ADMIRACIÓN POR CHILE

Enviado por Jenniffer el 09/03/2010 a las 1:12
Jenniffer

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Hace tiempo que no escribía y el no hacerlo tenía como simple explicación que a mi juicio no habían muchas cosas que valieran la pena ser reproducidas en letras, para que otros, ávidos de entretención las leyeran con agrado. He de reconocer que en cierta medida mi visión sobre el mundo, en particular sobre Chile y su gente estaba algo borrosa, medio gris por decirlo de algún modo. Sin darme cuenta había caído en ese grupo de gente que tiende a mirar todo con una visión sesgada, antagónica, a ratos negativista de una sociedad a la cual, pese a todo,  seguimos perteneciendo. Me resultaba mucho más fácil ver los defectos de este largo y angosto país que sus virtudes, sin embargo, el terremoto que azotó nuestra tierra y desoló nuestras costas vino en cierto modo a equilibrar un poco las cosas.

Trabajando  desde hace siete años para el nunca bien ponderado Poder Judicial y conociendo el lado B del común ciudadano, ese que muy pocas personas conocen y créanme que muchos de ustedes jamás quisiera llegar a conocer, pensé que mi capacidad de asombro había desaparecido. No obstante, desde el 27 de febrero del 2010, he vuelto a asombrarme en innumerables ocasiones, padeciendo de los más diversos sentimientos en este corazón que ya pareciera no poder soportar por más tiempo tantas emociones juntas. Primero fue el temor (Por el sismo que me pilló en compañía de mi familia en la ciudad de Coquimbo y que si bien es cierto, no tuvo la magnitud de Santiago nos mantuvo en vela el resto de la mañana temiendo la salida del mar que estaba frente a nuestra ventana), luego el asombro de la noticia (Terremoto en la zona Centro Sur de Chile, grado 8.8), le siguió el dolor- uno real, punzante, difícil de obviar- con las primeras imágenes de la devastación y de las pérdidas humanas, le siguió: la indignación (Por la alerta de tsunami que nunca se dio), la vergüenza (por los saqueos tras la tragedia), la incertidumbre (aún no llegaba a Santiago y no sabía si teníamos pérdidas materiales), la preocupación (por mi familia del Sur, a quienes no lográbamos ubicar), la admiración (por las personas que empezaron a movilizarse para brindar su ayuda), la gratitud ( por los países que comenzaron a solidarizar con Chile), la emoción  ( con Chile ayuda a Chile y los testimonios de esos héroes anónimos) y finalmente el orgullo, pero no ese orgullo que envanece y corrompe el alma, sino uno que es una bocanada de esperanza para el espíritu, que nos habla de un Chile que no siendo el país más grande del mundo ni teniendo, quizás, el mejor equipo de fútbol es el número uno cuando se trata de solidarizar con el que sufre, con el que lo ha perdido todo, cuando se duplicó la meta.

Tenemos un millón de defectos, es cierto y vimos en este terremoto una terrible y lamentable carencia de principios y moral, de la que no nos habíamos dado cuenta y que se evidencio tan vergonzosamente con los saqueos y el aprovechamiento de personas inescrupulosas que trataron incluso de lucrar con el dolor ajeno, pero también vimos loables ejemplos de personas comunes y corrientes que nos enseñaron que lo mejor de Chile, son los Chilenos. Es el caso de la señora  que se negó a robar en los saqueos del Líder de Concepción, a pesar de su necesidad o el admirable caso del paramédico, Luis Gatica, que pese perder a su mujer e hija continuó trabajando para ayudar a las víctimas del terremoto- tsunami en Constitución, sin darle lugar a su propio dolor, no pudiendo dejar de mencionar el trabajo de Bomberos y Carabineros, que dejó en cada lugar sangre, sudor y lágrimas,  entre muchos otros, que me permiten hoy ver a este Chile con colores remozados  y en cierto modo, me devuelven la fe en el potencial humano – valga la redundancia- del ser humano y aunque no tenga razgos italianos como las Argentinas ni sea exhuberante o exótica como las brasileras, agradezco a Dios por todas estas razones, de ser Chilena.

Les comparto este interesante artículo que sale publicado  el día de hoy en un periódico  trasandino, en su versión online. Se los comparto esperando que al igual que a mí, los haga sonreír.

 

“ADMIRACIÒN POR CHILE”

Por Gonzalo Neidal

Impresiona Chile.
Tanta saña de la naturaleza en tan pocas horas.
Todos los días, un temblor nuevo. Cientos de miles de casas destruidas, millones de personas sin vivienda, edificios partidos como un pan de manteca, gente sentada en el cordón de la vereda esperando socorro, agua, alimentos o ayuda de cualquier tipo.
Un corcoveo de la tierra y todo cambió en pocos minutos.
Casi todo se hizo pedazos en segundos.
Todos los planes, pensados y meditados durante años, debieron ser cambiados en un instante.
Ahora hay que ponerse a hacer lo que hasta ayer ya estaba hecho.
A construir una casa donde ya había una.
A hacer un puente donde ya lo habían hecho antes.
Una Presidenta que se va y uno que llega. La que se va deja una herencia terrible e involuntaria.
El que llega, lleno de ideas y proyectos, sabe que su gobierno quizá sirva apenas para dejar el país como estaba el día anterior al siniestro.
Tres años o cuatro harán falta, son los cálculos, para restablecer lo que había.
Y lo que había era producto de décadas de trabajo, de deberes bien hechos, de construcción consciente y sacrificada, de laboriosidad inteligente.
Impresionante los instantes finales de la larga jornada televisiva para colectar fondos para la reconstrucción.
Tras el largo desfile de artistas, cantantes y figuras públicas de diverso tenor, subieron al escenario de cierre los dos presidentes, el que se va y el que llega, ambos cantaron con el argentino Diego Torres y luego se abrazaron sin retaceos ni prevenciones.
Equivale a que aquí se abrazaran Néstor con Duhalde o bien Cristina Kirchner con Carrió, por ejemplo.
Claro que allá, podrá decirse, tuvieron varios terremotos y tantas desgracias juntas disuelven los enconos y predisponen a la fraternidad.
Pero aquí, en materia de desgracias, no hemos ido a la zaga. Cada diez o quince años entramos en un tembladeral político y económico que, sin embargo, no ha generado en nosotros un espíritu de solidaridad que se refleje en la dirigencia política.
¿Cuántos años tienen que pasar para que el que el presidente que se va, se abrace con el que lo sucede, siendo éste de un partido distinto, antagónico al del mandatario que entrega el mando?
Pero no un abrazo para la foto, no un abrazo de cartón.
Digamos un abrazo que implique que el que se va está en lo mismo que el que llega: sumar para el país.
Da la impresión que en la Argentina no nos alcanzará con un terremoto ni con diez.
Hoy pareciera que se necesitan décadas para que ocurra esto.
En nuestro país el que se va, si pudiera, le dejaría un terremoto al que llega.  
Dejarle las cosas complicadas para que el que llega tenga que tomar medidas de ajuste y se gane la bronca de la gente.
O bien, para que el que llegue no tenga dinero para gastar ni para hacer obras y, de ese modo, el pueblo piense que con el que se fue estábamos mejor que con el que llegó.
Por lo que habíamos visto tras las elecciones, Chile no necesitaba un terremoto para sumar voluntades a favor del país.
Ya tienen desde antes lo que hay que tener para ser indestructibles.

Martes 09 de Marzo del 2010-03-08

FUENTE: LA MAÑANA DE CÓRDOBA.

 

Por: J.A.Bastías

Noticias de Antofagasta, Calama, Desierto de Atacama, Periodismo Ciudadano

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Gracias

Enviado por el 09/03/2010 a las 02:06 AM
Lady Bernny

Gracias por el articulo que nos muestra una mirada desde afuera, tal vez mas objetiva.


Lindo artículo

Enviado por el 09/03/2010 a las 02:13 AM
Federico G.

Estas desgracias, como el terremoto que hemos sufrido, al menos permiten que la gente se vuelva más humana, y se acerque más. En la desgracia se ve quienes son realmente los amigos de verdad. Nosotros somos admirados por los argentinos, por la capacidad que tenemos de abrazarnos a pesar de nuestras diferencias, y los chilenos los admiramos entre otras cosas por su futbol, y yo por esos dos OSCAR que ha ganado el cine Argentino. Ojalá un día en Chile se logre hacer ese cine tan sencillo y profundo que hacen los argentinos, puede ser que lo logremos el día en que ellos se abracen.


Cuando la Presidenta que se va y el Presidente que llega

Enviado por el 09/03/2010 a las 02:17 AM
Sebastian

son personas honorables y preocupadas por Chile no es extraño que se den la mano y se abrazen de verdad contentos de haber logrado unir a los chilenos para comenzar a reconstruir este país nuestro tan hermoso y tan querido por todos quienes tienen el corazón bien puesto.

       Saluda Atte. a Ud.

       Sebastián Pinierae

sebastianpinierae@gmail.com

 

 


Concuerdo con ustedes

Enviado por el 09/03/2010 a las 07:55 PM
Jenniffer

Concuerdo absolutamente con ustedes, admiro al pueblo Argentino por varias razones, aunque nunca les sentí tan cerca como hasta ahora. En la premiación de los Oscar ningún gringo “pelotudo”- y en este sentido me apropio de las palabras de Vasco Mulian en el diario Las Últimas Noticias-  se acordó de nosotros, pero Campanella sí y casi lloré, cuando al final de su corto discurso y casi ya sin audio gritó: “ Les mando un saludo a nuestros hermanos Chilenos”.  Ese breve momento hizo que toda esa odiosa y petulante premiación valiera la pena. Un hermano Argentino hizo presente nuestra tragedia y se condoleció con nosotros, cuando le era lícito hacer aspavientos de su triunfo sin otros miramientos. Por eso, gracias a nuestros hermanos Argentinos, que pese a las viejas rencillas han estado presente en estos momentos difíciles.

“En todo tiempo ama el amigo y en momento de angustia es como un hermano”.

Saludos a todos y gracias por comentar.

J.A.Bastías.


Gracias

Enviado por el 09/03/2010 a las 08:01 PM
Real B

por eso.Solo quisiera decir que la naturaleza no se ensaña con nadie ya que la naturaleza solo es.

Saludos.

 

 

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Así es Puma Gris...

Enviado por el 09/03/2010 a las 09:07 PM
Enrique Ernesto Lavin Orellana

...nuestra noble y grandiosa naturaleza es lo que es y nada más.

Su accionar no es tendencioso ni malicioso, como suele ser nuestro actuar.

Sólo en nuestra imaginación, muchas veces convulsa, podemos ver hechos indeseables.

La naturaleza, nuestra naturaleza actúa sólo naturalmente.

Saludos.


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