Cuento de Primavera.
La noche cayó, pero suavemente, sobre las casas, las calles, las gentes y el Estero en Viña del Mar. Yo estaba en la bajada de Miraflores, esperando la liebre 8 que me llevaría al centro.
Llegó la 8 y pagué mi pasaje, mientras buscaba con la vista un asiento. Había uno, vacío junto a una niña que lloraba en silencio. Sus padres al parecer, con otra niñita en brazos iban en el asiento trasero.- La niña llora. Les indiqué.
- Ya lo sabemos. Es que fuimos a buscarla a una fiesta de 18 en el colegio y no quiere irse a casa.Tomé asiento.
- Yo tenía un gatito de varios colores. Dije.Ella se limpió los ojos mojados. - ¿Cómo es eso?
- De día era como un tigre, con rayas. Tenía los ojos verdes y a veces amarillo. Pero por la noche era negro, no se veía. Tenías que encender la luz para verlo. Pero él sí que veía en la oscuridad, sus ojos eran como fósforos encendidos.- El mío también…
- El mío se llamaba Cristiano, porque lo encontré el día de Navidad, cuando nació Cristo.- El mío se llama Michi y le gusta la leche, pero no le doy porque le hace mal. ¿Sabes?
- Cuando el mío tenía frío se ponía de color gris y cuando brillaba el sol su color era casi amarillo. Y fíjate que en un día que estaba en el balcón, pasó volando un pajarito muy de cerca y Cristiano dio un enorme salto tratando de alcanzarlo y se cayó del balcón.- ¡Jesús!
No le pasó nada, porque cuando iba cayendo se agarró a la rama de un árbol que había junto al balcón. Allí quedo colgando con sus uñas. Tuve que subirme al árbol y bajarlo.El bus 8 llegó al plan y siguió por 1 Norte.
- ¿Y que hace ahora el Cristiano ¿ ¿Vive todavía?Mira. Jugamos muchas veces el Cristiano y yo. Después se puso viejo y se fue a vivir al cielo de los gatos. Pero a veces viene a verme, cuando duermo y sueño con él.
La liebre 8 corría ahora por Arlegui, rompiendo algo la tenue oscuridad.- Tengo que bajarme. Si te veo otro día te cuento más de mi gato – me despedí mirando sus ojos castaños y la sonrisa amplia de niñita viñamarina.
Me bajé en el Mercado y entré a comprar un paquete de harina tostada y perfumada.
Roberto.De: “Mis cuentos”, inédito







Más una vez quedé emocionada con tu cuento! Hay en él algo tán puro, tán sencillo.... sentíme en la "liebre 8" junto contigo y con la niñita. Pudo ver sus ojitos brillantes por causa de las lagrimas y su dulce sonrisa.
Lindisimo! No pare jamás de escribir así tán lindamente.
Saludos de una fan brasileña,
Cinthia