INTRODUCCION
Actualmente funciona en el edificio de la Ex-Gobernación, Yungay 265 de Curacautín, un Archivo que recopila documentos y fotografías de la comuna. Archivo que pertenece al trabajo de investigación de dos particulares (Patricia Mora y Pablo Sola) de donde el público obtiene información histórica para diversos fines. Se ha facilitado material especialmente relacionado con la Historia de la Fábrica Mosso y el Túnel Las Raices a algunas universidades como : Universidad de Chile, Universidad Metropolitana, Universidad Austral de Chile. También ha facilitado material a personas individuales que han postulado proyectos FONDART como Fernado Köch y Jorge Olave Riveros, entre otros.
Este Archivo es producto de la recopilación que tanto Patricia Mora como Pablo Sola han realizado para hacer su libro "Historia Didáctica de Curacautín:1882-2004" cuyo objetivo es mostrar una síntesis cronológica de los principales hitos históricos de la comuna desde su fundación como fuerte hasta el año 2004, dejando así abierta la posibilidad de continuar investigando. Cabe señalar que este trabajo ha sido extenso y corresponde a la investigación realizada por 5 años.
A continuación se transcibe de acuerdo a sus capítulos el mencionado libro:
“Hasta mediados del siglo XIX el territorio de Chile efectivamente ocupado era el comprendido entre los ríos Copiapó y Bio Bío. Allí se había desenvuelto la vida nacional desde los años de la Colonia y solamente avanzado el período de la República es donde el chileno salió de aquel ámbito para extender sus actividades a otras regiones aún no ocupadas” (“Tres Siglos y Medio de Vida Fronteriza.” Villalobos, Sergio: Pág. 9)
El territorio correspondiente a la Araucanía durante el siglo XVI estaba localizado entre los ríos Itata y Toltén y ocupado por los Araucanos, pueblo que se destacó por su gran resistencia al conquistador español. En el sector cordillerano por los pehuenches y puelches, pueblos que, además de tener como alimento principal el pehuen, se dedicaban a controlar los pasos fronterizos y a practicar el conchavo. Al norte del río Itata hasta el río Choapa se ubicaban los Picunches y al sur del río Toltén hasta el seno del Reloncaví, los Huilliches. Ellos, en conjunto, pertenecen a una sola etnia, el pueblo Mapuche. Éste fue reconocido por cronistas por poseer un rasgo común: hablar una misma lengua, el Mapudungün, aunque presentaban variaciones culturales importantes. Luego de la llegada del conquistador español, este territorio se fue ocupando por ellos ya que los picunches eran mapuches más pacíficos y además habían sido influenciados por el Imperio Inca , por lo tanto, su sometimiento por parte del español había sido mucho más rápido, lo cual se complejizó a medida que se avanzó hacia el sur ocasionándose una resistencia por más de 300 años entre los ríos Bío-Bío y Toltén, territorio dominado por los araucanos, pehuenches y huilliches más al sur. Los enfrentamientos entre el conquistador español y los araucanos trajeron como consecuencia el Desastre de Curalaba en el año 1598 donde fueron quemadas todas las ciudades fundadas en este territorio y se instauró la línea fronteriza al sur del río Bío-Bío.
Durante el siglo XVII y XVIII fueron escasas las penetraciones por parte del español a la Araucanía ya que para tener un entendimiento entre españoles e indígenas estaban los parlamentos y los enfrentamientos se traducían en la llamada Guerra Defensiva, que utilizó como principal estrategia la evangelización de los indígenas, y la Guerra Ofensiva que comprendía las malocas, asaltos españoles y malones, asaltos indígenas.
En el siglo XIX la actividad económica de Chile se desarrollaba al norte del río Bío-Bío y es sólo a mediados de siglo, producto de la amenaza del francés Orielle Antoine I, quien se proclamó rey de la Araucanía, que el gobierno chileno volcó nuevamente sus ojos sobre este territorio.
En el gobierno de Joaquín Prieto Vial (1860-1866) se reactivó el Colegio de Propaganda Fide para evangelizar la Araucanía a través de la educación y así conseguir la incorporación de los indígenas a la vida nacional. En el año 1835 se facultó al fraile argentino Zenón Badía para que trajera desde Italia a un grupo de franciscanos dedicados a evangelizar este territorio manejando a través de las misiones las relaciones de Chile con los mapuches. En el año 1847 (Gobierno de Manuel Bulnes Prieto) llegaron los capuchinos venidos también desde Italia con el propósito de misionar los territorios al sur del Bío Bío junto a los franciscanos.
El 02 de Julio de 1852, bajo el gobierno de Manuel Montt Torres, se creó la Provincia de Arauco que separó a la Araucanía de la Provincia de Concepción y autorizó al Presidente de la República para reglamentar el gobierno de las fronteras y la protección de los indígenas. La Provincia de Arauco comprendía los territorios indígenas situados al sur del Bío Bío y al norte de Valdivia. De esta manera, la presencia del Estado comenzó a hacerse más notable.
La economía de aquel entonces se veía sólida. En la zona norte se había logrado consolidar la minería gracias al apoyo de los capitales ingleses y su estrategia de realizar aportes para el transporte de los productos a través de ferrocarril. En la zona central había un fuerte fortalecimiento de las exportaciones de trigo y harina hacia los mercados de California y Australia. Pero esta economía entró en una aguda crisis producto de las malas cosechas, desaparición de los mercados de California y Australia, caída de la producción de la plata, falta de inversión de las ganancias obtenidas en tecnología lo cual le impide competir con mercados extranjeros produciéndose una gran baja de las exportaciones. Esto llevó a que las miradas apuntaran a los territorios de la Araucanía ya que se necesitaba conseguir tierras para cultivos agrícolas y conectar a Chile con mercados del Atlántico (Argentina y Brasil).
Los medios de comunicación de la época, especialmente la prensa, ayudaron a promulgar una ideología de la ocupación que encubría los verdaderos intereses de la ocupación de la Araucanía e intentaba convencer al país de la necesidad de incorporar esos territorios activamente a la vida nacional. La prensa demuestra que esta ideología se apoyaba en cuatro argumentos:
- La necesidad de asegurar la soberanía sobre estos territorios evitando así que otro país se interesara por ellos y los ocupara.
- La idea que el indígena pertenecía a una raza inferior describiéndolos como fieras, bestias, por lo tanto, ocupar sus territorios y dominarlos era el triunfo de la civilización sobre la barbarie.
- Los mapuches eran un grupo de bárbaros que acosaban y atacaban al país, por lo tanto, someterlos era un deber para evitar desaparecer.
- Una forma de contribuir a la ocupación definitiva era a través de los inmigrantes europeos ya que se consideraba al europeo y a la raza blanca como superior a la indígena. Además, traerían civilización y progreso.
Durante el gobierno de José Joaquín Pérez Mascayano (1861-1871) se inició la ocupación definitiva de los territorios de la Araucanía. Esta misión fue encomendada al Ejército, a pesar de que en este momento enfrentaba un conflicto armado (la Guerra del Pacífico), la invasión de la Araucanía fue encabezada por militares. Además hubo consenso de ocupar esos territorios con inmigrantes extranjeros. En tercer lugar, se consideró fundamental delimitar la propiedad indígena en uso y fomentar la colonización en el resto del territorio. En cuarto lugar, propuso habitar estos territorios a través de la fundación de fuertes que se transformarían luego en ciudades y, por último, hubo consenso en que se debía introducir los avances tecnológicos que la zona requería para que se articulara al resto del país. La misión fue encomendada al coronel del ejército chileno, Cornelio Saavedra, militar de larga trayectoria en la zona, el cual junto a Basilio Urrutia, Comandante en jefe del ejército estacionado en Angol, Ambrosio Letelier, Sargento Mayor de Artillería y Gregorio Urrutia, comandante de Zapadores, proponían diversas estrategias militares para que la ocupación resultara más efectiva .
El plan de Saavedra consistía en:
- Avanzar la línea fronteriza hasta el río Malleco;
- Realizar subdivisión de los territorios comprendidos entre el Bío Bio y el Malleco para venta y adjudicación a fin de ir estableciendo pobladores en la región;
- Explotar los suelos agrícolas con colonos extranjeros y chilenos.
Con un ejército de poco más de 1.500 hombres, Cornelio Saavedra logró incorporar grandes extensiones de tierras al territorio nacional. La principal batalla se dio en las alturas de Quechereguas en 1868, donde se enfrentaron mapuches y chilenos, venciendo estos últimos. Cuando Saavedra decidió retirarse en 1870, daban testimonio de lo fructuoso de su trabajo más de un millón de hectáreas de tierras incorporadas a la República. En la alta frontera (región preandina) se reiniciaron las hostilidades, pero debido a la posterior intervención de Saavedra, la paz fue restablecida.
El General Basilio Urrutia, durante el gobierno de Federico Errazúriz Zañartu, se limitó a sostener la línea del Malleco contra los ataques permanentes de los mapuches. El presidente Aníbal Pinto en 1878 designó Ministro de Guerra a Cornelio Saavedra quien, a su vez, designó como militar responsable de penetrar en el territorio mapuche al coronel Gregorio Urrutia. Cumpliendo instrucciones de Saavedra, Urrutia estableció una nueva línea en el Malleco fundando fuertes y uniendo a Traiguén con el resto de la República.
El conflicto con Perú y Bolivia paralizó las acciones. El coronel Urrutia fue enviado al norte y designado Jefe de Estado Mayor de una de las divisiones del ejército. Los mapuches creyeron entonces que había llegado el momento preciso para rebelarse pues el ejército chileno se encontraba en plena campaña en las proximidades de Lima. Se produjo entonces la gran rebelión de 1880-1882, que comenzó con el asalto a Traiguén y el fuerte de Lebuelman, pero los destacamentos del ejército de la Frontera fueron avisados a tiempo y el ataque de los mapuches fue rechazado. A fin de precaver otra sublevación fue construido estratégicamente el fuerte de Temuco, sin embargo, en los últimos días de Diciembre de 1881 se produjo un nuevo levantamiento indígena, siendo simultáneamente atacados los fuertes de Temuco, Lumaco y Chol Chol. El coronel Urrutia que había regresado desde el Perú con nuevos refuerzos logró rechazar completamente a los mapuches, realizando un verdadero escarmiento entre los caciques donde mató a algunos. Con ello quedó firmemente establecida la línea del Cautín.
Por otro lado, Chile debió llegar a un acuerdo limítrofe con Argentina con el fin de evitar un nuevo frente al conflicto con Perú y Bolivia, estableciéndose las altas cumbres y divisorias de las aguas como límite definitivo entre ambas naciones. A raíz de esto los ciudadanos chilenos que habitaban los territorios en la Patagonia fueron establecidos al oeste de los Andes entregándoles tierras en iguales condiciones que los colonos europeos. Además en 1878, el general argentino Julio Roca proyectó un plan más ofensivo para erradicar a los pampas de su territorio, consistente en localizar y atacar a los aborígenes en sus toldarías e iniciar una guerra de exterminio sistemática. En 1878 se realizó la primera campaña militar y la segunda al año siguiente: para julio de 1879, la derrota pampa era total. Muchos lograron huir hacia la Patagonia, otros se arrinconaron contra la Cordillera de los Andes, y otros tantos lograron cruzarla. 14.000 indios fueron capturados, entrañándolos en alejadas colonias, incorporados por la fuerza a la Marina de Guerra, como trabajadores forzados a la isla Martín García, a donde fueron a parar unos 800 ranqueles para hacer adoquines empleados en el empedrado de las calles de Buenos Aires y otras tareas por el estilo. Esta situación era peligrosa para Chile y se debía tranquilizar a los argentinos puesto que Chile no disponía de un gran ejército para defender sus límites con Argentina, pero ello no evitó que enviara sus piquetes de soldados a los límites cordilleranos.
El 28 de Marzo de 1881 fue fundado el pueblo de Victoria. Al mes siguiente los mapuches volvieron a sublevarse. Esta vez Urrutia debió realizar un enérgico escarmiento en los cerros del Ñielol. No transcurridos más de 6 meses, se produjo una nueva rebelión. En estas circunstancias, el presidente Santa María dio órdenes a Urrutia de proseguir la campaña de pacificación y ocupar efectivamente el resto del territorio araucano, especialmente los contrafuertes cordilleranos.
A fines de 1882, Urrutia y sus tropas conseguían llegar a las ruinas de Villarrica. Luchando tanto contra los naturales así como con la naturaleza, se consiguió la incorporación de esta región al Chile republicano, después de 346 años de lucha de los mapuches en contra de los invasores.
“Con los proyectos modernizadores, muchas cosa estaban cayendo en la Araucanía, no solo las selvas vírgenes y la altivez del araucano, sino toda una forma de vivir, entender el mundo , relacionarse con la tierra y hacerla producir. Se trataba de un proceso doloroso, no solo por las vidas humanas que costaba, sino por el porvenir que le esperaba al mapuche, víctima irremediable de la soberbia de un huinca incapaz de entender un proceso de vida diferente al propio”. (Maloqueros y conchavadores. Pinto, Jorge. Pág.138)
Desde 1862 en adelante se fundaron 50 plazas y fuertes que se transformaron por separado en pueblos, ciudades y aldeas habitadas por colonos italianos, suizos, franceses, ingleses, españoles y chilenos. En algunos casos, estos poblados desaparecieron.
La conexión de estos centros poblados implicó la construcción de caminos, puentes, edificios públicos y, por supuesto, vías férreas logrando incorporar al territorio nacional alrededor de 3 millones de hectáreas de superficie boscosa y semidespejada. Estos nuevos terrenos incorporados a la economía nacional fueron utilizados en el cultivo del trigo, explotación maderera y crianza de ganado. Sin duda, la producción agrícola y maderera originó la necesidad de la construcción de 227 kilómetros de la línea longitudinal sur del ferrocarril en la región y de los 500 kilómetros de ramales concluidos en 1968.
Los recursos utilizados para la construcción de la red ferroviaria en el siglo XIX procedían de los derechos de explotación del salitre, los cuales fueron destinados por los gobiernos de Domingo Santa María y Manuel Balmaceda para la construcción de más de mil kilómetros de líneas, puentes como el del Bío Bío y Malleco, que crearon fuentes de trabajo mejor remuneradas.
La decadencia del auge ferroviario se inició a partir de 1960 con la pavimentación de la carretera panamericana que favoreció la creación de líneas de buses para el traslado de pasajeros, el uso común del automóvil y vehículos de cargas que eran más prácticos que el ferrocarril por la comodidad del traslado a la puerta del destinatario.
Socialmente el inicio del siglo XX significó el despertar y crecimiento de la clase media que comenzó a adquirir conciencia de su importancia. Se lograron los primeros triunfos laborales como la promulgación de las leyes de accidentes laborales, descanso dominical y salas cunas durante el gobierno de Juan Luis San Fuentes (1915- 1920). Educacionalmente, se dictó la Ley de Educación Primaria Obligatoria.
La crisis económica de fines de la década de 1920 afectó la clase media y baja que vivían principalmente de un sueldo o salario aumentando aún más la miseria en la ciudad. En el campo la situación no era mejor, aunque el sueldo lo recibían en especies y otras regalías, mayoritariamente, lo que les permitía tener una vida de subsistencia. Sin embargo, muchos de ellos vagaban sin casa ni bienes contratándose por el día en cualquier lugar o , en otros casos, dedicados al bandidaje en los campos.
El período crítico de inflación en Chile se convirtió en un problema desde 1940. Aunque se arrastraba desde 1878 cuando se declaró la inconvertibilidad del papel moneda en oro y se comenzó una emisión inorgánica de dinero, es decir, dinero sin respaldo. Pero en la década de 1940-1950 la inflación es tal que se debe recurrir a mecanismos destinados a moderar los efectos de la misma. Por lo anterior se aplicó el control de precios a los bienes de primera necesidad y al cambio de monedas extranjeras; también se otorgó subsidios a los artículos de primera necesidad como el pan, leche, etc.
Anterior a 1950 gran porcentaje de la población de Chile vivía aún en el campo. Posterior a esa fecha, esta situación comenzó a cambiar debido a la migración a las ciudades en busca de nuevas condiciones laborales y de vida. Como la emigración campo-ciudad es un proceso permanente que alude a motivaciones económicas, Hernán San Martín señala : “la causa de las emigraciones es la búsqueda de mejores condiciones económicas. De aquí que los que emigran sean especialmente hombres jóvenes, de dieciocho a treinta años, pero el 17% de ellos son analfabetos y no tienen preparación alguna para la vida urbana. La desigual competencia los vence y todo lo que obtienen, en general, es un bajo nivel económico. Además, les cuesta bastante adaptarse a los modos de vida urbana.” (“Los Araucanos”, Colección Nosotros los Chilenos, Nº 8. San Martín, Hernán).
El nivel educacional de aquellos años estuvo marcado por un agudo analfabetismo de la población. En el aspecto de la salud, el acceso a ella era reducido y, en el caso de las mujeres, muchas de ellas daban a luz en sus casas lo que ocasionaba un aumento de la mortalidad materna y de los niños puesto que no contaban más que con la atención de una partera.
La primera mitad del siglo XX también estuvo marcada por la necesidad y lucha continua de las mujeres de participar cada vez más tanto en la vida laboral como en las diversas actividades del quehacer político del país. La primera vez que expresamente se legisló en favor del sufragio femenino fue en 1931, bajo la presidencia de don Carlos Ibáñez del Campo, cuando se publicó el Decreto con Fuerza de Ley Nº 320, de 20 de mayo de 1931, en el que se le otorgó el derecho a votar en las elecciones municipales a las mujeres propietarias de un bien raíz y las que figuren en el respectivo Rol de Patentes Municipales por pago de impuesto correspondiente no inferior a $60 anuales. (Boletín de Leyes y Decretos del Gobierno, Libro XCX, Mayo 1931, Tomo II, pp. 1464-1481). Tras la caída de Ibáñez en julio de 1931 no hubo estabilidad política y sólo hubo gobiernos de corta duración.
A pesar que se trató de un voto restrictivo y de carácter experimental, las mujeres presionaron fuertemente para conservar el sufragio femenino y eliminar las condiciones que establecía esta norma legal.
La Ley Nº 5357, de 18 de enero de 1935, establece en su artículo 19 que: "Tienen derecho a inscribirse en el Registro Municipal: a) Las mujeres de nacionalidad chilena, mayores de 21 años, que sepan leer y escribir y residan en la comuna correspondiente". Esta misma Ley en su artículo 56 las autorizaba además, para ser elegidas Regidoras.
La primera elección municipal en la que participaron las mujeres se realizó el 7 de abril de 1935, y favoreció preferentemente al Partido Conservador. Sólo un 9% de las mujeres alfabetas se inscribieron en todo el país para estas elecciones
Con el objeto de modificar la Ley General de Elecciones la "Federación Chilena de Instituciones Femeninas", FECHIF, creada en 1944, presentó en el Senado un proyecto de ley que contó con el patrocinio de un grupo de senadores de diversos partidos políticos. Este proyecto fue aprobado en primera instancia y se remitió a una Comisión de la Cámara de Diputados. En 1947 pasó a la Comisión de Hacienda y por gestiones de la FECHIF se consiguió que el proyecto se aprobara en la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia de la Cámara de Diputados el 28 de Noviembre de 1948.
Este proyecto de ley que permitió el sufragio amplio femenino fue aprobado en general el 15 de Diciembre de 1948 y, en el último trámite, por el Senado el 21 de Diciembre de 1948.
Con la asistencia del Presidente de la República, don Gabriel González Videla, Ministros de Estados y autoridades, en un acto en el Teatro Municipal, el 8 de Enero de 1949, se firmó la Ley Nº 9292 que concedió el voto político a la mujer. En el año 2000 se realizó una modificación constitucional donde se integró al género femenino.
Otro hito de importancia y gestor de cambios sociales fue la Reforma Agraria cuya primera ley se promulgó el 15 de Noviembre de 1962 bajo el período presidencial de Jorge Alessandri , presidencia que terminó sin haber realizado ninguna expropiación, sin embargo, lo que se hizo al respecto fue comprar algunos fundos a grandes latifundistas como Salvador Correa Larraín, José Larraín García Moreno, entre otros, quienes vendieron sus terrenos a la Caja de Colonización en los precios que ellos establecieron como convenientes. Por otro lado esta Reforma Agraria hizo propietaria a 1.210 personas a quienes sólo se les entregó tierras de propiedad fiscal y muy pocos de ellos eran de origen campesino.
Bajo el gobierno de Eduardo Frei Montalva se replanteó el tema de la Reforma Agraria. En Enero de 1967 se promulgó una reforma al Artículo 10 de la Constitución ya que dicho artículo establecía la inexpropiabilidad de bienes particulares, que en lo medular señalaba “La indemnización será equivalente al avalúo vigente para los efectos de la contribución territorial, más el valor de las mejoras que no estuviesen comprendidas en dicho avalúo y podrá pagarse con una parte al contado y el saldo en cuotas en un plazo no superior a treinta años”. Es así como la Reforma Agraria se promulgó el 16 de Julio de 1967. En los seis años correspondientes a la administración de Eduardo Frei Montalva se incorporaron a la Reforma Agraria un total de 3.358.169 hectáreas correspondientes a 1408 predios. De estos casi 400 fueron ofrecidos voluntariamente por sus propietarios a CORA. Se asentaron 29.000 familias en un total de 910 asentamientos y se dieron títulos de dominio a 5.600 jefes de familia. Por motivos diversos esta reforma terminó congelándose durante los dos últimos años de su gobierno.
Con el gobierno de Salvador Allende se retomó la Reforma Agraria y en el período comprendido entre el 1º de Diciembre de 1970 y el 1º de Agosto de 1971 se incorporaron a dicha Reforma 1.260 predios con un total de 2.188.950 hectáreas y cerca de 14.000 familias fueron asentadas. Entre Septiembre de 1971 y Noviembre de 1972 se expropiaron 2.306 predios que suman 2.756.143 hectáreas. A partir de 1973, con el gobierno militar, ante reclamos de propietarios cuyos procesos expropiatorios no habían terminado, se reestudian los casos y algunos predios son devueltos total o parcialmente. Paralelamente se entregaron Títulos de Dominio individuales a los distintos miembros de los asentamientos.
Los años 1972 y 1973 fueron cruciales en el Gobierno de Allende, pues las posiciones de los partidarios del gobierno y los de la oposición se distanciaron cada vez más en un intento por salir de la crisis política. En Octubre de 1972 gran parte de las actividades fue interrumpida por un paro nacional del gremio de los camioneros al que se adhirieron otros gremios, sindicatos y sectores sociales. Desde ese movimiento y hasta Septiembre de 1973 el entonces gobierno de la Unidad Popular intentó infructuosamente llegar a acuerdos negociados con el Partido Demócrata Cristiano, el más fuerte opositor. En Julio de 1973 se produjo otro movimiento opositor más poderoso aún donde se vio que las alternativas para salir de la crisis eran cada vez menores.
El 11 de Septiembre de 1973 los militares y la policía uniformada, liderados por sus respectivos jefes, formaron una junta de Gobierno presidida por Augusto Pinochet Ugarte que declaró Estado de Sitio y asumió el control del país, se proclamó poder constituyente, cerró el Congreso Nacional y declaró en receso los partidos políticos y toda actividad política del país. Se inició el proceso de reglamentación a través de los Bandos emanados de la Junta.
Caracterizó el período inicial de esta Junta la detención de los personeros del régimen caído, Unidad popular, en diversos centros o campos de concentración, su muerte o desaparición. Muchas personas huyeron clandestinamente del país y otras fueron expulsadas al exilio.
Se nombró para cada Gobernación del país un Gobernador militar designado en el llamado “estado de sitio”.
El 04 de Enero de 1976 se llamó a un Plebiscito nacional para legitimar la Junta Militar de Gobierno.
El 11 de Septiembre de 1978, mediante otro plebiscito, se aprobó una nueva constitución. Esta fue promulgada en 1980. En ella se estableció que el presidente de la Junta Militar, General Augusto Pinochet, debía asumir la presidencia de la República por un período de ocho años , a contar de Marzo de 1981 y se hace así. Además, legalizó la llamada “detención por sospecha”. En otro aspecto, bajo su gobierno se implementó la Regionalización que dividió al país en 12 regiones y la Región Metropolitana.
Al asumir su período se produjo un colapso económico con la quiebra de numerosas empresas lo cual se agravó con la decisión del gobierno de financiar la banca privada para evitar su quiebra. Ello porque el gobierno militar había caído en un aislamiento del resto del mundo que provocó el cierre de los mercados internacionales. Por otro lado, hubo un explosivo aumento de la cesantía que provocó llamados a protestas populares que reactivaron el quehacer político de la oposición.
El resurgimiento de los movimientos sociales y políticos llevó a que el gobierno convocara un nuevo plebiscito en 1988 a fin de determinar si se reelegía a Augusto Pinochet Ugarte como Presidente de Chile por un nuevo período presidencial. La oposición política que estuvo representada por la Concertación de Partidos por la Democracia llamó a votar NO. Fue esta última posición la que ampliamente obtuvo la victoria en dicho plebiscito por lo que, de acuerdo a la Constitución política, debió llamarse a elecciones presidenciales en 1989 resultando electo el abogado democratacristiano y candidato de la Concertación don Patricio Aylwin Azócar.
Patricio Aylwin Azocar asumió como Presidente de Chile el 11 de Marzo de 1990 y entregó su mandato el 11 de Marzo de 1994, período conocido como “Transición a la Democracia”. En el cual se estableció, entre otros, la elección popular de los concejos municipales y se terminó con los alcaldes designados; se creó la Comisión de Verdad y Reconciliación con el objetivo de investigar y aclarar lo ocurrido con los detenidos y desaparecidos del régimen militar y se realizó la Reforma la Constitución de 1980.
El término del siglo XX encontró a Eduardo Frei Ruiz Tagle como Presidente de Chile ya que había asumido como tal el 11 de Marzo de 1993, de tendencia democratacristiana, candidato de la Concertación de Partidos por la Democracia, hasta el año 2000. En su gobierno destacó, entre otros aspectos, la Reforma Educacional; la formación de la Mesa de Diálogo para acercar posiciones de las consecuencias políticas del proceso del gobierno militar.
El inicio del siglo XXI en Chile está marcado por la parte política puesto que después de casi 27 años, gobierno militar incluido, asumió como Presidente de Chile en Marzo de 2000 don Ricardo Lagos Escobar, de tendencia socialista, que representa a la Concertación de Partidos por la Democracia. Dentro de sus obras de Gobierno destacan, entre otros, la Reforma Judicial ; los tratados de comercio con Estados Unidos y la Comunidad Económica Europea; la Reforma a la Salud; implementación de diversos programas para la superación de la indigencia; el esfuerzo por nivelar enseñanza Básica y Media en adultos que no han tenido acceso a la educación formal por diferentes situaciones a través de Chile Califica. También está la aprobación de la obligatoriedad de los 12 años de escolaridad. Todo enmarcado dentro del objetivo que Chile se desarrolle con oportunidades para todos bajo los principios de equidad, fraternidad y libertad.



















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