Nuestro país carece de la
energía suficiente para abastecer a miles de hogares, que demandan
progresivamente más energía, para alimentar sus, cada vez más,
electromecánicamente dependientes vidas.
Muchas fueron las propuestas
para la generación de nuevas energías, pero hasta ahora, ha predominado la idea
de suministrar a todo Chile, energía generada por centrales nucleares. Tal
posibilidad abrió diversos debates, entorno a las ventajas e impedimentos para
concretizar una aventura energética de esas proporciones, tomando en cuenta
nuestra compleja geografía.
Muchas discusiones
terminaron con la radicalización extrema de los ecologistas, que se opusieron,
y oponen con fuerza y entereza, a dicha iniciativa atómica. Mientras que los defensores
de los proyectos nucleares para Chile, ven con optimismo su desarrollo en
nuestras urbes, y dan todo tipo de garantías técnico-científicas para su
desarrollo responsable con la naturaleza.
No obstante las discusiones
existentes, nos topamos con dos inquietantes inconvenientes para erigir una
Central Nuclear entre la cordillera y el mar de nuestro angosto hogar. La
primera, corresponde al lugar donde debería estar ubicada; y la segunda, consiste
en saber quienes serían los afortunados en obtener la licitación para
construirla. En el segundo punto prima la idea de contratar los servicios de
una empresa con experiencia y conocimientos en lugares sísmicos. Además, no se
sabe con exactitud, el lugar donde debiera construirse ese terrorífico volcán
artificial, o tal vez nadie se ha atrevido a proponer, públicamente, un sitio
propicio.
Chile es un país sísmico,
debido a que todo su territorio está al borde de
Esto nos debe hacer pensar
muchísimo, sobre todo ahora, que nos encontramos a punto de cumplir un mes del
Terremoto-Tsunami que puso de rodillas a nuestro país, y creo que deberíamos
descartar la idea de construir un arma suicida que podría ser gatillada en
cualquier momento por un remezón de proporciones. De producirse esa situación,
sería como presenciar una catástrofe de dimensiones apocalípticas y devastadora
para nosotros; por si fuera poco, nuestro terruño, se encuentra entre la
cordillera y el mar, haciendo de la cordillera un muro que mantendría toda la radioactividad
de nuestro lado, intoxicando hasta extinguir al último de los chilenos.
¿Creen que sería propicio
discutir nuevamente la construcción de una plantita nuclear en Chile? Y de ser
así ¿Cuál sería el lugar más indicado? ¿En la costa, en la falda de un cerro, o
en pleno centro de Santiago?
Con el terremoto vivido el pasado 27 de Febrero, se derrumbaron cientos de casas, colapsaron varios edificios, y se dañaron construcciones que forman parte del patrimonio cultural de la nación, daños que costarán cientos de millones de pesos al Estado, si es que pretende reconstruirlos o repararlos. En cambio, si contáramos con una planta nuclear, cualquier terremoto que se desatase, la derribaría y nos haría olvidar la idea de reconstruir o reparar, lo cual significaría un alivio para el fisco, o tal vez una lapida, aún más pesada que aquella que lleva Chernóbil en sus espaldas.
















es muy
importante este tema , no somos un pais apto para tener plantas nucleares... bueno , ningun pais deberia serlo...
saludos