A continuación un estracto de la columna de opinion de Estrategia del 05/03/2010 que corrobora el mal actuar del gobierno en estos dias dificiles.
Con el público registro de hechos, resulta vergonzosa la actitud de La Moneda al intentar rehuir su responsabilidad y trasladarla a las instituciones de las Fuerzas Armadas. Primero, porque queda claro que la Armada dio el aviso de tsunami inmediatamente ocurrido el terremoto grado 8,8 que azotó al territorio de la zona centro-sur. Y, segundo, la bitácora de los organismos especializados establece que la decisión de la Onemi y de la Presidenta Michelle Bachelet, al descartar la ocurrencia de maremotos en las costas del país, fue lo que desencadenó la tragedia con pérdidas de vida y la desaparición de pueblos enteros en las regiones afectadas.
No corresponde que la Presidenta interfiera los mecanismos institucionales definidos para la emergencia, porque con ello interrumpió el curso que debió seguir la tarea de especialistas y técnicos, en una situación de extremada urgencia como la vivida. Una torpeza de la presidenta que costo muchas vidas humanas. La ONEMI tiene muy claro y definido que un sismo con esas características exige activar la alerta de tsunami, aún si no estuviera funcionando ningún instrumento tecnológico de medición. No hay excusas para la gran negligencia que se cometió debido a la interferencia de la Presidencia, quien difundió a través de la prensa, que no había posibilidad de maremoto.
Ademas este complejo inaceptable de recurrir a las Fuerzas Armadas, siendo profesionales entrenados precisamente para enfrentar con eficacia estas circunstancias, dio luz verde al caos y pillaje, provocando pánico en la ciudadanía. La demora en decretar estado de catástrofe, para delegar el control de la seguridad y el orden en las fuerzas militares, permitió el desbande de delincuentes que asaltaron establecimientos comerciales y la propiedad privada, sembrando pánico y desesperación en las zonas más dañadas.
La capacidad de las Fuerzas Armadas para tomar decisiones en la emergencia se desechó por parte de la Presidenta. Y, en su lugar, se repitió una cadena de desaciertos de la mayor gravedad porque implicó pérdidas de vidas.
Como corolario, fueron vergonzosas las explicaciones de la Presidenta en cuanto a que la ayuda de alimentos, agua y víveres, no ha podido llegar a las zonas afectadas por falta de comunicación y conexión cuando el país constata a través de la televisión cómo la prensa nacional e internacional, con medios de traslado terrestre, está apostada allí desde el sábado, cuando ocurrió el terremoto.
Nunca se sintió con tanta nitidez la ausencia de una conducción eficaz, responsable y a la altura de los acontecimientos. El comité de crisis que se formó en La Moneda no ha significado un aporte para nadie.
En pocas horas ha quedado en evidencia la mediocridad de los gobernantes, quienes insisten en la frivolidad de imponer una agenda mediática, la misma que hasta antes del terremoto escondió su incapacidad para dirigir el país.



















sembrando pánico y desesperación
Le devuelvo sus palabras:
Articulo tremendamente insidioso que seguramente pretende desviar la atencion de los verdaderos responsables de prevenir y enfrentar la situación como se debe.
saludos
oiga na que ver
Yo expresé eso como conclusion a un argumento, no como argumento en sí. Ud lo usa la frase para descalificar el argumento gratuitamente, harto distinto a una conclusión.