Allí estaba metido en una situación un tanto extraña. Miraba a mi lado y nada me era familiar, menos algún conocido... ¿dónde estaba? Las paredes parecían estar a miles de kilómetros, situadas más allá del horizonte y del espeso humo que invadía mi alma. Hablar de conquistas a estas alturas no es ninguna gracia - me decía - pero esos ojos azules al final de aquel horizonte casi de fantasmas, me atraían con sutiles señales como el sonido del viento en abril, allí en mi casa del Parque Forestal.
- ¿Cómo te llamas? - pregunté.
- Sofía Alué - me respondió entre dientes - hace rato que te miro y me pareces un aparecido, alguien que no frecuenta estos lugares.
Un lobo estepario. - ¡Estepario! - casi grité - y de los más recalcitrantes.
-¿Acaso los hay menos? - respondió.
- Por decir algo... - ¿Quieres impresionarme? - replicó y asentó sus ojos inmensamente azules.
- La verdad no. Aunque el que está impresionado soy yo. Sobre todo cuando converso con una rubia real y de grandes y expresivos ojos.
- ¿Se me ve tan real o soy de mentira? - sostuvo.
- No quise decir eso, pienso que eres extremadamente natural. Pero, quiero hablar de lo que me trajo hasta aquí, desde el otro rincón de este boliche: tus ojos y de lo maravilloso que son.
- ¡Todos los hombres son iguales y además usan las mismas palabras!
- No es verdad - repliqué - no somos todos iguales. Hay otros que son mucho más mentirosos que yo. Creo que mi caso es diferente.
- ¿Acaso eres de esos fundamentalistas con problemas de identidad?
- No. Soy escritor. La rubia no se sorprendió, pero hizo una extraña mueca. - Soy un escritor y además un simpático asesino legal conocido con "Blade Runner".
- ¿Un queeeé...?
- Un "Blade Runner" - respondí. - ¿Y qué es eso?
- Un título, una muy buena película que trata de un policía que mataba personas que no eran personas.
- No entiendo...
- Un policía del futuro que eliminaba a seres creados por medio de la genética y debido a su condición eran usados en las exploraciones espaciales con la prohibición de vivir en la Tierra. Además sólo podían vivir cuatro años... el mismo período de tiempo que demoro en escribir un libro con algo de coherencia.
- ¿Y eres eso? - una extraña luz emanó de sus ojos tan azules como la profundidad del mar.
- Mato mucha gente que asemeja ser gente, pero en mis libros, claro está.
- Entonces vienes a estos sitios a buscar inspiración, para ver como es "la gente que asemeja ser gente" para luego escribir.
- En realidad no. Para eso me basta leer el diario en la mañana, sobre todo con los políticos y los criminales. Ellos son una buena fuente de inspiración, porque ambos son corruptos, llenos de trancas, ladrones y un largo etcétera. Mi estilo es cortar los artículos y los meto en una bolsa y comienzo a sacar frase por frase, palabra por palabra hasta completar un cuento, un escrito. En el fondo, todo se transforma, todo es pura matemática. Me creo la historia de que el orden de los factores no altera el producto. Creo que soy algo "Dadá", pero olvidado del tiempo y de mi mismo.
Hasta aquí todo iba de maravillas porque la entretención en esos lugares es la seducción y esta es una de las actividades con más pasión en la vida. En mi caso su compañía me sacaba de las penas que esa noche en particular afloraban con fuerzas. Luego de esas palabras iniciales nos miramos un rato. Creo que ensimismados en una magia lenta y audaz. La invité a otro sitio más tranquilo y menos lúgubre que ese horizonte de solteros sin fin. Rechazó todas mis sugerencias, menos su casa. Al llegar al departamento me senté en la alfombra y seguimos la conversación
- Apuesto que no soy el primero que viene a tu casa.
- Me ofendes. Sólo te traje porque dices ser escritor. ¿Por qué viniste?
- Vine porque me fascina estar cerca de alguien que te escucha. Además creo que esta noche en particular estoy sofocado de soledad.
- Gracias por ser sincero. Cuéntame algo más de tu profesión.
- No creo que el escribir sea una profesión. Más bien es una forma de vivir y de morir. Es una actividad que te transforma desde lo más íntimo de tu ser hasta el exterior a través de la creación. El escribir es algo como respirar. Por lo menos lo es para mí. Creo que es vivir la vida en forma alternativa, paralela al resto de la gente.
- ¿Tanto así?
- Creo que escribir es como la huella dactilar, porque todo el mundo las tiene y todas son diferentes. El escribir es algo individual y a la vez universal. A ese lugar quiero llegar yo.
- ¿Tan alto miras?
- Si, porque el éxito es posible sobre todo porque mi vida ha sido en pos de ese premio. Tengo la certeza que este es mi camino, es decir sacar a los replicantes para seguir viviendo y escribiendo. Mi vida es llegar a ser un "Blade Runner" aunque de papel, donde la individualidad, universalidad y los auto conceptos sean el pan de cada día. Eso soy yo, aunque todavía estoy en el servicio secreto...
"You killed somebody for mistake?".
















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