Clase media esclavizada
Hernán Narbona Véliz (10/04/06)
Vuelvo a publicar un artículo que no ha perdido vigencia.
Las deudas y el temor a la cesantía tienen encadenado a un sector que fue protagonista de cambios sociales, pero que ha vendido su alma en el empeño por participar en la fiesta consumista
LA FRAGMENTACIÓN SOCIAL de los sectores medios de la sociedad chilena obedece a numerosas causas históricas, pero pueden resumirse en que se quedaron entrampados por un sistema económico social inclemente, sin capacidad para oponerse a él o siquiera inventar alternativas que morigeran sus efectos. Las elites políticas de la izquierda parlamentaria y el social cristianismo bajaron los brazos en cuanto a proponer salidas al modelo heredado del régimen militar. Resultaron cautivadas por el exitismo de las cifras macroeconómicas, se sintieron frustradas al contemplar el colapso del modelo centralmente planificado del bloque soviético o perdieron la fe en la movilización social.
En los dieciséis años de dictadura, quienes se atrevieron a organizar a la civilidad levantaron propuestas de corrección para una sociedad democrática y un sistema económico de mayor equidad, pero, después del triunfo en el plebiscito que dijo No a la continuación de Pinochet, las cúpulas partidarias resignaron los cambios en aras de la transición. Así quedaron arrumbados los planes de gobierno elaborados por equipos de profesionales progresistas, al tiempo que se les marginaba de los cuadros de gobierno por ser conflictivos. En esas negociaciones envueltas en el secretismo se podría encontrar explicaciones para esta prolongada y cuestionable transición a la chilena. Se trató de una negociación de amarre, que significó hacer vista gorda sobre situaciones que configuraban grotescos delitos al interés público.
La explicación política fue que no estaban dadas las condiciones como para oponerse a ellas. Se aceptaron así situaciones de abierta corrupción y saqueo del patrimonio público. El pragmatismo les sopló al oído a las cúpulas de la denominada izquierda renovada, “si no puedes derrotar a tu enemigo, únete a él” y sus líderes se convirtieron entonces en administradores refinados del neoliberalismo. Renegaron de los sueños de cooperativismo, democracia por la base y promoción popular, instalando en su reemplazo un polo transversal de poder que ha podido hacer gobierno por 16 años.
La clase media – mortadela casera en el sándwich ciudadano- se involucró hasta los tuétanos en el crecimiento económico de los noventa. De ciudadanos devinimos en consumidores. Cambió la concepción clásica de familia. La mujer había irrumpido en el mundo del trabajo desde los ochenta y ya no alcanzaba con un padre proveedor, ahora ambos debían trabajar y así acceder a los bienes y servicios de un mercado expansivo. Al mantenerse sin cambios los principios constitucionales neoliberales de la Constitución del 80, el Estado en democracia siguió trasladando propiedad o gestión pública a grupos privados, nacionales o internacionales, sin que la ciudadanía tuviese ni la organización, ni las capacidades legales de participar en las decisiones, en tanto que el marketing comunicacional de la clase política sustituía definitivamente la participación política de la gente.
El terror que había impuesto la dictadura a través de su maquinaria represiva ahora era sustituido por el temor a perder el empleo, el temor a enfermarse y arruinar a la familia, el temor a que los hijos no pudieran estudiar, la impotencia ante los tentáculos del sistema financiero que lucraba con los chilenos en los momentos de mayor crisis, en definitiva, el temor vísceral que causa el desamparo.
PAUPERIZACIÓN E INSEGURIDAD
El endeudamiento interno y la precariedad del empleo son las nuevas cadenas que atan a la clase media para anularla casi por completo en términos sociales. Las generaciones que en los ochenta estaban conformadas aún por jóvenes idealistas, dispuestos al cambio, han ido cayendo ferozmente en las reglas del juego de la competencia salvaje o en el hedonismo. Disfrutar mientras se pueda, en el aquí y ahora. La relación con los adultos mayores es de indolencia, se les considera un lastre y culpables del país que ha heredado la juventud. La clase media se ha pauperizado. No digo proletarizado porque eso habría significado tener conciencia asociativa y la clase media se diluye dispersa, con baja capacidad asociativa. La tenencia de cosas es lo que aparentemente brinda seguridad y a eso se dedican los años principales de la vida, descuidándose la formación de familia, la sustentabilidad afectiva de las relaciones de pareja, la formación de los hijos en valores sólidos. Sólo los que pueden articular una relativa independencia económica pueden considerarse relativamente libres para protestar y disentir.
Las grandes mayorías caen en el desencanto profundo que las hace automarginarse. Como se ha perdido la confianza, cuesta articular movimientos ciudadanos, cuesta que la gente se involucre y se comprometa. La mayoría sigue cabeza gacha marcando el paso, tratando de que su bajo perfil la proteja, pero cuando les toca vivir crisis sienten en carne propia la falta de organizaciones sociales de acogida.
La pertenencia social es, por regla general, la tenencia de bienes. Carecer de dinero es lapidario para los sectores medios, ya que no hay fichas CAS para ellos, no existen mecanismos de apoyo y quedan a merced del sistema que los sigue estrujando sin piedad hasta morir. La clase media paga impuestos, descree de todo, pero quiere usar las autovías. Así continuará: manejará su automóvil hasta que la asfixia de las megalópolis la obligue a abandonar ese símbolo de estatus. O hasta que salga el vandalismo a incendiárselos por miles, como ocurrió en París.
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pero agregaría que en gran parte depende de los vicios propios de la clase media. Ya no es nuestra vieja clase media la proveedora de talentos intelectuales propios en la folosofía, política, economía o arte. Hoy es una clase media servil al sistema corrupto de inequidad que nos corroe espiritualmente. La clase media no quiere saber de cambios, solo espera que por un golpe de suerte encontrarse gozando de los beneficios de quienes ganan más de dos millones mensuales.
Creen que tienen derecho (que si lo tienen), pero se obsesionan con que las posibilidades son ciertas.
Mientras tanto, queriendo emular la vida de las altas esfera de poder económico se endeudan hasta el sangramiento y el consumismo les da ese tono patético de quien se cree en la cúspide del poder absoluto.
Es una pena, pero, la educación destruida desde su base, ha permitido que en nuestra clase media se formen grupos de acomodados al sistema, pero sin los valores que la clase media propuso siempre: Educar para el progreso y la superación personal, que el ser educado es solidario, gentil, talentoso y pacífico.
Hoy la ignorancia que trasciende y traspasa la sociedad ha permitido que los valores de la clase media sucumban ante la cultura rasca y chatarra del consumismo y la ordinariez.
Creo que el problema es que la clase media compra muy facil discursos populistas, los cuales generan una espectativa sobredimensionada que necesariamente provoca frustración. Por ejemplo todos estos anhelos de prosperidad en base a politicas redistributivas, leyes, sindicalismo, etc.. toda la espectativa creada para que las grandes masas de la poblacion se supone encontraran prosperidad sin el trabajo duro y honesto obviamente tarde o temprano chocan con la realidad. Todas las ideologias, procedimientos y espectativas deben basarse en la realidad. Todas estas comparaciones con paises mas ricos deberian ser para estimular que se produsca más para poder llegar a niveles de ingreso que permita un excedente para redistribuir bien. Hay grandes masas de la poblacion fustradas porque sus espectativas siempre fueron irreales.
Hoy dia (y desde los 70's) la clase media en Chile es minoria absoluta... que no pasa de ser mas del 15%... y que corresponde de forma general a la gente empleada o de profesiones liberales, con estudios (en su gran mayoria) de mas de 13 años (y muchas veces universitarios), con estabilidad economica (pero de esfuerzo) y con ingresos por PERSONA de mas de 200 mil pesos... y me inclino a pensar, que los ingresos generales de la inmensa mayoria de los chilenos apenas si alcanzan a sobrepasar los 150 mil... ej: Familia de 3 personas, donde solo el padre trabaja y gana 600 mil pesos puede ser considerada de clase media, no asi una familia de 5 personas donde el ingreso total sea de 800 mil pesos.
Ahora bien, tu explicacion seria mas solida, si pensaramos que la gran mayoria de los chilenos... perteneciesemos a esa clase media, pero... la verdad dista de esa aseveracion... y tu explicacion vale mas si se toma con la siguiente base... la clase trabajadora asalariada... que hasta ahora pensaba (y esperaba) mejores expectativas... no se han cumplido, y por el contrario se espra que empeoren... bla bla bla.