Sumergido en la falsedad de la gran mayoría, la máscara a veces no me permite ver bien. Logro sacarla por un instante y el viento refresca mi rostro, su esencia me invita a ser como él, recorrer un mundo donde las fronteras no existen, en el que no hay negros, blancos, de izquierda o derecha, si no seres humanos capaces de una realidad distinta. Trato de atrapar ese instante para siempre dejar toda esta locura de lado y llegar hacia donde pocos han llegado y reencontrarme cara a cara con lo que soy.
Nacemos en una prisión, nuestra prisión, ni siquiera aquel que cree estar por encima de todos escapa a las cadenas de la cotidianeidad, asume una felicidad maquillada y se preocupa por qué no le abandone. Siento que más temprano que tarde desechare aquella mascara que me une a esta cárcel porque el viento me invita a ser lo que fui.
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"Siento que más temprano que tarde desechare aquella mascara que me une a esta cárcel porque el viento me invita a ser lo que fui."
La máscara la llevas porque tú mismo te la has construido, eres la máscara que te has hecho, lo demás de ti, un simple soplo...fatum.
Dentro de un esquema el no llevarla te deja fuera.
Gracias por Comentar
sin embargo es posible que todos nazcamos libres y nos vamos encadenando por la sociedad, nuestros actos y la equivocada necesidad de crearnos un personaje que sea aceptado y reconocida. La liberación es difícil pero no imposible.
saludos Fernando
Depende de que lado de la moneda se nace, muchas veces vienen seres humanos al mundo y son prisioneros de la necesidad y el abandono, creo que la mayoria busca liberarse inconcientemente algunos lo logran pero como dices tu la llave esta es cosa de girarla y salir.
Saludos gracias por comentar