La derecha chilena se caracterizó por ser marcadamente defensora de la obra del gobierno militar, en otras palabras, fue una derecha marcadamente pinochetista, porque reconocían en Augusto Pinochet, un liderazgo que permitió iniciar reformas económicas y políticas que no se podrían haber realizado en un gobierno democrático. Sin embargo, muchos liberales que formaban parte de esa derecha, no demostraron interés alguno en diferenciarse de los más acérrimos políticos pinochetistas, que consideraban las detenciones, las torturas y las muertes, como necesarias para mantener el orden y la seguridad ante una posible amenaza subversiva, de grupos marxistas armados.
La llamada Dictadura de Pinochet, catalogada así por sus detractores, o Gobierno Militar, por sus partidarios, duró 17 años, y a mediados de ese período, comenzó a consolidarse una fuerza política acéfala, que giraba entorno a las decisiones e imagen del capitán general Augusto Pinochet.
Incapaz de organizarse en
un solo partido político y carente de líderes que le dieran coherencia y
contenido: el Pinochetismo, fue una actitud política que se caracterizó por ser
una ensalada de ideas retrogradas de marcado nacionalismo castrense de
inspiración cristiana, e ideas innovadoras y progresistas, restringidas al
ámbito económico (liberalismo económico).
Pinochet nunca se interesó en organizar a sus partidarios ni a sus simpatizantes en un solo movimiento unificado, puesto que el propio gobernante desconfiaba de los partidos políticos y de sus dirigentes, que en su momento, habían llevado a Chile a una crisis de proporciones. Por tal motivo el Pinochetismo perduró lo que pudo aguantar la salud del ex dictador.
Con la muerte del “Abuelo de Chile”, la derecha chilena se quitó el grillete que entorpecía su avance electoral, pero que favoreció a la coalición gobernante de centro izquierda. Sin embargo, este grillete, llamado “pinochetismo” no ha desaparecido, y al parecer, ha transmutado en algo nuevo, o tal vez, se convirtió en un “pinochetismo del siglo XXI”.
Elementos
del Pinochetismo
El Pinochetismo se compuso
de cuatro elementos básicos, que surgieron uno después de otro:
1. Nacionalismo Castrense Antimarxista: Fue el primer elemente que permitió cohesionar a cientos de exaltados antimarxista que temían que, el ahora “beato”, Salvador Allende, hiciera de Chile una nueva Cuba, mediante la vía democrática al Socialismo, una especie de experimento bolivariano-chavista, pero “setentero”.
En palabras de Ricardo Cox,
un pinochetista olvidado, que consideró sagrado al movimiento militar que
intervino el 11 de Septiembre de 1973, escribió que:
“…en las Fuerzas Armadas el nacionalismo estaba
anidado en su forma más específica, natural y espontánea. Y fue en su nombre
que las Fuerzas Armadas lograron ponerse secretamente de acuerdo para deponer a
Allende y tomar el Gobierno con objeto de impedir el desarrollo en Chile de una
tiranía marxista.” (1)
2.
Autoritarismo Militarista y Policial: Después del Golpe de Estado,
se inicia la formación de un nuevo gobierno que se asienta, en su primera
etapa, en una Junta Militar, pero que posteriormente, será dirigido por el
Presidente de dicha junta, que ejercerá el Poder Ejecutivo, sin desvincularse
de
El abogado e historiador
pinochetista, Gonzalo Rojas Sánchez, justifica esta concentración del poder en
un solo hombre de la siguiente manera:
“Es cierto que en el caso de Pinochet la estructura
de legitimación de su poder y autoridad tuvo un doble origen: castrense, por
ser Comandante en Jefe del Ejército, y legal institucional, por lo que le
confiere su carácter de Presidente de
“Aunque algunos autores piensan que se produce una
excesiva concentración del poder en la persona del Presidente, reconocen que
las Fuerzas Armadas son la columna vertebral del sistema político. Pinochet
sabe que debe reforzar esa unidad, que ella es un pilar clave del éxito.” (3)
Lo inaceptable fue que esa “unidad clave para el éxito”, incluía
también la creación de un organismo que informara a la junta militar de
gobierno, de todas las acciones o manifestaciones consideradas subversivas.
El cientista político,
Genaro Arriagada, uno de los fundadores de
“El régimen adquiría cada vez más los rasgos de un Estado policial y, por tanto, era inconcebible sin la existencia de un gran aparato de seguridad.”
“La situación existente en esta materia
a comienzos de 1974 no era fácil. A partir del 11 de septiembre de 1973 se
había producido un espectacular desarrollo de los servicios de inteligencia en
todas las ramas de
“En
junio de 1974
3.
Liberalismo Económico Monopolista y Excluyente: Dentro de todos los
personajes que se ofrecieron para asesorar al nuevo gobierno en todo tipo de
materias, se encuentran Los Chicago Boys,
nombre que no hace referencia alguno a un grupo musical de Reggaeton, sino a un grupo selecto de economistas, discípulos de
las teorías económicas de Milton Friedman, que decidieron liberalizar los
mercados, mediante privatizaciones, y otras políticas económicas tendientes a
reducir el gasto fiscal.
Las medidas aplicadas por
este conjunto de destacados economistas, se debió gracias, a todas las
garantías que obtuvieron del naciente gobierno autoritario: nula oposición. Por
tanto, las reformas neoliberales hicieron de Chile una nación pionera y de
vanguardia económica, sin embargo, estas reformas beneficiaron en la
consolidación de los ya existentes grupos económicos, y permitió la creación de
otros más, marginando con ello a empresarios individuales, que no comulgaban
ideológicamente con el régimen.
El economista de izquierda,
Manuel Riesco, nos relata lo siguiente, desde su particular, pero considerada
visión marxista:
“Las “olas privatizadoras” han consistido en el traspaso que la dictadura hizo a los grupos económicos, primero a partir de 1973, de la mayor parte de las 507 empresas y bancos que llegaron a constituir el área social de la economía durante el gobierno del Presidente Allende, y luego el traspaso aún mayor que la dictadura efectúa a partir de 1984, tanto de las empresas y bancos intervenidos a raíz de la crisis de 1982, como de aquellas empresas que aún permanecían en manos del estado por ser consideradas estratégicas.” (6)
“El proceso de centralización y
concentración, así como el desarrollo capitalista del país en su conjunto, han
estado condicionado decisivamente, entonces por el golpe militar que, luego del
gobierno popular, restauró el dominio de los monopolios en un grado superior.
Ha incidido el denominado cambio en el patrón de reproducción capitalista, que
tiene lugar a raíz del golpe militar, y que es reflejo de los cambios
cualitativos que se operan en el capitalismo a nivel mundial.” (7)
4. Inspiración Cristiana: El último de los elementos del Pinochetismo, es su inspiración cristiana, que viene siendo la “guinda de la torta”, o más bien, la vela de cumpleaños, que en vez de iluminar, decora el discurso político, haciéndolo más atrayente, sin considerar, que le da un toque de misticismo de mal gusto.
El sacerdote católico,
Osvaldo Lira, no ocultará su felicidad y lealtad al nuevo régimen, y compartirá
con sus compatriotas el siguiente sentimiento:
“Lo cierto es que,
a partir de ese 11 de Septiembre, la fisonomía del país se ha renovado de modo
profundo, radical, no sólo en el orden material sino también en el de los
valores espirituales, y es preciso confesar que si el primero de estos órdenes
es de suma importancia para la vida colectiva de un país, el segundo resulta de
una gravitación e influjo incomparablemente mayores. Así vemos que a los
sobresaltos y angustias de una pesadilla que duró casi tres años enteros ha
sucedido una seguridad y una alegría de ánimo que han sido capaces de
sobreponerse a todas las estrecheces económicas dejadas por el anterior régimen
marxista como herencia connatural suya. La limpieza ha reemplazado a la
suciedad en todos los niveles. Al temor por la seguridad personal y la de los
seres queridos ha sucedido la confianza inspirada por le hecho de sentirnos
–como gobernados- en manos de personalidades honestas, patriotas y
profundamente penetradas de la obligación que les atañe de gobernar con vistas
al bien común de sus connacionales.” (8)
Muchos creyentes, católicos
y evangélicos, que al igual que don Osvaldo Lira, consideraron el golpe de
estado como una ayuda oportuna de la mano de Dios, para salvar a sus rebaños,
de las garras del “comunismo satánico”. Fue una limpieza divina, enviada desde
lo alto, para liberar a Chile, de la decadencia marxista.
La fervorosa fe que Gonzalo
Rojas Sánchez tiene en el mesianismo de Pinochet, se ve reflejado en lo
siguiente:
“Pinochet cree que
Además, Rojas Sánchez,
destaca una de las cualidades religiosas del general:
“…Augusto Pinochet
es un hombre de principios cristianos sólidamente arraigados en su vida
familiar y profesional, pero ciertamente no se caracteriza por una práctica
religiosa intensa, por frases piadosas en la conversación coloquial o por
constantes invocaciones a Dios en medio del planteamiento de sus ideas. No duda
en insistir que no es pechoño. Es un católico de misa dominical, de oraciones
frecuentes pero, sobre todo, un hijo de
En resumen, el cuerpo de ideas que nutrieron al Pinochetismo, fueron: un nacionalismo castrense antimarxista, un autoritarismo militarista, un liberalismo restringido al ámbito económico, y un cristianismo inspirador. Componentes que nunca fueron trabajados para crear un cuerpo doctrinario que permitiera dar vida a alguna agrupación que defendiera el legado de la dictadura, una vez muerto Pinochet. Sin embargo, existe una extraña conexión que se ha revelado, con la victoria electoral y la reciente asunción al mando del poder ejecutivo de nuestra república. No es una defensa de la obra del régimen, pero si vemos entrelineas, se asemeja muchísimo a lo que describimos anteriormente.
¿Qué
monos pinta la “P” de Piñera?
Al fallecer Pinochet, la
derecha se libró de un “Zombie”
político, que en nada aportaba a la democracia, ni a los partidos a fines a él.
Y junto con la muerte del, cariñosamente llamado, “Tata”, por sus partidarios,
murió, también, la principal razón de ser, de la “Concertación de Partidos por
En vida, esta encarnación
de “Belcebú”, fue la escusa perfecta, para atemorizar a los chilenos, y
convencerlos, de que votar por la derecha, era votar por Pinochet y por una
“Neo” dictadura. Sin embargo, con su muerte, murió también ese viejo puente que
conectaba el pasado con el presente, permitiendo, ahora, a la derecha, avanzar
electoralmente, o por de pronto, renovar su rostro, para presentarse como una
alternativa amigable, ante los miles de chilenos, que comenzaron a poner énfasis,
en los errores que la coalición gobernante cometió, durante sus 20 años de
gobierno.
No obstante lo anterior, la
derecha carecía de un líder o figura que lograse cohesionar a su sector, y que
a su vez, permitiese ampliarse hacia otros sectores del espectro político, para
conseguir a nuevos votantes. Pero, más que la razón y el entendimiento
político, primó el temor a una nueva derrota electoral, obligando a la derecha,
a ungir como mesías y salvador de Chile, a Sebastián Piñera; un hombre con una
trayectoria política cuestionable, pero que en sus orígenes, comulgó con
Sin planificarlo
maquiavelicamente, o tal vez, con intenciones encubiertas; con Piñera se
posicionó una nueva tendencia o actitud política, que inevitablemente,
retomaría los viejos elementos que constituyeron y dieron forma al “pinochetismo”, pero moderado, es decir,
un discurso con llamamientos a un Dios ecuménico; exaltando un patriotismo
ciudadano transversal; defendiendo las bondades del liberalismo económico para la
clase media, pero justificando los monopolios privados; y restaurando un
presidencialismo republicano, que fue mal visto y corrió el riesgo de ser
desmantelado por los “adeptos a la
democracia de partidos”, encubiertos como demócratas “bacheletistas”.
¿Será acaso el Piñerismo
una suerte de Pinochetismo renovado con miras al siglo XXI? ¿Logrará el
piñerismo acoger a otros sectores sociales y políticos, realizando así, lo que
no pudo lograr el pinochetismo? ¿Surgirán movimientos ciudadanos entorno a las
decisiones e ideas de Piñera, independientes a los partidos de derecha?
Estas inquietudes y otras
más, serán dilucidadas con el paso de los días, y de los años, y al finalizar
el mandato de Sebastián Piñera, descubriremos si el piñerismo, es o no el lado
humano del pinochetismo.
Notas:
(1) Ricardo Cox, artículo titulado “Marxismo, Nacionalismo y Régimen Militar”, publicado en el libro “Pensamiento Nacionalista”, pág. 265, Edit. Gabriela Mistral, 1974.
(2)
Gonzalo Rojas
Sánchez, en “Chile Escoge
(3) G. Rojas Sánchez, op. cit., pág. 44.
(4)
Genaro
Arriagada, en “Por
(5) G. Arriagada, op. cit., pág. 49.
(6) Manuel Riesco, en “El Desarrollo del Capitalismo en Chile bajo Pinochet”, pág. 146, Edit. ICAL, 1989.
(7) M. Riesco, op. cit., pág. 147.
(8) Osvaldo Lira, artículo titulado “Nación y Nacionalismo”, publicado en el libro “Pensamiento Nacionalista”, pág. 20-21, Edit. Gabriela Mistral, 1974.
(9) G. Rojas Sánchez, op. cit., pág. 106.
(10) G. Rojas Sánchez, op. cit., pág. 111.



















Si,si,si
apaludo de rodillas tu comentario,es la maxima verdad la que has escrito,te haria un monumento,fantastico,maravilloso.
ms-770
codigo Alfa