sí. Mas aun en epoca de crisis
Saludos y suerte les desea el desatinado



















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