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PRURITO FIOSÓFICO: ¿JUSTICIA O LEY?

¿LEY O JUSTICIA? ¿ES JUSTO EL ORDEN LEGAL?

 

¿Existe la Justicia absoluta? ¿Existen leyes absolutas?... A lo largo de nuestra vida echamos de menos la Justicia con mayúsculas...Decimos por ejemplo: este mundo, esta sociedad, esta o aquella situación son injustas,y afirmamos que no hay derecho a esto o lo otro.No obstante, las relaciones humanas en las sociedades que se autoproclaman civilizadas están regidas teóricamente por el Derecho y sus leyes que pretenden ser justas pero entran fácilmente en contradicción con la idea de justicia. Cualquier abogado sabe esto.

Por tanto creo que es lícito preguntarse: ¿es justo el Derecho que niega la Justicia? Parece que no, pero eso exige un fundamento que no puede estar en el propio Derecho, pues observamos su carácter aleatorio,y vemos que no es igual para todos los países ni para todas las personas,ni en todas las épocas, lo cual revela su poca relación con la justicia entendida como leyes universales válidas para todo tiempo y lugar.

En cambio los códigos de derechos y las mismas circunstancias incluso en el mismo país de origen reciben una calificación u otra dependiendo del juez y las presiones sociales.Por tanto, quien echa de menos la Justicia y la contrapone al Derecho es porque tiene algunas razones para dudar de que este sirva a aquella y el objetor sin duda lleva grabados en su conciencia otros principios más universales.

Comencemos por la Naturaleza material en la que estamos no únicamente depredadores, que es lo más común, ni tan solo como observadores, que es otra forma exterior aunque necesaria para comprender, sino imaginémonos formando parte del medio natural célula a célula y átomo a átomo de nuestro cuerpo físico.Respiramos en la naturaleza el oxígeno que ella nos procura, y el intercambio químico y electromagnétrico con el Planeta es tan indispensable como permanente.

Otra cosa es que aceptemos la justicia climática, que expresan sus leyes, y nos rebelemos contra ellas porque queramos imponerle nuestras leyes personales.Así sucede cuando vemos que existen órganos trasplantados, alimentos transgénicos, fisión nuclear, armas de este o de otro tipo,efecto invernadero,experimentos con animales o su exterminio lento para consumo, etc..Sin embargo, no hay ley alguna que prohiba semejantes barbaridades opuestas a las leyes justas de la vida natural y espiritual y que pretenden orgullosamente mejorarla aun a sabiendas que atentan contra ellas.

También cada uno de nosotros se resiste frecuentemente a aceptarse como parte de la naturaleza y a reconocerse en ella y pretende a menudo mejorarla mientras experimenta consigo mismo una y otra vez saltándose sus leyes y creyendo que a él puede que no le afectan las transgresiones. Dice, por ejemplo: yo fumo, pero no tiene por qué pasarme nada en los pulmones; o yo me emborracho a menudo pero no tengo por qué tener problemas hepáticos.

Cuando una persona actúa contra la justicia universal, por ejemplo desobedeciendo las leyes de la naturaleza o los mandamientos divinos,tan en consonancia con aquellas, los efectos de esta tansgresión aparecen después sobre el causante en forma de enfermedades o desequiblibrios, y otras consecuencias negativas para la salud mental y espiritual, ya que la unidad entre cuerpo físico, mente (como herramienta del alma) y espíritu es permanente, y toda desarmonía en alguno de estos se convierte finalmente en desarmonía para el resto.Nuestras enfermedades nos definen.

Esta insumisión contra las leyes de la vida, empezando por uno mismo, es una de las razones por las que no existe un clamor general contra quienes atentan contra el Planeta.

¿Cuántas manifestaciones vemos en EEUU o en los países con costas al Atántico ante la mayor catástrofe ecológica marina causada por el millón de litros de petróleo causados por la multinacional BP que no cesa de manar cada día frente a las costas norteamericanas?

La conciencia de la naturaleza.

Al observar la naturaleza tomamos conciencia de que está regida por leyes procedentes de un orden universal , de un complejísimo orden de raíz energética y espiritual que se cumple estrictamente en la materia..

Cualquier violencia ejercida contra esas leyes es autocorregida por la propia naturaleza antes o después.

Esto puede verse más que nunca en nuestros días cuando observamos cómo la Tierra se defiende de las agresiones humanas y ha iniciado un proceso de depuración que tiende a elininar todo lo que la daña.Terremotos, tsunamis, lluvias torrenciales, sequías extremas, cambios bruscos del clima, son ejemplos de cómo la Tierra busca restablecer el orden universal perturbado y cómo la ley justa de la Naturaleza se coloca por encima de la voluntad de sus agresivos y descreídos habitantes, incapaces a menudo hasta de reciclar sus basuras.

 

Las leyes humanas consagran la desigualdad y las injusticias.

Pero los seres humanos y los animales poseemos también una naturaleza espiritual.Cuando dejamos de cumplir las leyes divinas que afectan a nuestra naturaleza espiritual,intentado anteponer a las de Dios nuestra ley personal que es la ley del ego inferior -el mío, mí y para mí- nuestras almas se cargan , baja nuestra vibración energética y eso nos conduce a alteraciones emocionales, alteraciones de conducta, búsqueda de energías de otras personas para "recargarnos", y en los casos más extremos hacia adicciones de algún tipo:tabaco, alcohol, sexo, etc.

Pero la naturaleza es dinámica, como también el alma humana, y se mueve hacia la perfección a la vez que hacia la reparación de los daños.La Naturaleza perturbada se autocorrige, y nosotros también hacemos lo mismo antes o después aunque tal asunto nos suponga venir a diferentes encarnaciones, pues el orden universal, que es el mismo que el del todo el Cosmos, es el orden legítimo y superior al que no puede imponerse la voluntad personal de ningún ser.

Y así como el yo inferior, lo demasiado humano, es el que nos empuja a transgredir las leyes de la naturaleza y las divinas, otra parte de nosotros, la parte de nuestra conciencia liberada de odios, envidias, y otras formas de negatividad, nos empuja a la actuación correcta con la ayuda de Cristo, nuestro médico y sanador interno que nos advierte y nos da impulsos para superar nuestro ego inferior y salir del ciclo de reencarnación y muerte, con lo que queda restablecido el orden perturbado, y por tanto, la Justicia aboluta a la que aspiramos en lo profundo.

A ello no colaboran los códigos legales conocidos como Derecho en todas sus formas, porque están muy lejos de la Ley Absoluta, ya que no nacen del deseo de que se cumplan en el mundo social las mismas leyes divinas que rigen en todo el universo, sino que surgen para prevenir o solventar los conflcictos entre el mío, mí y para mí de los egos entre las comunidades humanas.

Pero como la humanidad está dividida en individuos y grupos de diferente poder, son estos los que determinan que el Derecho sea de una u otra forma, y las leyes favorezcan a unos más que a otros, según su ascendiente de poder, así que siempre es falso eso de que todos somos iguales ante la ley, pues no pueden existir leyes entre iguales en sociedades desiguales, como no es posible que existan leyes justas en sociedades injustas. Para aplicarlas en todos los casos están los jueces y tribunales, que nunca son neutrales y favorecen a los más próximos al poder o a la riqueza, siempre tan próximos entre sí y tan próximos a su vez al legislador, si es que no son ellos mismos el Legislador.

 

Apostando por el cambio

Nuestro mundo va a la deriva y todos vemos que debe ser cambiado para que reine la justicia y el orden cósmico donde hoy prevalecen injusticias y desorden humano, pero nada puede cambiar si cada uno no aporta su propio trabajo personal.

Para el Planeta no importa que estos cambios sean lentos: él lleva su propia dinámica evolutiva y nos sacudirá de encima cuando llegue el momento. Para nosotros como personas, como almas, como energía viviente eterna o como nos guste llamarnos, la cuestión es muy diferente, porque todos los avisos que proceden del mundo espiritual son serios.Puede que llegue el momento en que se nos acabe el chollo de reencarnar en un Planeta que maltratamos por despreciar durante milenios las leyes que rigen su vida y la nuestra.

En todo caso nos vemos obligados a elegir : o Justicia o Derecho.Y de esta elección dependerá el que seamos más o menos felices y suframos más o menos infortunios.

 
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Federico G.
dijo :

No existiendo tal individuo la divinidad, no existe tal ley. Si una pesona no fuma nunca, y le aparece un cáncer al pulmón ¿qué tipo de ley divina es esa? Una tan injusta como la humana.

Y quedamos en las mismas, a merced de la injusticia , en este caso de la divina. Al menos a veces las injusticias humanas se pueden corregir, enmendar , mejorar.

bueno reflexionar sobre estos asuntos.

11/05/2010 a las 0:05
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