Miserere mei deus, secundum misericordiam tuam, Salmo 51 obra ejecutada solemnemente en Semana Santa, es un motete que corresponde al estilo polifónico renacentista o “stile antico” Obra compuesta en 1638 por el sacerdote, músico y cantante italiano; Gregorio Allegri.
Escrita para dos coros, uno de cuatro voces y el otro de cinco voces respectivamente. Además de una primera voz, que hace las veces de oficiante, en la monodia o canto llano. Sublimemente contestado por ambos coros, en el modo salmodico. Obteniendo en su estilo y factura, una riquísima y emocionante mezcla del gregoriano monacal con el virtuosismo casi angélico de la polifonía del renacimiento.
Esta es la obra cumbre de Allegri, de sus muchos trabajos este es el mas conocido y mas atesorado. La sublimidad de la voz humana y la conjugación de las mismas en sus variedades tonales, matices y sonoridades; crean un ambiente único e irrepetible, lleno de luces y sombras. Capaz de elevar al oyente hasta alturas poco frecuentadas por el espíritu moderno, llevado por la mano de una voz infantil o castrati como era la tradición vaticana. Y así mismo descender sin trauma, sin temor. Al valle profundo y escondido, de la reflexión o la súplica, guiado por la serena gravedad de la voz masculina. En un viaje lleno de imponderables, por el camino inefable del arte y la espiritualidad. Donde la sensibilidad es la invitada de honor.
Como dato anecdótico pero no menor, esta obra se mantuvo como un secreto del Vaticano, durante 132 años. Su interpretación era exclusiva para Semana Santa y solo en la capilla Sixtina. Bajo pena de excomunión se prohibió la copia, ejecución o divulgación de la misma. A pesar que de todas maneras algunas partituras lograron colarse. Sin que se haya logrado interpretarla satisfactoriamente en ninguna parte.
El secreto y la prohibición terminan con la visita del joven de catorce años Wolfgang Amadeus Mozart, (1770) quien luego de escucharla solo una vez, logró reescribirla entera valiéndose de su genio musical jamás igualado. Oído absoluto (dicen algunos) y memoria Lejos de ser victima de una condena eclesiástica, el Papa de la época concede a Mozart una importante distinción, lo nombra Caballero de
La obra tal como la conocemos ahora, ¿que tan semejante es a la que compuso Gregorio Allegri? Otro misterio de esta partitura. Ya en la época de Mozart, a mas de cien años, de su estreno, la obra había mutado y se piensa que considerablemente. La razón básicamente tiene que ver con la costumbre de improvisar arreglos y variaciones en la interpretación de la misma. El uso de “abellimenti”, o arreglos vocales casi improvisados, era muy frecuente en la música renacentista. Considerando la gran calidad y destreza vocal de los coros y cantantes que la interpretaban, podremos hacernos una idea de la creatividad y el talento del cual estuvo rodeada esta partitura. Una obra musical que por estética, tradición y simbolismo se interpretaba prácticamente a oscuras. Obliga a la memorización por parte de los intérpretes. Otro elemento que permite inferir, que los cambios que la misma había sufrido hasta la intervención de Mozart en esta historia, habían sido muchos y no siempre convenientemente registrados. ¿Qué tanto tenemos del mismo Mozart en la partitura actual? Tampoco se sabe, ni siquiera la partitura hecha por Mozart en esta hazaña musical, se conserva hoy en día.
Da lo mismo tanto misterio y tanto secreto, escúchela hoy. Atrévase con algo nuevo de solo cuatrocientos años.


















Y así, Vinicio, se quejan algunos
por una supuesta escases de artículos interesantes.
Lo felicito, Vinicio, porque obsequios como ese video suyo demuestran que Atina Chile funciona perfectamente.
Saludos Amistosos
Tomás Nomás