adolfo lacabe

REFLEX 22

 " El apuro no engendra velocidad"

 " En general, el mayor problema es que la opinión precede a la idea; primero se opina y , después, a veces, se piensa"

Raúl Ruiz (cineasta)

" Si el hombre tiene hambre, no le des pescado por comida que le durará un día, sino, enséñale a pescar que le durará toda la vida"

" Una botella de vino medio vacía también está medio llena; pero una media mentira no será una media verdad"

Jean Cocteau

" Es mejor estar preparado para una oportunidad y no tenerla nunca, que tener una gran oportunidad  y no estar preparado"

" No es digno de saborear la miel quién se aleja de la colmena por miedo a las picaduras de las abejas"

Shakespeare

" Ser continuamente un aprendiz requiere no poco heroismo"

Eugenio D'Ors

"Nunca el hombre es más ingenuo que cuando se juzga a sí mismo"

" La victoria tiene padrinos, la derrota es huérfana"

" El clavo que sobresale es remachado"

Pascal

" todo autor tiene dos sueños; vender millones de ejemplares y ser leido por una elite"

Umberto Eco

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Roberto Ruiz T.
dijo :


Don Adolfo:

 

Sin pretensión alguna de integrar su interesante colección de frases, máximas o dichos, entrego un modesto aporte de alguna reflexiones mías, pero con una diferencia. Les agrego una pequeña explicación:

 No hay que tomarlos tan en serio tampoco...

 

1.-  “Cuesta más olvidar el Recuerdo que recordar el Olvido”.

 

 

Olvidar el recuerdo:

 Es prácticamente imposible. De ello se vive, quiérase o no. El Recuerdo es como una institución y como tal no podemos ignorarla, ya que hay que recurrir constantemente a ella. El recuerdo es a la  vez: Museo de las cosas reunidas durante la vida, Notaría de todos nuestros actos solemnes, Escenario de las obras realizadas, Templo donde ofrendamos nuestros sacrificios, dolores y arrepentimientos, Farmacia, donde están todos los bálsamos necesarios para los acaeceres dolorosos, Ferretería que contiene el nombre y diseño de todas las herramientas utilizadas.

 

Recordar el olvido:

Lo hago todos los días y para eso recurro a la misma institución anterior.

Todo es a la vez laberinto y escape, por tanto el supuesto Olvido corresponde al lado tortuoso de la vida y que no queremos contar, de nuestro complicado devenir, pero que dentro de sí contiene también nuestra propia salvación.

 

El Olvido en sí es una enfermedad del alma, como el Orgullo es una enfermedad del corazón y el Halago es una enfermedad de la mente…

………………………………………….

 

Nuestro accionar en el mundo contiene esos dos elementos ambivalentes que son: la encrucijada, que siempre resulta tortuosa y que la mayoría de las veces elegimos voluntariamente, pero que tiene a la vez innumerables éxitos (salidas, en su buen sentido) que nos empecinamos en no ver, sino al final de nuestras vidas.  Ellos son como el Yin y el Yang y nos toca a todos nosotros manejar ese equilibrio, con mucho cuidado, ya que en alguna parte se contiene un vaso de hiel que no hay que derramar imprudentemente sobre nuestros corazones.


 

2.-  “Un cordero tiene un único sentido: Asado al palo”


Los bichos en general nos hacen sentir en cierto modo acompañado por esa forma especial de vida que tienen los bichos. De ellos se aprende mucho. Más bien, traen a nuestro horizonte diario muchas cosas olvidadas. (Nos olvidamos p.e. que también pertenecemos al mundo animal. Algunos más que otros…). Ahora estos animalillos se llaman mascotas, refiriéndose a aquellos que conviven más íntimamente con uno.  Pero, me refiero más bien a toda la fauna, en general.

 

El cordero, es lo más tonto que existe, como macho (ya no lo es por ars quirúrgica) y también como ovino. Y cuando está degollado tiene una cara especial. Son capaces de despeñarse tranquilamente, si se lo indica el guía: una oveja más avivada. Come mucho pasto y donde come, no deja ni las raíces.

 

 - ¡Pero, no me digan de un asado a las brasas, llámese a lo magallánico o simplemente atravesado en una larga pértiga. Es para chupetearse los bigotes!  - Y allí cumple el cordero su mejor y última misión…

 

3.-  “Nada resulta más difícil que hacer un análisis de lo obvio”.


La gente supone. Todos suponemos algo, cuando no tenemos los elementos necesarios a nuestro alcance. Y de eso se aprovechan justamente algunos “apóstoles” o “profetas”

“Ob-vio” es lo que está a nuestra vista, a nuestro alcance y se usa generalmente sin el mayor resguardo de apoyos racionales.

 

Este socorrido artilugio superficial se emplea muchas veces, sin piedad, justamente por aquellos que usan de este escape semántico para cautivar a un determinado público, pero su discurso en realidad no corresponde a creatividad alguna y sus expresiones no son ni afirmativas, ni negativas, ni neutras.

 

Ahora, con la gran difusión informática, la gente se entera sólo de lo esencial y próximo y por tanto se limita personalmente. En realidad, no hay nada nuevo en eso. Antes sucedía lo mismo con la prensa escrita.

 

Pero, estos apóstoles tratan de hacer creer a los demás que se tiene la buena nueva, la cosa recién descubierta, lo nunca relatado antes, en circunstancias que ellos sólo han rasguñado levemente algo de sus duras circunvoluciones cerebrales

 

Generalmente el detalle de lo obvio es extenso y muy repetitivo, lo que da la sensación de tratarse de temas de por sí complejos. Respecto a eso, el insigne matemático Blaise Pascal dijo en una oportunidad:  “Hago esto más extenso, ya que no tengo tiempo para hacerlo más breve”

 

Es obvio que no puedo analizar más.

 

 

4.-  “A mar revuelta, barca firme”


Suena a algo conocido ¿Verdad?   - No sé en qué estaba el autor de una cita anterior parecida, que todos ubicamos, donde se da especial énfasis al aprovechamiento o ganancia de la pesca. Mucho me parece un interés mercantilista, ahora tan de moda. En este caso, de la respectiva industria recolectora…

 

La mar revuelta o río revuelto puede ser efectivamente una mar revuelta o río revuelto, aunque también asimilarse a un descontento popular, a un desorden mental, a una epidemia contagiosa, a un concierto de jazz-band. Por supuesto que se encontrará siempre allí, como sanguijuelas, a los aprovechadores del momento.

 

Como mi altura valórica me impide dar paso a intenciones egoístas personalizadas, quiero dar sólo énfasis a la solidez de una barca que navegue en aguas tormentosas. Así, no habrá mar bravío ni torcidas intenciones de los hombres para hacer naufragar los principios sólidos que juramos todos al enfrentar el océano de la vida.

 

Así y todo, algunos “pescadores” (?) siempre ganan en estos casos……

 

 

5.- “Los economistas son máquinas que transforman el café en postulados  comerciales”.-


Recuerdo mucho a la Sra. Anita, más conocida como “La Gringa”, la almacenera de la esquina. Ella sola, tal vez ayudada por algún familiar, proyectaba, disponía, compraba, envasaba, catalogaba, distribuía, rotulaba, atendía, fiaba, recomendaba, anotaba, cobraba, conocía a cada familia y sus necesidades y regalaba dulces a los más pequeños. A los no tanto, un par de cuetes o una estrellita. Pero, a escondidas. Que no lo supiera el público ni los papás. No necesitaba propaganda, ni buena ni mala. Tenía un solo letrero frente a su almacén. Decía: “Pan fresco”.

 

Y era feliz. Y éramos felices…

 

Hasta que llegó el neoliberalismo. O sea, que libre o liberalmente, lo más neo de los pillos se “hizo la América” con las necesidades más urgentes del pueblo. Y así pasamos, limpiamente, de “caseros” a “consumidores”

 

Y llegaron los economistas. Antes también existían, pero eran de muy baja estofa, la última escala en materia de vocación académica, ya que no podían sobrevivir con sus interesados ardides en ese idílico sistema. Buscaron y rebuscaron, hasta que “alguien” (el innombrable), les dio el pase.

 

Desde entonces, son nuestros obligados custodios, materiales y espirituales. ¡Ay! de algo o alguien que caiga fuera de sus normas. Indudablemente se trata de un intento terrorista, o bien de un réprobo, un ignorante, un gásfiter, un inicuo, un marxista, un intransigente o un dogmático.

 

Lo que postulan lo entienden solamente ellos, en un círculo cerrado de las verdades más absolutas, profundas y eternas, como certeros “condottieri” de la mafia de los poderosos. Nunca han acariciado un gato ni tomado un mate, ya que a partir de los dos años de vida conocen sólo la Coca-Cola, en su versión light que trae un “plus” y ubican sólo los peluches, esos que cuelgan en el traste una cinta con código de barras.

 

Y nunca han pisado un almacén y sus deducciones, brillantemente elaboradas entre las cuatro paneles de un módulo, ocupan varias páginas de una web tipiadas con un solo dedo, tras centenares de tazas de café, en los respectivos y repetitivos break.

                                                                                                                                                                       

6.- “Mañana es siempre tarde”.-

 

No quiero caer en la repetida frase, que todos conocemos y que, primero nuestros progenitores, luego el maestro y mucho después el Jefe, nos repitieron a cada instante como una lección de loro, bien aprendida: “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Ellos mismos, los instructores, nunca pudieron aplicar la regla.

 

¿Por qué?  Se preguntarán…   La verdad es que no hay una respuesta muy certera al enigma. Sólo me atrevo a aventurar en este instante, que el tiempo de nuestra Vida (con mayúscula) sólo se nos da a pedacitos infinitamente pequeños (lo infinitamente anterior se pierde y sólo recuperamos cierta experiencia, que se acumula al lapso actual) y así, sucesivamente. El mañana no se nos da. Quiero decir que no existe el tal “mañana”, que correspondería a una ficción llamada futuro inmediato, aunque se empeñen porfiadamente en afirmar lo contrario. También deja a cada instante de existir el “ayer”.  Privado de la tangibilidad de esos dos conceptos, tampoco existe el “hoy” ya que ha perdido sus parámetros de referencia.

 

Luego, si insisten en hacer las cosas supuestamente necesarias “hoy” con el sólo objetivo de no hacerlas “mañana”, pienso que están malgastando energía inútilmente. Se puede hacer lo mismo y también mucho más, pero liberados de ese forzado e inútil compromiso.                     - Es hacerlo ahora, en este mismo instante. El mañana es una ilusión y como ilusión es incorpórea, no puede perseguirse ni atraparse para hacerla una realidad.


7.- “No sé por qué. No me causa risa la caída de un payaso”.

 

Hablo del accionar de las almas innobles o primitivas. No en el sentido peyorativo de tales adjetivos, sino de una cierta compulsión de orden repentino y no domesticado, que aflora en ocasiones espontáneamente, en ciertas personas. La mayoría. ¿Por qué se produce?  La pregunta ha rondado de antiguo en mi mente.

 

 Es de suponer que los seres erguidos primigenios, hablo de nuestros ancestros, no tenían tiempo, ni ganas, ni motivos para endulzar su azarosa existencia con ese concepto blando, inodoro, insípido e inconsistente que hoy llamamos sentido del humor. No lo conocían. Estaban muy ocupados consiguiendo su esquiva manutención y cuidar por sí solos de un precario existir en el inhóspito paisaje.

 Pero, tenían enemigos. Claro. Y muchos. También de la propia especie humana. Tal vez los peores.  - Y, el canibalismo era cosa aceptada y de todos los días…

 

Tenemos que recordar, como antecedente, que casi todos nuestros actos espontáneos corresponden a gestos atávicos impresos en la parte más recóndita de nuestros genes, que nos cuidamos muy bien de no demostrar públicamente, so riego de ser considerados también primitivos. El único que ha sobrevivido en el tiempo es la risa, que se incorporó triunfalmente como un preciado gesto social.

 

Nuestros antecesores no sabían de la risa. Pero sí, mostraban sus dientes, (esbozo de la primera sonrisa) tanto al defender alguna presa, como al enfrentarse con sus enemigos bípedos por el sustento, previendo también, por supuesto,  un jugoso festín con el vencido. Por tanto, se explica fácilmente que luego vendría la eufórica carcajada, como postrer uso de la adrenalina, ver caer al adversario y tener así asegurada una buena comida.

 

Esa brutal sensación de jolgorio persiste hasta nuestros días, para algunos, ante cualquier tropezón o caída de un semejante.


8.- “La vida es una ecuación resuelta.  Pero nos empeñamos en destruir su incógnita”.-


Sé que al Norte, en las planicies desoladas, cubiertas de arena y sal se escucha al silencio. Tal vez es la quietud de nuestras mentes que se interpreta como un rumor silencioso que no percibimos habitualmente, ya que esa canción es acallada en su totalidad, frecuentemente,  por el tráfago de la vida moderna.

 

Personalmente prefiero los bosques del Sur, ya que en ellos se escucha realmente al pasto, a los árboles y a los habitantes de las enramadas.  Y, dentro de ese concierto natural sobresalen  en  resonancia, la armonía de los timbales intensos del corazón.

 

Me dirán que es el sonar del viento sobre las ramas. También el aire hace funcionar tu laringe y eso yo lo interpreto como tu lenguaje.

 

Puede parecerles todo esto como poesía pueril y repetida. Pero, si nunca nos hemos detenido ante algún poema, por lo difícil que resulta a veces interpretar sus signos, quiere decir que no percibimos tampoco la matemática (estudio de las materias profundas), que en la precisión de su lenguaje y de sus símbolos, traduce muchas de nuestras acciones, imparcialmente. Las matemáticas, junto a la música y la poesía desnudan el alma, lo más preciado de nuestro existir.

 

La Física es objetiva y conoce y mide lo inmediato de las cosas materiales, la Filosofía mira hacia adentro y su fin es el Hombre, pero no mide ni cataloga  su hálito de existencia.….

Eso sí lo hace, aunque tangencialmente, las Matemáticas.  Esta ciencia única traduce su materia a postulados. Y la esencia del hombre cae, insoslayablemente en sus apreciaciones: es simplemente otro postulado más. Complejo, pero postulado al fin. Con muchísimos  elementos, con axiomas de principios y un supuesto final de asociatividad, pero reducido finalmente a una fórmula, a una ecuación. En una forma que es néctar y ambrosía para esta ciencia: lo imponderable, los casos recurrentes, la incertidumbre, los grandes números, la visión de otras ordenadas, la multiplicidad, la asociatividad, las proyecciones, el infinito.

Todo ello está ya dilucidado.

 

Pero hay algo no medible: la imponderabilidad del espíritu humano. Tuerce a cada instante cada cosa, escapa a la rigurosidad, hace y desarma de inmediato algunas cosas válidas y no predispone ni predestina hecho alguno. Esta disociatividad, que a algunos enorgullece,  es simplemente seguir haciendo todo esto en forma complaciente, sin considerar el hecho fundamental que nos tiene amarrados en este mundo: la Soberbia, que es el pecado capital por excelencia y causa de nuestra expulsión desde el Edén.


9.- “El mejor escondite de la ignorancia es bajo la superficie de las ideas”

 

Una alfombra puede notarse limpia y reluciente. Casi nueva.  De hecho lo está, para aquellos que no ven más allá de sus narices. Podría aplicarse aquello de que “la mujer del César no sólo debe serlo, sino parecerlo”  - Y en el “parecerlo” está la cosa…

 

La mayoría apuesta por eso y no por el “serlo”.

 

Así como la mugre puede acumularse fácilmente debajo de la alfombra, que da su mejor cara, cada día es más frecuente no encontrar sino lidiar,  permanentemente contra una falsa educación ya generalizada, una desconocida cultura y un vehemente muestrario de un concepto de “lo nuevo”, siendo que todo ello es más antiguo que el hilo negro…

 

La ignorancia, total y supina de nuestros tiempos, es realmente alarmante. Muchos lo han dicho en distintos tonos, con distintos argumentos y ante distintos niveles de nuestro “establishment”. Pero todos juegan a ocultar el polvo malsano, de su falta absoluta de sabiduría.

 

Ahora, nada mejor para ello que demostrar lo contrario, ante todos. Aquello que no se sabe, aquello que no se es, a través de un rotundo vocabulario de reciente aparición, con términos altisonantes, de dudosa técnica, agresivos y contundentes, hasta malsanos.  Pero cuidadosamente dispuestos, para así parecer como dueño de las ideas nuevas, o eternas o sublimes.  Nada se dice de los tóxicos residuos que, bajo esas emergentes ideas, esconden un absoluto analfabetismo, sin historia, sin moral ni conocimientos.

 

 

Más que nada, agradezco su comprensión... 

 

21/09/2007 a las 22:05
vinka astudillo
dijo :

  " La obra ha estado genial, el público fatal ".

  Oscar Wilde.

21/09/2007 a las 22:24
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