Neoliberalismo: La Causa de Todos los Males
Este y todos los gobiernos con bases neoliberales solo escuchan a los pueblos cuando éstos se levantan exigiendo atención a sus necesidades, en unos casos y, en otros, para que se cumplan los acuerdos.
Esta Provincia dispone de una identidad cultural potente que no todos los territorios tienen, es particular y única. En cuanto a sus recursos naturales, estos son muchos y muy variados, dispone de muchos kilómetros de costa, dos lagos, uno de ellos el mas limpio del país, tuvo una industria minera casi tan grande como lo es hoy el cobre, una industria forestal incipiente.
Pero a pesar de eso y sobre todo de la explotación forestal que a gran escala se realiza en Provincia de Arauco y los millones de dólares que ésta genera; contrasta con el abandono, cesantía, pobreza, marginación, deterioro ambiental y ocupación de tierras y territorios mapuche con la que conviven los habitantes del territorio.
Esta es la situación propia de todo país que no puede salir del subdesarrollo a causa de su condición dependiente. Con una economía atada a los grandes intereses empresariales y un gobierno burgués que le sirve incondicionalmente, el país no puede sacudirse del atraso y emprender la marcha de su desarrollo sostenido. El neoliberalismo y sus aliados internos, causantes de nuestro atraso, son los grandes desestabilizadores, causantes de una situación de permanentes marchas, protestas, reclamos: luchas reivindicativas que se justifican plenamente.
Este nuevo paro, ahora del área de paneles de Forestal Arauco, confirma que el pueblo y específicamente los trabajadores han demostrado su capacidad de movilización, su espíritu de lucha y rebeldía, recuperando su tradición combativa. Las organizaciones populares han avanzado en su nivel de comprensión de que solo la lucha es el camino para conquistar sus derechos, como reza el dicho popular “guagua que no llora no mama”. Las autoridades ya debieran aprender que no pueden jugar con un pueblo rebelde que ha despertado, o cumplen con el pueblo o se arriesgan a la ira popular.
Atribuir las luchas de un pueblo, hambreado y explotado, a “planes de desestabilización”, como lo han pretendido hacer saber varios importantes personeros políticos y empresariales, es realmente insensato.
En este sistema y bajo este modelo neoliberal heredado de la dictadura pero muy bien administrado por la concertación, los marginados del sistema han encontrado un terreno abonado, por eso, claro está que las luchas sociales y las protestas populares seguirán en ascenso. Pero la respuesta de la “clase empresarial latifundista”, la conocemos de antemano y es muy simplista: son los agitadores, los enemigos de la democracia, los terroristas, los comunistas, los que pretenden “desestabilizar al gobierno democrático”.






