Alvaro Muñoz Ferrer

Resultados del SIMCE: síntoma de la necesidad de una reforma urgente

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No hay sorpresas en los resultados de la prueba SIMCE. La abismal brecha entre la educación pública y privada parece inmune al paso del tiempo, lo que hace formularnos la siguiente pregunta: ¿La política pública ha sido insuficiente o simplemente la respuesta está en nuestro genotipo y nuestros jóvenes son “más lentos” para aprender en comparación al resto del mundo?

Definitivamente nos gustaría pensar que es lo primero. Y es lo más probable ya que, y con esto no estoy descubriendo América, a la educación nunca se le ha dado la importancia que necesita. La educación es la llave del progreso y debe ser la principal preocupación gubernamental. Esto suena bonito en el papel y forma parte de las promesas electorales de todos los candidatos, pero si no fuese por la reforma que se hizo a la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza - gracias a la “revolución pingüina”, no por iniciativa estatal – todavía estaríamos bajo el amparo de una ley educacional promulgada hace veinte años. Es evidente que trabajar con parámetros tan antiguos es incompatible con una mejora sustantiva. Los países desarrollados, a pesar sus niveles de excelencia, persisten en buscar mejoras en este ámbito porque entienden que un árbol frondoso depende de la fortaleza de sus raíces.

Pero, ¿Cómo empezamos? La respuesta es compleja porque estamos en presencia de un problema adaptativo, no técnico. No basta con inyectar dinero, o aumentar las horas académicas, aquí se necesita un cambio conductual radical. Debemos aprender nuevos valores y aceptar pérdidas en el proceso y es por eso es que las entidades gubernamentales tienden a no enfrentar la situación.

Cambios y Aprendizaje de Valores

Aquí  se debe mostrar el futuro a los estudiantes. Recordarles constantemente porqué es importante que se eduquen, pero desde una perspectiva distinta a la meramente laboral. ¿Cuántos niños y jóvenes asisten a clases “porque si” o porque sus padres los obligan? Probablemente la mayoría. No existe una motivación detrás, sino que una amenaza. Además, es primordial cambiar las técnicas de aprendizaje, eso de “el profesor dicta y los alumnos vomitan en la prueba” es una práctica vestigial.

Esto para los estudiantes, pero el mundo de los educadores también necesita una reforma extrema. Para empezar, ¿Cómo pretender profesores de excelencia si los alumnos de pedagogía entran a la carrera porque “no les alcanzó para otra cosa”? Imposible. Así, estamos creando profesores frustrados, desmotivados y sin vocación. Además de mejorar el filtro en la entrada, es fundamental cambiar las mallas de las carreras de pedagogía. Hoy en día se practica la innovación en este aspecto, pero no de manera suficiente (y es evidente, una Universidad no puede alejarse demasiado de los parámetros impuestos por la norma). El cambio, en este caso, no es una simple remoción e incorporación de ramos, sino que un trabajo profundo de motivación, de incorporar liderazgo y otras disciplinas, como la psicología, para así moldear un profesional óptimo e integral (tarea titánica y vital).Debe situarse en la mentalidad de nuestra sociedad que el profesor es el profesional más importante de todos.

Pérdidas Asociadas

Un cambio adaptativo lleva consigo aceptar una serie de pérdidas y esto es inevitable. Ejemplos hay varios. Por ejemplo, debe existir una evaluación docente mucho más exigente que la actual y, tanto los profesores como el estado, deben aceptar la pérdida de una fracción de educadores que no está a la altura de lo que se necesita. Los alumnos también deberán aceptar que, si quieren lograr grandes resultados (y para esto es clave mostrarles constantemente el futuro al que llegarán), deben dedicar más tiempo y disciplina a estudiar.

Además de todo esto, el estado tiene una tarea pendiente con la excesiva centralización de los recursos en nuestro país y con la municipalización de los colegios y liceos. La experiencia nos muestra que esto no es eficiente, la brecha no solo sigue ahí, sino que va en aumento. (¿Serán los “colegios de excelencia” una buena medida o aumentarán esta diferencia?).

Todo esto es apenas una pincelada de lo que debe hacerse y, como se puede vislumbrar, hay cambios medibles al corto plazo, pero el grueso de la obra verá frutos en varios años más. Hoy estamos inmersos en una política cortoplacista, las reformas y modificaciones se hacen en pos de conseguir votos y conservar poder, ¿Estarán dispuestos los gobernantes actuales a que los aplausos se los lleven otros? Esperemos que así sea.

Por último, un mensaje para el vigente ministro de educación: Esta es una oportunidad única para demostrar que no es un fracaso en el mundo de la política. El desafío es grande y Joaquín Lavín tiene la ocasión de mostrarnos que es más que un eterno candidato presidencial. Esperemos que el punto de inflexión en la educación sea HOY y que no pase lo de siempre: nos lamentamos un tiempo por los malos resultado, pero volvemos a guardar el problema debajo de la alfombra.

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Federico G.
dijo :

Interesantes tus reflexiones, y esto del problema de los educandos que no aprenden tiene la pinta de la cuadratura del círculo. Una cosa casi imposible, pero no por eso habrá que desistir. Como señalas en la mentalidad de la sociedad no está la imagen de que el profesor es importante. La educación mal paga. Paga mal. Nadie quiere ser profe, son despreciados, considerados perdedores, Ni toda su sabiduría se refleja en su nivel de vida.

En un mundo donde la plata es lo único que inporta, no interesando cómo se llega a tener dinero, la educación se ha convertido poco a poco en una cosa irrelevante, redundante. Se verá en unos años más donde conduce la falta de educación generalizada.

En el mundo real del trabajo, el mercado fija el salario, no lo que has estudiado o si sabes mucho o poco. Y eso lo saben los jovenes, no nos engañemos, saben que no por mucho estudiar ganarán más. Y como la plata les importa, prefieren dedicar su tiempo a otras cosas, y no a estudiar "esas latas", que no conducen a nada.

 

 

02/06/2010 a las 19:16
JOTA
dijo :

sí son una solución y esta no pasa por mas o menos medios economicos, de hecho una de las mejores Simce la entregó un colegio modestito pero con un criterio de alta exigencia y ambiente familiar, donde se aprieta por un lado y se entrega sensación de familiaridad por el otro.

de seguro ejemplos como este se pueden imitar y sin la sangría de altos costos ,solo con voluntad y compromiso de todos los implicados.

02/06/2010 a las 19:23
Jacinta
dijo :

El Simce es una muestra mas de la enorme brecha entre privados y municipales, el Simce solo mide la inequidad entre niños de sectores acomodados, clase media y vulnerables, el simce mide definitivamente fragmentación social y la desigualdad de condiciones en que se educan nuestros niños y jóvenes, finalmente el  Simce es una triste ilustración de lo que somos como sociedad. No se si entre Loce y Lge esté el cambio necesario para progresar en relación a la calidad de la eduación, menos aún para temas mas profundos como lo es la equidad. Lo cierto es que los profesores han sido-ante las autoridades, los padres y apoderados y la opinión pública en general- los grandes responsables de la deblacle educacional, pero nadie a considerado que estamos eduacando en un escenario nuevo y complejo. nunca se ha dicho en los medios por ejemplo que la masificación de la educación, que contempla la obligatoriedad de 12 años de escolaridad, subió el promedio de escolaridad en la pobleción entre 14 y mas años en un sector que estuvo históricamente excluído del sistema educacional, con un capital, social, económico y cultural muy deprivado en relación a otros sectores, población que ha tenido acogida en el sector municipal.

Tampoco se habla que a nivel de pares, es decir en relación a otros países latinoamericanos estamos por sobre la media en cuanto a niveles de educación y que los resultados tan poco alentadores son de mediciones con estandares internacionales, donde nos hemos medido con países de la OCDE, con una economía, una inversión en eduación y condicones sociales absolutamente diferentes a las nuestras.

Por último a través de la a Lge se mejoró en algunos aspectos como la fiscalización de recursos, pero arreglar  un desaguisado tan grande como la Loce creo que solo es posible cambiando la constitución y todo el legado que dejó la dictadura en términos de organización social.

Sobre la evaluación docente, creo que no es tan mala, pero primero habría que mejorar la educación docente inicial y continua, dar posibilidades de actualización y perfeccionamiento real y efectivo a los profesores. Encantar a los buenos alumnos que tengan vocación pedagógica a entrar a las carreras de pedagogía elevando los puntajes pero también mejorando las proyecciones laborales.

Como ves es un circulo vicioso dificil de romper, cuando se instauró el lucro en un sector que claramente debe estar protegido por el estado hemos quedado expuestos a las leyes que rigen el mercado.

El estado debe pasar de un estado subsidiario a uno garante y a pesar de los cambios creo falta mucho aún.

Buen artículo,

Saludos. Jacinta

16/07/2010 a las 22:18
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