Educación para el Emprendimiento: Sacando la voz
Llama profundamente mi atención el tenor de la actual discusión pública que se está dando en torno a la educación. Al leer el proyecto de ley presentado por el Gobierno al Congreso (LGE) (1) y la alternativa publicada por la Alianza por Chile (2), en ninguno de ambos casos, aparece siquiera mencionado el tema del Emprendimiento. Francamente preocupante y muy insensato, porque esto quiere decir que nadie se hace cargo de ello, pese a que las evidencias de la crítica situación nacional en la materia nadie las discute y existen estudios serios que así lo avalan (3).
Personalmente, creo que tal como es posible aprender las habilidades del lenguaje (que dicho sea de paso todos poseemos porque así nos comunicamos día a día), no me parece lógico que en el tema del emprendimiento pudiera ser distinto. La gran diferencia está marcada por lo que culturalmente consideramos (como sociedad) importante y qué no. En nuestro país nunca ha sido relevante educar para el emprendimiento, ¡ni siquiera ahora que se discute la educación que tendremos en Chile de cara a los próximos 10 o 15 años venideros!
Si el tema de fondo en la discusión de hoy en educación es la calidad y la equidad, la reflexión profunda y sesuda es necesaria. ¿Qué se entiende por calidad? ¿Cómo se mide? ¿Cuál es el objetivo por el cual educamos? ¿En qué se diferencia la mera instrucción de la educación?

Los actuales indicadores SIMCE y PSU son aquellos con los que se vincula y relaciona popularmente a la calidad de la educación pero, ¿es esto correcto? Yo creo que no. Si bien es cierto, no dudo de la importancia que ellos tienen y tampoco cuestiono su validez y confiabilidad como instrumentos de medición, no es menos cierto que no puede pretenderse que a través de ellos se explique por completo la compleja disyuntiva de la calidad educativa. Es como poner todos los huevos en una misma canasta...
Los economistas siempre dan cátedras de la sana costumbre de "diversificar" las inversiones de un portafolio bursátil para cubrirse del riesgo y aumentar las probabilidades de obtener buenos resultados en el mediano y largo plazo. Bueno, en educación, todos los huevos se ponen en la cesta del SIMCE y de la PSU. Pero, ¿cuándo se contrata a alguien en las empresas se buscan profesionales que hayan sido "puntajes nacionales" o se necesita individuos pensantes, capaces de trabajar en equipo, innovadores, autocríticos, emprendedores, entre otras virtudes malamente denominadas "blandas"? ¿Los referentes emprendedores eran en su gran mayoría "los mejores alumnos" de sus cursos o tenían otras cualidades que los llevaron a ser exitosos y destacados en sus aventuras y riesgos? ¿Qué incentivos posee el sistema educacional chileno para fomentar la cultura del emprendimiento y la innovación? Esa es la pregunta de fondo que tendríamos que estarnos haciendo si de verdad queremos ser competitivos frente al resto de las naciones en el mundo de hoy (4).
Urge en nuestro país elevar el nivel de la discusión porque la actual no responde al nivel de desafíos que enfrenta Chile de cara al futuro. ¿Qué se entiende por Emprendimiento en el contexto educativo? ¿Cuál es el marco teórico sobre el cual se sustentan todas las tácticas de los diferentes programas públicos y privados que persiguen fomentar el emprendimiento en la nueva generación de chilenos? No existe tal definición y nadie lo tiene muy claro. Así de simple, no hay marco teórico, y no podemos definir a ciencia cierta qué es emprendimiento... Urge estudiar e investigar sobre estos temas, ya que de otro modo seguiremos botando la plata con programas que no poseen una coherencia estratégica ni mucho menos aúnan criterios en cuanto a los esfuerzos desplegados. Experiencias internacionales hay, es cosa de mirar hacia fuera y estudiarlas (5).
Si no se sabe qué es emprendimiento (en términos educativos), tampoco se está en condiciones de estructurar indicadores que cuantifiquen el grado de éxito de todos los programas que se implementen con ese propósito, y desde luego, será imposible conocer la rentabilización social del capital invertido para esos efectos. Como se trata de plata de "todos los chilenos", mínimo que nuestras autoridades tengan la preocupación de avanzar en esa dirección, en honor a la transparencia y la eficiencia del gasto público en temas educativos y pro emprendimiento, fundamentales para la tan añorada equidad social.
¿Cree alguien que el voluntarismo colectivo por lograr que la educación chilena eleve sus estándares logrará mejores efectos que el infundir conciencia y responsabilidad sobre cada profesor y joven chileno respecto de lo crucial que será para toda su vida la forma en que él mismo enfrente el proceso de "su educación" mientras está en edad escolar y superior?
Países a los que admiramos, como Finlandia, Nueva Zelanda, Irlanda, Korea, por mencionar algunos, tienen muy clara la relevancia que tiene la educación para el emprendimiento. Soy un convencido de que a nuestro país, Chile, le hace mucha falta emprendedores que aporten a la sociedad en sus diferentes ámbitos (social, económico, político, cultural, religioso, deportivo, etc.) pero para que ello ocurra tenemos que pagar el precio de formarlos y educarlos. Los emprendedores no se producen por "generación espontánea", como muchos equivocadamente creer. Hay que trabajar para que ellos puedan existir y se formen. Eso es responsabilidad de todos. Ojalá seamos más pillos en responder rápido a la mayor problemática de todo este cuento: ¿Quién paga y "se mete la mano al bolsillo" para que Chile sea un país de emprendedores? Mientras más nos demoremos, peor lo pasaremos...
(1) http://mt.educarchile.cl/mt/jjbrunner/archives/LOGE-livo.pdf
(2) http://www.udi.cl/archivos_noticias/imagenes/PROYECTO
(3) Amorós y Echecopar (2006). Global Entrepreneurship Monitor. Reporte Nacional 2006. Universidad del Desarrollo y Universidad Adolfo Ibáñez. Santiago, Chile. Disponible en: http://www.momentocero.com/mo0/archivos/GEM_Chile_2006.pdf
(4) Tefarikis, E. (2007). Educación para el Emprendimiento. Columna de opinión "Pasando Lista", disponible en: http://www.mo0.cl/pasando-lista/educacion-para-el-emprendimiento.html
(5) Consejo Superior de Cámaras Oficiales de Comercio, Industria y Navegación de España, Fondo Solidario Europeo de la Unión Europea y Ministerio de Educación y Ciencias de España. 2004. Propuestas para el Fomento del Espíritu Emprendedor en la Escuela. Convenio de colaboración para el desarrollo de proyectos formativos de interés mutuo. Disponible en: http://www.momentocero.com/mo0/archivos/espiritu_emprendedor.pdf







Me sorprende la poca atención que en Chile se da al tema, siendo que la imagen país es justamente la contraria: país pujante, líder en economía abierta, etc. Desde hace varios años estoy trabajando en el tema, aquí en Bolivia, participando en programas de apoyo al emprendimiento, en forma personal y con mi empresa, y he podido llegar a las siguientes conclusiones que se las transmito como aporte:
a) ya pasó de moda la dicusión acerca de si se hace o nace. Ahora el enfoque es: si sirve, no importa de donde venga ni lo que sea;
b) se define emprendedor aquel que es capaz de identificar oportunidades viables y transformarlas en negocios. Se define como empresario aquel que es capaz de tomar los negocios y desarrollarlos en el seno de una organización. El emprendedorismo es el embrión del empresariado;
c) existe conciencia en que el emprendedorismo es una actitud ante la vida, que como tal tiene una estructura sistémica, y por lo tanto es desarrollable. De ahí que el énfasis de los programas se pone en la capacitación. Estos programas tienen distintos grados de efectividad e impacto. Personalmente, me inclino por aquellos que tienden a desarrollar las capacidades de detección, identificación, y desarrollo de oportunidades que los clásicos de entrega y/o refuerzo de conocimientos y habilidades; existe todo un paquete metodológico para ello, que es el que utilizamos;
d) la capacitación para el emprendedorimo debe tener un enfoque andragógico, no pedagógico;
e) el apoyo material a los emprendedores es importante (financiamiento, búsqueda de mercados, prototipos, etc.) pero más importante es el apoyo actitudinal. El emprendedor es un ser vulnerable, muy propenso al fracaso, que no ha desarrollado sus capacidades de sobrellevar adversidades y reponerse a ellas.
En nuestra experiencia personal hemos transitado por todas las metodologías que atingen al tema, y en estos momentos estamos enfocados hacia 2 que se ven prometedoras: la orientación a través de medios virtuales, y los juegos. Ambas ya tienen calidad de proyectos en nuestro accionar, y de la primera forma parte nuestro blog "Gestión Emprendedora" que tiene una lectura de 200 diarias en sus distintos posts (de los cuales unas 50 calculamos vienen de atinachile y el resto principalmente de Bolivia); además, estamos rematando los detalles para poner en marcha una plataforma de academia virtual que sirva para efectos de capacitación on line para uso en programas de emprendedorismo. En el segundo, estamos en pleno diseño y esperamos sacar algo en limpio en un par de meses más. Y aclaro que estas iniciativas son totalmente privadas.
Realmente me apena el poco desarrollo del emprendedorismo en Chile. Quizá se han dedicado mucho a discutir bizantinamente acerca de si se es o se nace, o simplemente al Gobierno no le interesa el tema. Aquí en Bolivia es un movimiento de mucha fuerza, hay muchas instituciones públicas y sobretodo privadas que participan (aunque inorgánicamente) y la gente esta entusiasmada con esta posibilidad que se les ofrece de salir de su pobreza personal y aportar en algo al país. En lo personal, estoy muy orgulloso de aportar a mi país de acojo y si en algo me necesitan en mi país de origen, sólo deben contactarse conmigo.
Acabo de deahogarme en mi última entrada aquí porque encuentro que la escolaridad de mi hijo quiere cortarle las alas a su creatividad que prefiero... no comentar.
Aún no me decido si intervenir o no en reunión de padres para exponer mi inquietud, en fin... ese es otro tema.
Salu2.