Han transcurrido 10 meses, pero pareciera que fueran muchos más. La palabra Transantiago ha estado, literalmente, en boca de todos y no es para menos, ya que ha sido la “innovación” chilena que ha traído más dolores de cabeza y malos ratos para miles de santiaguinos que, aunque nunca estuvieran muy de acuerdo con el nuevo sistema, tuvieron que aceptar el cambio de las micros amarillas a las orugas. Actualmente ya etsamos viendo, por primera vez en nuestro país como los usuarios ya no aguantan la situación y cominezan a recurrir a la justicia; el día de ayer se recolectaron firmas para presentar una denuncia en Paseo Ahumada y en sólo dos horas se consiguieron más de 300 firmas.
Pero las críticas hacia el sistema de transporte capitalino no llega solo por parte de los usuarios, hace unos días atrás The Financial Times de Gran Bretaña hizo todo un estudio sobre el Transantiago y los resultados estuvieron lejos de ser buenos. Como se ve, nada ni nadie es capaz de defender nuestrto sistema de transporte, porque, digámoslo, es imposible defender lo indefendible.
Federico Eleazar Quilodrán nos envió un artículo, el cual habla de las dimensiones de la inversión que ha significado nuestro medio de transporte actual, visto a través de los ojos de unos estudiantes colegiales, haciendo comparaciones de cuanto en realidad ha sido el costo del proyecto.
Una vez más Transantiago
Parece ser un tema interminable, tal vez porque hay un danza de millones relacionado con él y también porque sigue pesando como tiempo perdido y desgaste emocional en esas personas, ahora anónimas, que puede observarse en los paraderos. Actualmente anónimas probablemente porque ya todas las preguntas de los entrevistadores de radio y televisión y todas las respuestas de los usuarios están gastadas, careciendo de originalidad.
Los alumnos de un colegio puentealtino, en un foro de actualidad, comenzaron dimensionando un aporte de 280 millones de dólares para “corregir y poner en “adecuada marcha” el cambio de las innumerables micros que tenían diferentes nombres y números y eran más pequeñas por otras pesadas “doble cabina” transantiaguinas pero, un pero con mayúscula, entre comillas y subrayado, llegaban a todas partes y pasaban cuando se las necesitaba.
¿Cuánto era 280 millones de dólares?. A un tipo de cambio de 560 pesos por dólar la cifra se empinaba a 156.800 millones de pesos. Y ¿cuanto era eso? Un millón 90 mil sueldos vitales. O, una cantidad suficiente par dar trabajo, pagando el mínimo, durante un año a 90740 desocupados. ¡Ah, no olvidar!: con salario ético dar trabajo durante un año a 52 mil trescientos cesantes.
Después de lo anterior con algo de asombro esquematizaron el siguiente escenario:
Lo más aceptable y comprensivo correspondía a que las nuevas micros serían más grandes, más cómodas, más rápidas y, lo fundamental, lo mejor, que parecía un sueño: todos los pasajeros viajarían sentados.- Licitaciones permitirían seleccionar a las mejores empresas para transportar a todos los pasajeros de la capital del país.
- Quedaba claro que no se trataba de una empresa estatal, el transporte seguiría siendo privado.
- ¿Dónde entonces la intervención y gasto estatal? En construir paraderos con algo de asientos y techo y ampliare algunas esquinas y calles para que las nuevas micros, más largas, pudiesen dar vuelta en las esquinas. Y, por supuesto, los organismos especializados estatales, con la asesoría de empresas planificadoras de transporte, aportarían “inteligencia” para el buen funcionamiento del proyecto Transantiago.
- Se trataba de algo tan espectacular que a pesar de conocerse que un servicio de transporte en Santiago no necesita propaganda, porque debe ser utilizado obligatoriamente por quienes tienen que ir y venir del trabajo y movilizarse para el abastecimiento de hogares, se contrató a un brillante ex futbolista para dar a conocer el proyecto Transantiago y sus innumerables posibles ventajas.
Todos los seres humanos, habitantes de Santiago, con escasas excepciones, se sintieron y aún se sienten sobrepasados por emociones y situaciones difíciles relacionadas con el transporte. Pocas circunstancias pueden superar la tensión y desgaste emocional de no poder llegar a tiempo, al trabajo o a donde sea. Nada puede compararse al temor de perder el trabajo por dificultades para llegar a él o llegar atrasado. Y, aunque no podría ser lo último: ¡qué desagradable y denigrante es viajar apretrujado como “sardinas en una lata”.
¿Qué queda por esperar? ¿qué hacer?. Probablemente algo, inédito en Chile, como entablar una demanda en calidad de usuarios perjudicados e insatisfechos, sea suficiente para que se transforme en éxito un proyecto tan costoso, tan meditado, tan actual, tan bien intencionado y otros “tan, tan, tan…” como ministros especiales y consideración de recursos para corregir errores en el Presupuesto 2008 de
De Internet, esa fuente infinita de información, uno de los estudiantes que dirigía el foro de actualidad, sobre el tema Transantiago, extrajo la noticia de los condenados a muerte en China y cosa curiosa, presentó la siguiente noticia en una pantalla:
En una provincia china un funcionario responsable del transporte público fue condenado a muerte porque no corrigió oportunamente defectos del sistema público de transporte. Fue valorado el perjuicio social ocasionado a los ciudadanos usuarios, quienes debieron esperar el paso de los vehículos mayor tiempo que el acostumbrado bajo temperaturas frías extremas. También, fue valorada la pérdida de producción de bienes y servicios provocada por el menor tiempo dedicado al trabajo de aquellos que llegaron atrasados por culpa del mal servicio de transporte. (La valoración realizada no fue superior a la centésima parte de los 280 millones de dólares perdidos en Chile por mala administración).
Alguien o más de alguien, responsable de ese gasto extra de 280 millones de dólares, equivalentes a 156 mil 800 millones de pesos, suspirará diciendo ¡qué bueno que no estamos en China!.....
Fuente: Federico Eleazar Quilodrán
Fotos: El Melkor kurotashiO! ® Camara Enteropenca andresporchileporlagent e




















¿Qué debería hacerse?
Creo que ésta es la pregunta que los ciudadanos tenemos que hacernos, mientras otros investigan qué pasó.
Aquí hay una propuesta.
Teodoro Veloso
Otra Propuesta!
Con todo respeto:
Demanda Colectiva contra Operadores de Transantiago
CONADECUS manifestó su interés en que prospere esta acción, que puede sentar precedente en otras situaciones en donde no esté claro el universo de personas afectadas ni la relación contractual.
Si la demanda colectiva contra el Transantiago es declarada admisible sería una gran noticia para los consumidores, ya que por primera vez se iniciaría un juicio colectivo en donde el interés difuso sea aplicado, así se refirió hoy la Corporación Nacional de Consumidores (CONADECUS) ante la inminencia de que el juez titular del 11 juzgado civil se pronuncie sobre admisibilidad de dicha acción colectiva.
CONADECUS manifestó su interés en que prospere esta acción, que puede sentar precedente en otras situaciones en donde no esté claro el universo de personas afectadas ni la relación contractual.
La acción de interés difuso colectivo fue presentada el 10 de agosto en contra de las operadoras del Transantiago (empresas de buses y el Metro), en representación de 51 usuarios que exigen una indemnización de un millón de pesos por usuario.
El abogado patrocinante, Juan Ignacio Espina, explicó a El Mercurio que si se declara la admisibilidad se dispondrán mesas en el centro de Santiago y los puntos neurálgicos de la ciudad para recoger los antecedentes de quienes quieran ser parte de la demanda, quienes sólo deberán llevar una copia de su carné y la tarjeta BIP.
cita: CONSUMIDORES DE CHILE.CL
Juan Pablo Rojas Herrera.