
No es necesario que te castigues por tus errores. Te todas maneras, ni sabes cómo castigarte.
Si nos castigásemos verdaderamente, nos curaríamos de aquello que fue.
Estaría terminado y hecho.
Pero castigamos y volvemos a castigar y después castigamos y castigamos más. Después nos sentimos culpables
y después nos sentimos culpables de sentirnos culpables y después nos sentimos culpables de que nos
sentimos culpables por sentirnos culpables.
Después castigamos y castigamos y la cosa sigue y sigue, mientras decimos: ¿Por qué no consigo nada en la vida?
Si cometes un error sigue con tu vida y no pierdas tiempo castigándote desde acá a la eternidad.
Publicidad por Bligoo.com







Sólo sirven para aprender y, castigarse, ¿no es acaso sólo otro error más del que también podemos aprender?...