Radiografía de una derrota

El único remedio contra Marco Enríquez era Michelle Bachelet
Eugenio Tironi fue estratega de gran parte de la campaña de Eduardo Frei. Acaba de publicar un libro en el que analiza las razones de la derrota.
En esta entrevista revela episodios desconocidos de ese período, dice por qué el fracaso de Frei no era inevitable y qué pudo hacer la ex Presidenta para que el candidato de
"Michelle Bachelet no atacó las bases del marquismo, del meísmo; quizás porque se sentía cercana a él o porque no quiso poner en riesgo su propio capital político".
Rocío Montes, El Mercurio, 09.05.10.-
La oficina de Eugenio Tironi da vértigo. Aunque está apenas en un cuarto piso, en un edificio de la calle Rosario Norte, en Las Condes, a través de las paredes de vidrio da la impresión de que se puede palpar el suelo, rozar a las decenas de oficinistas que fuman cigarrillos en las esquinas y hasta tocar los autos que transitan por la calle. La escena es una ciudad en miniatura, y el movimiento desconcentra. Tal vez por ello el sociólogo le da la espalda al exterior cuando se sienta frente al computador.
Ex Mapu, militante no activo del PPD, director de comunicaciones del gobierno de Patricio Aylwin y de la campaña de segunda vuelta de Ricardo Lagos, hoy es empresario y consultor de empresas.
Pero aunque hace años que se ha dedicado preferentemente al sector privado, nunca ha dejado de tener influencia en la esfera pública.
La última incursión política fue entre marzo y mediados de octubre de 2009, cuando ofició como uno de los principales estrategas de la campaña de Eduardo Frei.
Desde entonces, han pasado muchas cosas: Frei obtuvo el 29% en primera vuelta, Piñera ganó y ya lleva dos meses en
Acaba de salir a la venta y ya ha causado polémica. Ex colaboradores de Frei han acusado a Tironi de intentar exculparse e incluso han hablado de deslealtad. "Los que lo dicen no han leído el libro", señala el aludido. "Si lo hacen, verán que sí asumo mi responsabilidad.
No trato de 'pasar colado'. Si me di el trabajo de escribirlo es precisamente por esto: porque me debía a mí mismo una explicación sobre un fracaso".
-¿Con cuál de los siguientes calificativos se siente identificado: empresario, intelectual, pensador, fáctico del progresismo?
-Soy un empresario intelectual.
-El presidente del PS, Fulvio Rossi, lo nombró como parte de los poderes en las sombras que manejan los hilos de
-Si la acusación es que tengo influencias con las ideas que emito, me siento honrado. Me esfuerzo en generar ideas y ponerlas en la arena pública. Si lo que está detrás es la acusación de que manejo hilos subterráneos, en base a transacciones, amenazas, recompensas, eso es falso, como a él y a otras personas les consta.
-¿Se arrepiente de haber participado en la campaña de Frei?
-No me arrepiento. Hice todo lo que creo que estaba de mi parte. Me sentí bien al reencontrarme con una comunidad histórica, los dirigentes tradicionales de
-¿Cuándo comenzó a escribir el libro?
-Desde el momento en que fui excluido de la fase final de la campaña. Necesitaba hacer esta suerte de autoanálisis, de terapia. En sus primeras versiones era mucho más personal. Después lo fui limpiando, intelectualizando.
-¿Le dolió esa exclusión?
-Esa exclusión tenía como contrapartida el ingreso del gobierno, ya derechamente, en la conducción de la campaña. Eso era indispensable. Si el precio que había que pagar era que yo me corriera a un lado, que me quedara solamente en la franja, era un costo mínimo, porque la campaña estaba a punto de colapsar.
"El fracaso no era inevitable"
-¿Alguna vez pensó que Frei podía ganar?
-Tenía una irracional esperanza.
-Usted señala que la designación de Eduardo Frei tuvo como soporte la convicción, de los partidos e intelectuales, entre los cuales usted se incluye, que "para
-Nadie dice 'vamos a perder, entonces hay que poner a Frei de candidato, porque es el que menos problemas les da a los partidos, y garantiza la alianza entre socialistas y democratacristianos, y por lo tanto nos permite mantener la coalición para el 2013'. Nadie nunca lo verbaliza, pero era evidente que estaba en el trasfondo de toda
-Él mismo, de hecho, dijo: "Fui candidato porque nadie estaba disponible".
-... Lo dice él mismo, efectivamente. Pero estuvo dispuesto a este precio: estar supeditado a los partidos. Si los partidos no hubiesen puesto las condiciones que pusieron, a lo mejor otro candidato pudo haber aceptado la candidatura.
-El mundo concertacionista pensaba que el gobierno de Bachelet terminaría mal y que lo que hacía falta era un líder como los de antes, pero el escenario cambió y terminó con
-Fue un error garrafal no comprender la potencia que tuvo la combinación Bachelet-Velasco. Porque Bachelet no se explica sin Velasco. Y, obviamente, Velasco no se explica sin Bachelet. En cierto modo, Velasco aportaba esa dimensión racional que Bachelet no tenía. Bachelet, a su vez, aportaba la dimensión emocional que es vital para crear un liderazgo en los tiempos de hoy. La potencia que adquirió esta dupla a raíz de la crisis económica, la fuerza que alcanzó después de
-No concuerda con el ex ministro Francisco Vidal, quien culpó de la derrota al liberalismo concertacionista encarnado en Andrés Velasco...
-Eso es absurdo y no tiene ningún sentido, porque en ese caso hubiese ganado Jorge Arrate.
-Al concluir de leer "Radiografía de una derrota", el lector queda con la sensación de que, una vez instalado Frei como presidenciable, el fracaso era inevitable, porque el gran problema eran las características personales del candidato.
-El fracaso de Frei no era inevitable. Algo se pudo haber mitigado. No estoy dispuesto a aceptar que desde el momento en que Frei fue designado candidato esto ya estaba perdido. Lo que sí digo es que, designado Frei candidato, la tarea era súper difícil, súper difícil. Cargaba con un vacío muy alto para ser competitivo en los tiempos de hoy. Principalmente, le jugaba en contra el hecho de haber sido Presidente de
-¿Eso lo condenaba a la derrota?
-No necesariamente, si es que se hubiese actuado en forma radical para superar el déficit.
-¿Cómo se podría haber superado?
-Haciendo lo que hizo en la segunda vuelta. Haber puesto a un generalísimo de otra generación y haberle dado poder. Haber constituido una dupla fuerte con el candidato. Haber tenido un estilo mucho más suelto, menos acartonado, de ex Presidente. Haber corrido más riesgos. No digo que con esto Frei hubiese ganado, pero se habría hecho una mejor primera vuelta.
El lapsus de la ex Presidenta
-Una de las preguntas clave que han surgido tras la derrota es por qué Frei no fue capaz de capturar la alta popularidad de
-La gente tenía como gran modelo a Bachelet, y a la hora de elegir se preguntaba quién se parece más a Bachelet y quién se parece menos. Ordenaba a los candidatos frente a ese parámetro, y al hacer ese listado, Frei quedaba muy abajo. Una manera de expresar su cariño por Bachelet, por su estilo, por su forma de ser, era rechazando a Frei.
-Usted escribe que la presencia de
-Bachelet era transparencia, y Frei se veía como algo turbio, por la gestación de su candidatura. Bachelet era participación, Frei era operadores políticos. Bachelet era espontaneidad, Frei era acartonamiento. Bachelet era innovación, Frei era continuidad y conservadurismo. Entonces, ¿de qué transferencia estamos hablando?
-¿Estaba en manos de
-Yo creo que no estaba en sus manos.
-Eso es un error crucial si se considera, tal como usted señala, que sin ME-O no hubiese ganado Piñera...
-Claro, claro... Hay cosas que no se pueden planear, falsificar. Está el famoso lapsus de Lagos cuando le preguntaron en una entrevista si prefería a Alvear o Bachelet, y él contestó Bachelet. Sabemos lo que reflejan esos lapsus. Es como un dique que se rompe y expresa aquello que está en el inconsciente y que uno no quiere confesar. Bachelet siempre tuvo más control de sus lapsus, pero si hubiese tenido uno, probablemente el nombre que hubiese mencionado allí no hubiese sido Frei.
-¿Habría sido Marco Enríquez-Ominami?
-Yo creo que sí. Había algo en el discurso y en la actitud de Marco Enríquez que tenía que ver fundamentalmente con el tema de los operadores políticos, de la oligarquización de los partidos, que le hacía mucho sentido a una Presidenta que había experimentado lo mismo. No por su condición de díscola, sino por su condición de mujer. Había una profunda empatía, una conexión, por lo que representaba Marco. A mí siempre me llamó la atención, por ejemplo, por qué
-Usted habla en su libro de injusticia: "Con su silencio, ella admitió la disociación entre lo que ella representaba y los operadores políticos representados por Escalona".
-No habría habido fenómeno Bachelet sin Camilo Escalona, porque fue fundamental para que ella emergiera como candidata de
Fascinación del PS con ME-O
-Además de la defensa tardía a Escalona, en el libro usted es muy crítico de la entrevista que la ex Presidenta concedió a
-Ese fue quizás un lapsus, pero que reveló transparentemente lo que pensaba. Y ahí ella tenía razón. Mucha más razón que muchos de nosotros, y me incluyo. No comprendimos en ese momento lo grave que fue el incidente de Rancagua entre Escalona y José Antonio Gómez. Liquidó la primaria. Yo anticipé que la primaria era importante, que era una oportunidad para mostrar a un Frei que le ganaba a alguien, para darle legitimidad popular a su candidatura, y quitarle el estigma de ser una cosa de las cúpulas. Pero ni la gente más cercana a Frei ni los partidos le dieron importancia. La consideraban un trámite. Pensaban que Gómez estaba sometiendo a Frei a algo que no se merecía por ser ex Presidente de
-Pudo haberse evitado...
-Ella es un personaje político, y los políticos justamente saben controlar sus lapsus. A lo mejor ella, sabiendo que ese era el punto débil de Frei, pudo haber puesto su reputación a favor de curar esa herida. Eso habría significado avalar a los partidos, a los dirigentes, la primaria y "prestarle ropa". El único remedio contra Marco Enríquez, ya avanzada la campaña, era Michelle Bachelet. La única que podía contener la infección. Porque dado su tipo de popularidad, su tipo de carisma, era quien podía detener la erosión de legitimidad que tenía la candidatura de Frei por el hecho de haber salido de los partidos y haber resultado tras un proceso de primarias bastante trucho. Eso habría sido, desde el punto de vista de Michelle Bachelet, una suerte de inmolación. Probablemente, le habría significado no salir con el 80% de popularidad, sino con algunos puntos menos. Pero eso habría hecho ser más competitiva la candidatura de Frei.
-Hay quienes señalan que
-Lo que pasó fue similar a lo que ocurre cuando los padres tienen sentimientos de culpa con los hijos y les aumentan la mesada: saben que el tiempo, el cariño y la empatía con sus hijos son deficitarios y los quieren compensar comprándoles un laptop y arreglándoles la pieza. Lo que hubo entre Bachelet y Frei fue un poco eso. Lo que estoy diciendo es muy fuerte, y me hubiese gustado decirlo en el libro y no lo dije con tanta claridad.
-Usted escribe que a los socialistas les ocurrió con ME-O lo mismo que les sucedió con Miguel Enríquez y el MIR en los 60: fueron seducidos.
-Los socialistas quedaron fascinados con el MIR, era su hijo rebelde. Está en el inconsciente y sale en los lapsus. Allende tuvo siempre esta relación con el MIR: racionalmente lo rechazaba, pero afectivamente lo acogía.
-¿Eso se puede replicar entre Michelle Bachelet y Marco-Enríquez? ¿Cree que ella tenía una fascinación con lo que representaba ME-O?
-No quiero personalizarlo en ella porque, a diferencia de Allende con Miguel Enríquez, Bachelet no tenía a ME-O de invitado permanente al Cañaveral. Pero una parte muy importante del Partido Socialista tenía exactamente esa disociación: estaba racionalmente con Frei, pero afectivamente con Marco Enríquez. En Marco Enríquez estaba presente todo el proyecto de ser rebelde, iconoclasta, subversivo y un poco lúdico, que muchos socialistas llevan dentro. Probablemente, eso incluye a la propia Presidenta Bachelet. Y tal vez sea la razón por la que ella genera esa fascinación.
-Usted dice que la ex Presidenta, al menos en lo formal, hizo de todo para apoyar a Frei. Que tanto fue de esa forma que, en octubre, cuando el comando estuvo a punto de desfondarse, "el Gobierno intervino y de hecho silenciosamente se hizo cargo de la campaña".
-No conozco los detalles, porque en ese minuto me salí del núcleo central de la campaña. Pero al menos por la información de prensa que leí, y por las fotografías que fueron publicadas, es un hecho que
-Se refiere a la fotografía de Pablo Halpern saliendo de la oficina de Juan Carvajal.
-(Asiente).
-¿Cree legítimo que un gobierno se inmiscuya de esa forma en la campaña?
-Nunca me gustó esa idea. La encontré contraproducente, negativa, y creo que se pudo haber buscado otra forma para salvar a la crisis en que estaba la campaña. La solución habría pasado por colocar a una persona como generalísimo y no aumentar la mesada, sino entregar más cariño.
-¿Esta sensación también la tenía el candidato Eduardo Frei?
-Yo creo que sí. Frei no es una persona que verbalice estas cosas, no es una persona expresiva, pero él sentía en su fuero interno, y para él era durísimo, que le dieron un cheque que no tenía fondos. Los partidos le dijeron: 'Usted es nuestro candidato'. Frei se fue a la casa a cobrar los cheques y resulta que el cheque del Partido Radical no tenía fondos, porque quedaron dolidos tras la primaria. El cheque del Partido Socialista no tenía ningún fondo, porque mover a los socialistas a favor de Frei era más difícil que no sé qué. El del PPD estaba mal escrito, tenía la firma objetada. El cheque de
-Usted describe en el libro, uno a uno, los hechos políticos que realizó Lagos para asegurar la continuidad de los gobiernos concertacionistas, pero es crítico respecto de la herencia política de Bachelet.
-Desde el punto de vista estrictamente político, la herencia de Lagos fue mejor que la herencia de Bachelet. Por otro lado, Lagos fue el símbolo del transversalismo concertacionista. Él recogió la bandera de Aylwin, quien había logrado crear un núcleo transversal súper potente, donde habíamos gente de distintas trayectorias. Lagos logró lo mismo. Pero Bachelet, con Escalona y Adolfo Zaldívar detrás, se revelaron en contra de ese núcleo. Yo manifesté que ojalá ello no fuera el fin de
-¿Tuvieron razón?
-No tuvieron razón. Ese núcleo no salió, no nació. Y es uno de los problemas que tiene
-¿Usted cree que el bacheletismo no existe?
-El bacheletismo no existe. Porque el bacheletismo se crea cuando hay un grupo intelectual que le pone nombre a las cosas, que es vocero de ella y que genera lealtades. Eso no lo veo y alguien tiene que dedicarse a construirlo intelectualmente. Es más: cuando me pregunto en torno a qué se va a refundar
"Frei nunca aceptó delegar poder y autoridad"
-Una de las hijas del ex Presidente Frei, Magdalena, dijo que "parece que varios necesitan terapia para desahogarse... y clases de ética". ¿Considera correcto que un asesor destape en un libro lo que ocurrió dentro de un comando presidencial?
-Éste no es un libro de chismes. Es un libro analítico. Mi profesión de sociólogo consiste en "destapar" cosas que algunos no quieren que se destapen. Conectar cosas que algunos no quieren que se conecten. Y no entiendo cuál es el problema con las terapias. Para superar el trauma de la derrota,
-Eduardo Frei dijo sobre su libro: "No lo he leído ni lo voy a leer".
-Está en todo su derecho. Seguramente tiene cosas mucho más importantes que hacer y que leer.
-Tras su salida del comando, ¿la relación con Frei quedó dañada? ¿Ha hablado con él?
-No he hablado desde noviembre. Le destiné a su candidatura toda mi energía durante 10 meses. Dejé muchas cosas a un lado. Pagué muchos costos. Puse muchos recursos a su servicio. Pero me siento muy reconocido por la confianza que Eduardo Frei me entregó. Entre otras, la responsabilidad de la franja. Y me siento muy satisfecho de haber participado en esta empresa, aún si fuimos derrotados.
-En el libro describe el ambiente que se vivía dentro del comando, y hace el siguiente mea culpa: "No debí haber aceptado que cierta información clave no se le entregase fielmente al candidato, arguyendo que eso le aburría, o que le podría desmoralizar antes que motivar".
-No quiero ahondar mayormente en eso, pero el comando funcionó siempre con unidades muy dispersas, y los conductores entre los distintos equipos eran informales. Hablaban en nombre del candidato y representaban sus opiniones y estados de ánimo. Nunca se creó un colectivo maduro que debatiera, reflexionara, tomara decisiones y controlara lo que se hacía y que encarara efectivamente al candidato cuando correspondía. Nunca fue de esa forma, y eso es muy complicado en los tiempos de hoy.
-Usted se refiere al asesor Pablo Halpern, con quien usted sostuvo conocidos desencuentros durante la campaña.
-No voy a dar nombres, pues no quiero facilitar la tentación de buscar chivos expiatorios para evitar una explicación de fondo de la derrota de
-Usted fue invitado al comando por Halpern...
-Él me pidió que me incorporara, pero esto pasó por una conversación con Eduardo Frei. Yo mantuve una relación relativamente frecuente con Frei, y nunca tuve un problema con él. Admito, sin embargo, que los esfuerzos que yo y otros realizamos por crear relaciones más horizontales, reflexivas, colectivas, siempre chocaron en parte con la negativa del propio Frei. No le gustaban ese tipo de instancias, porque sentía que no aportaban nada. También chocaron con la mayoría de sus "voceros".
-Esta situación que usted describe, ¿jugó en contra del resultado de Frei en las urnas?
-Yo creo que sí; definitivamente sí. Ahora quiero ser claro: el responsable principal de esto es Eduardo Frei. Y esto tiene que ver con un hecho específico: él nunca aceptó delegar poder y autoridad en otra persona para que tuviese control, con todos los títulos correspondientes, y asumiera el rol de jefe de campaña.
-¿Por qué Eduardo Frei no quería tener generalísimo?
-Las razones por las que no lo hizo escapan a mis competencias.
-¿Alguna vez conversó con Frei sobre la necesidad de tener un jefe de campaña?
-Lo conversamos numerosas veces. Esto también fue planteado por otras personas, por muchas otras personas, pero el candidato nunca estuvo dispuesto a dar ese paso. Y por eso se mantuvo este ambiente que fue muy dañino. Esto se superó, por lo que entiendo, en la segunda vuelta, y la campaña mejoró, pero ostensiblemente. Pero se pudo haber hecho seis meses antes.
-En el libro usted le achaca también responsabilidades de fondo a Frei, como que se mostraba reacio a asumir compromisos programáticos que esos actores o electores le pudiesen cobrar en el futuro.
-Frei no había tenido nunca la experiencia de ser un candidato. Postuló al Senado, pero con el sistema binominal su elección estaba prácticamente garantizada. Antes había sido candidato presidencial después de un gobierno exitosísimo de Aylwin, con Pinochet todavía dando vuelta y él con una popularidad elevadísima que le venía del apellido. Actualmente hay correr riesgos. Esto de exponerse a masas, a medios de comunicación mucho más inquisitivos, a una agenda que se va cambiando varias veces en el día, por lo que va apareciendo en el blog, en Twitter, no sé dónde... todas éstas eran aguas muy difíciles para Eduardo Frei. En cambio Piñera y Marco Enríquez se desenvolvían con una facilidad extraordinaria.
"Piñera ganó renegando de
-¿Qué le pareció el libro de Andrés Allamand y Marcela Cubillos, "La estrella y el arco iris"?
-Hay dos libros en uno. La primera parte, las 180 páginas iniciales, son una suerte de reivindicación de lo que fue la oposición a
-La tesis que anima la obra es que sin la labor de los militantes y dirigentes de
-No concuerdo con esa tesis, porque esta elección la ganó Piñera, y punto. La ganó Piñera renegando de
-Usted, en su libro, descarta que Piñera haya finalmente acogido la teoría de "El desalojo" de Allamand y que, por el contrario, hizo exactamente lo que usted había señalado en 2007 en una columna: "Dejar a un lado la denuncia y la agresión, evitar a todo trance la polarización, asumir la obra de
-La consigna del comando de Piñera era "mimetícese con Bachelet hasta que duela". Y fue súper fiel a eso. Y lo digo en el libro, por provocar a mi amigo Allamand: Piñera tenía "El desalojo" de cabecera para saber exactamente lo que no tenía que hacer. Le salió una ayuda inesperada, que fue Marco Enríquez, que sí lo leyó y sí siguió a la letra los consejos de Allamand. Eso le facilitó mucho las cosas a Piñera, ya que le permitió presentarse como positivo, amigable. Marco Enríquez se encargó del ataque más duro, sangriento, descalificador. El mensaje de ME-O, además, tenía mucha fuerza, porque venía de alguien que conocía los secretos, había participado de los secretos y se había beneficiado de los secretos.
-Allamand se resiste a darle la razón a usted.
-Sé positivamente que en esta polémica que nosotros tuvimos con Andrés Allamand, Piñera estaba conmigo, y no con él. No es que sean elucubraciones.
-"Radiografía de una derrota" ¿es una respuesta al libro de Allamand y Cubillos?
-Son distintos. Tienen un lenguaje diferente, tienen un enfoque distinto. Lo mío tiene el vicio de que soy más sociólogo, un poquito más analítico. Lo de Allamand-Cubillo está escrito más coloquialmente; incluso es más fácil de leer.
Rocío Montes, El Mercurio, 09.05.10.-
A disposición de ustedes, atentos saludos,
Enrique Meza L.
Chile - unos pocos ganan mucho, con el sacrificio de tantos.
Blog Enrique Meza - http://www.atinachile.cl/blog/21591







La desisión ciudadana de buscar un míimo de alternancia pasaba por encima de todo eso. El éxito de MEO tambien se debio a su planteamiento como alternativo a la concertación. Estoy seguro que si Piñera no hubiese pasado a la segunda vuelta probablemente gana MEO (yo por supusto hubiese votado por Frei por mi caracter conservador). Creo que la campaña Frei siempre fué muy forzada, no era el candidato de refresco para un quinto gobierno, hasta a lo mejor era la oportunidad concertacionista de virar a la izquerda para refrescarse, no para el grupo conservador,ni menos con el ex-presidente como emblema.
Mi conclusión es que el error, la causa de la derrolta fué mucho antes que lo que relata el artículo.
Muchos saludos Enrique
...cabalmente lo que ha sido la concertación como conglomerado político. Su punto de inicio claro y absolutamente definido: pasar de la dictadura a una democracia formal.
Lo que viene despues es historia conocida. Lucha por el poder, operadores políticos, repartija de la administración pública...
Las diferencias ideológicas, valóricas y contingentes entre los dos mayores bloques políticos, como lo son la DC y el PS no se superaron ni serán superadas. Las recriminaciones y descalificaciones internas son evidentes.
Así lss cosas, después de un gobierno "exitoso" en lo comunicacional, como sucedió con la Sra Bachelet, militante socialista, pasar a un Frei, lider del conservadurismo DC, parecía, por decir lo menos, una extravagancia.
Los sectores progresistas no se tragaron nunca la pildorita. Incluído el bochorno de las primarias.
La concertación tiene que abrirse, cambiar y mucho, eso es muy cierto.
Marco Enríquez provocó el sismo, eso es muy cierto, sismo doloroso para muchos, eso es muy cierto también.
Lo hizo, voy a decir con su parada, con su pachorra y con su locura, toda vez que con su ideario, bastante anárquico, para mí, no va a ningun lado.
Para gobernar creo se necesita bastante más y bastante más coherencia que lo que planteó en su momento.
Muchos saludos, Enrique.
Puede ser. Total despues de la guerra somos todos generales.
Y es cierto Marcos pudo serlo o no. Pero habilmente el no dice que si Marcos no hubiese ido, todo lo anterior a favor o en contra hubiese sido invalido.
Sin Marcos, el tablero hubiese sido distinto y las jugadas tambiens para ambos lados. No olviden que iban Navarro y no se cuantos mas que se retiraron, no por Frei sino por que Marcos, era muy poderoso para enfrentarlo.
Pero había todavía muchas alternativas y jugadas por hacer por ambos lados.
Pensar que fue Marcos o Freí quien perdió las elecciones es absurdo. Eso solo es creíble para un candidato como Bachelet por su arrastre como persona. Pero tanto Marcos, como Frei, no lo tenían. (Marcos es bastante pesado me parece) Aca perdio un programa, una coalición que no se preparo, cansina y que menosprecio a su rival. Ninguna idea propia u original se escucho. Su gran discurso era simpelmnte: Hay que impedir que Piñera llegue al poder, sea como sea. Totalemnte democratico, ¿No creen?
La mejor propaganda para Piñera fueron los ataques de la concentracion. Se preocuparon tanto de el, que se olvidaron de ellos mismos. Y cuando quisieron reaccionar ya era tarde. Pagaron caro a la soberbia de muchos, peleas de lideres internamente, primarias no primarias, etc, etc.
Ese fue el gran fracaso que Tironi hábilmente pretende trasladar a Marcos para asi el levarse las manos. Pero no, Tironi si fuera un gran estadista, sabe que es en mi ultimo parrafo donde fracasaron, Y el estaba a cargo de mucha de esa materia.
Desligarse crucificando nombres de quienes trataron honradamente (Frei), no me parece correcto. Hay que morir con las botas puestas.
Saludos y suerte
En general comparto sus planteamientos, en un universo bastante mediocre, por lado y lado, en lo que hay que considerar que a Frei, con todo, solo le faltaron algo más de 150 mil votos para ganar solamente.
Luego, personalmente creo que así plateadas las cosas en la mediocridad que nos movemos, sin Marco y sus potentes ataques permanentes, Frei hubiese ganado fácil. Esa es mi apreciación, con su pobre propuesta y todo, aquello que usted tan bien describe.
En cuánto a lo de Tironi, me parece razonable que intente hacer análisis político abierto y no callar sus planteamientos y pensamientos porque apoyó a cierta candidatura. Eso no debería limitarlo a él, ni a nadie. Callar, no es la forma de avanzar, menos aún de aportar después de una derrota, en fin.
Lo contrario, eso que usted propone me parece negativo, en cuanto a buscar, en forma equivocada o no, sacar una lección de esa derrota a base del silencio de conceptos que pueden haber sido esenciales en ella.
Frei no era para nada el candidato ideal, y eso nunca fue ningún secreto, en ningún momento de la campaña. Creo más bien que los que estaban allí hicieron lo que mejor pudieron con lo que había, claro.
Tampoco se trata de ser general después de la batalla, pero hay que revisar el tema , pensar en lo ocurrido, publicasrlo y recordar que el año 1958, después de una cosa así como la que hizo Marco, los diputados en el congreso le sacaron "cresta y media" al "Cura de Catapilco".
Esa es también parte de la historia, nos guste o no.
Muchos saludos, Enrique.