Biblioteca en peligro!!
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¡¡ POR SUS BIBLIOTECAS LOS CONOCEREIS !!
Los padres de la patria: O’Higgins y San Martín, lo primero que hacían en las nacientes repúblicas era construir y equipar bibliotecas. Había tanto que hacer, tanto que formar. Sacar de las cenizas de la opresión y el abuso al pueblo para encumbrarlo en los aires de la libertad. Para eso se necesitaban ciudadanos activos, conocedores de la historia, escudriñadores de los grandes ideales, soñadores. Maestros y profesores que sacaran de las penumbras del analfabetismo a los millones de libertos ciudadanos que se hallaban con las manos libres y el corazón henchido pero limitados sin los maravillosos dones de la lectoescritura. La solución ya se sabe: fundar bibliotecas en todas las ciudades. Aquí ya hay una enorme brecha con los torvos conquistadores ibéricos. A ellos sólo les interesaba construir alrededor de las plazas un edificio administrativo desde donde regir por la espada a los sometidos, luego una iglesia para meter a su Dios por la sangría del aceros en el alma del indígena; finalmente, una cárcel tipo Santa Inquisición a la cual iban a dar los que rompieran los benditos moldes de la corona y sus leyes destempladas.
Han pasado, entonces, casi 500 años desde 1535, año en que el adelantado don Diego de Almagro llegó a estas australis terrae. Y desde la independencia se cumple el Bicentenario, que ha dado pie a tanta celebración. Ha corrido, fluido hasta el mar, mucha agua e historia bajo los puentes.
En este Bicentenario de la república, las bibliotecas se han hecho numerosas y son pocas las comunas en donde no haya una. Las hay de todo tipo y volumen. Es más: en algunos lugares apartados, como en los contrafuertes cordilleranos de Tulahuèn, incluso los vecinos organizan actividades para reunir fondos para implementar la biblioteca de la escuela. En Ovalle, nuestra ciudad capital provincial… ¡era que no! También la tenemos. Soy socio de la Biblioteca Pública desde hace unos treinta años (Uf)... He encanecido y me he ido poniendo medianamente calvo (¿?) entre lecturas desordenadas, caóticas y simples. Recuerdo cuando la biblioteca estaba en calle Independencia, en una casona antigua y mal mantenida. Claro: eran tiempos duros. Los militares no amaban precisamente los libros y menos a sus autores. Sobretodo a aquellos de ideas incendiarias y revolucionarias como los que gritaban o escribían, a veces con su sangre, en papel o en muros: Libertad, Igualdad, Fraternidad. Eran tiempos de boca de lobo rabioso: para publicar había que pasar por la censura militar. Muchos autores se confundían entre la indignación y la vergüenza: la indignación de ver tachados sus textos e ideas; vergüenza de ser publicados con el visto bueno del Coronel de turno, que no veía ¡¡horror de horrores!! nada inflamante en páginas creadoras. Luego con el retorno de la democracia, resurgieron las ideas y se produjo un pequeño boom editorial y campearon las ediciones de viejos y nuevos autores. También, y ya en Ovalle, surgió la idea de llevar la Biblioteca a un recinto especial, y se pensó en el antiguo recinto de la estación de ferrocarriles, que agonizaba cayéndose a pedazos ante la mirada indiferente de la ciudadanía. La idea fue de aceptación general y con gran pompa se reacondicionó ese añoso e histórico recinto que parecía destinado a caer bajo la picota de un visionario empresario. Así se transformó en museo y biblioteca pública.
Desde entonces han pasado unos 20 años. Hoy la situación de la Biblioteca Pública “Víctor Domingo Silva” de Ovalle, es de dulce y de agraz. De dulce porque llegan periódicamente volúmenes nuevos. Sin embargo, el espacio se ha hecho pequeño. Pero lo peor, para bochorno de la ciudad, impresentable ante nuestra ciudadanía y visitantes es que el recinto se ¡¡está cayendo a pedazos!! En realidad, es el techo y el cielo el que se viene poco a poco al suelo. Cualquier día se viene todo guardabajo y tendremos heridos o algo peor entre sus usuarios. Por ahí se hace dantesca realidad eso que se dice: las bibliotecas y los libros son peligrosos. Ja… Al producirse el hecho, que ocurrirá si no se toman los resguardos pertinentes, se perderán no solo los libros sino toda la implementación. Todo quedará perdido, miles de libros, millones de palabras y pesos ($) aplastados por la fetidez vomitiva del guano mojado de las palomas que están hundiendo el techo y el cielo. ¿Qué ha sucedido? Las decenas y acaso centenas de palomas, que anidan y merodean por el recinto, han obstruido con su guano todas las canaletas de aguas lluvias. Así tenemos que cuando precipita, aunque sean unos pocos milímetros, el agua infectada y nauseabunda con las fecas de las palomas, escurre por el entretecho y gotea nauseabunda sobre algunas oficinas y bodegas. Hasta hace algún tiempo, las autoridades comunales mantenían una cuadrilla de aseo que se encargaba de limpiar el techo y mantener despejadas las latas bajalluvias. Sin embargo, por razones desconocidas, acaso falta de presupuesto o escasa noción de la importancia del libro y no dando valor alguno a la biblioteca, ese personal fue retirado. Las consecuencias están a la vista. Los usuarios vemos desolados cómo el cielo se cae a pedazos, el cielo está manchado y pestilente. Si este invierno viene lluvioso, tal como lo predicen los expertos, tendremos, para vergüenza de nuestras autoridades y de toda la ciudad, el hundimiento y acaso pérdida total del patrimonio de la Biblioteca Pública de Ovalle. Imagino los titulares regionales y nacionales. Veo a las autoridades de turno compungidas y avergonzadas dando explicaciones a la prensa nacional. Veo el hervidero de informaciones con características de escándalo en las páginas sociales de la web. La indignación del mundo de la cultura ante la desidia y la apatía del poder con su biblioteca. Veo el magro capital político de nuestros líderes regionales, provinciales y comunales caerse y hacerse mierda de palomas. Tal cual… Por otra parte, y considerando otra arista del tema, es probable que este tema no importe a nadie salvo a algunos desadaptados como el que garrapatea estas líneas. No en balde las estadísticas señalan ¡Ay! Que el 60% de los bípedos pensantes chilensis no ha leído un libro en el último año. Y me atrevo a decir que demasiados habitantes no saben de la existencia de una biblioteca pública en Ovalle. Y también demasiados no sepan dónde carajo se ubica un lugar tan “inútil” donde sólo hay libros...
No cabe duda que desde los tiempos de los padres libertarios, las cosas han cambiado dramáticamente. Con seguridad, Bernardo O´Higgins y José de San Martín y Víctor Domingo Silva y otros se deben estar revolcando en sus inmortales tumbas. El gran filósofo Sócrates, decía: “Habla para que te conozca”. Nosotros, desde nuestra pequeñez, de nuestra suprema ignorancia podríamos parafrasearlo y decir: ¡¡Muéstrame tu biblioteca para que te conozca!!...Lo dicho: ¡¡POR SUS BIBLIOTECAS LOS CONOCEREIS!!! …
Finalmente un consejo: En su próxima visita a la Biblioteca Pública de Ovalle, sugiero (soy muy exagerado; lo sé) sugiero entrar con prudencia de minero bajo esas frágiles techumbres. No estaría de más usar un casco de seguridad. Glup…Ja...
Además, se dice que el guano de las palomas viene con las siete plagas de Egipto. No sería exagerado llamar a la ONEMI. a la OREMI. y/o a Sanidad para que con tecnología de guerra bacteriológica se sanitice o desinfecte el lugar... Ja…
¡¡Ah,…lo último!!: no se asombre del eventual color verdoso de los funcionarios de la biblioteca…Ya lo quisiera ver a usted respirando durante ocho horas aire impregnado con mierda de palomas. Ja, de nuevo…
¡¡Las palomas y su guano unidas jamás serán vencidas!!…¡¡Guácale!!…¡¡¡Somos un país que huele y duele!!! Ja.
NOTA: La Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM), imagino que alguna vela llevará en este entierro.
Wilfredo Castro.
Escritor.







les desagradan los Libros y las Bibliotecas.
Serán almas de dictadores muertos las palomas ?
Saludos Amistosos
Tomás Nomás
Es hombre muerto. ¿Usted cree por ventura que un libro vale la vida de mil palomas? o que una paloma merece desaparecer por mil libros, no mi amigo. Las palomas se seguirán cagando en la biblioteca hasta que se venga abajo. Las palomas se mudarán a otro sitio, y asunto solucionado. Y llegará el día en el que , a falta de los libros y la biblioteca, solo le quedará ir a sentarse a la plaza a ! Alimentar a las palomas!!
Y agradezca que no son jotes los que se cagan en el techo de la biblioteca.
Es más fácil que un camello entre a la biblioteca, que saquen una sola paloma.
PEro insista, capaz que álguien lo escuche y tenga valor para salvar lo que queda de cultura impresa.
Saludos