introversión
Todavía recuerdo el sonido de los zapatos golpeando la pared, era ese maldito tic tac que no me dejaba tranquilo, ese péndulo inagotable...
Pasar de un estado a otro es irreversible-decía mi profesor de ciencias- como si el tuviera la razón del universo sobre sus hombros y nadie pudiese acercarse a lo que él pensaba constantemente.
Las cosas no siempre resultan como uno quiere, eso es una verdad inalterable ni el universo completo puede derrotar una ley tan fuerte como esta. Recuerdo ese tic tac maldito... mi cabeza saltaba de un lugar a otro sin medidad de tiempo ni distancia solo la preocupación de encontrar una salida a todos esos laberintos sicólogicos que me agobiaban duramente, me estaba transformando en esa cucaracha kafkiana que representa el pecado como símbolo de la pudrición de la sociedad. Pienso que ni Camus ni Kafka podrían entender mi enredo, no podrría ser explicado a través de la incertidumbre de Heisemberg, ni el apocado del profesor de ciencias entendería el divagar de mi mente.
Maquillaje sobre los recuerdos, polo cubriendo las imágenes de mi memoria, olvido, olvidas, olvidaste... tic tac maldito... no sé. Por que la vida se complica cuando uno está solo, por que se hace necesario crear lazos para sentirse alguien en este mundo, nací solo y moriré solo, pero requiero compañía para mantenerme.
Todavía recuerdo el sonido de mis zapatos golpeando la pared, era ese maldito tic tac que no me dejaba tranquilo, ese péndulo inagotable...






