El Trasplantado.
(A la memoria de un gran amigo)
Con el debido permiso de los lectores?
-¿Y tú, de dónde eres? Fue su primera pregunta luego de las presentaciones. Y luego, sin esperar una respuesta de inmediato, siguió: - ¡Porque no eres de aquí, de eso estoy más que seguro?!
Sus ojos escudriñaban los míos de una forma intensa y supe que esperaba una respuesta concreta, por lo que obvié las cosas supuestas obvias y conté toda mi historia.
-Ah!, Entiendo. Dijo al final. ? No concluyo nada de ti por el momento y lo único importante que desprendo es que no eres de aquí. No me refiero a esa forma que implica una pertenencia, ya que uno puede estar en el lugar que le plazca. Pero, entonces - ¿Qué estás haciendo aquí? Porque tampoco te veo como a un extraño, un forastero, ni un desplazado, ni desterrado?
Y siguió observándome, luego de lo cual volvió a expresar:
-Aunque, ahora sí te lo digo: Tú eres un ?trasplantado?. Siendo así entonces, no podrás nunca reconocer esta tierra como la tuya, así como tampoco yo la siento como la mía... Un día no lejano te irás y en todas partes va a pasarte lo mismo.
- Ya somos una dupla. Y te diré: Un trasplantado casi siempre resulta por un error, la mayoría de las veces algunos se largan y en otras ocasiones pocos se quedan, en éste último caso buscan encajarse tranquilamente en algún lugar, se casan, tienen familia, se adaptan a las costumbres y tradiciones y hasta adoptan como suyo el lenguaje local.
- Y los otros simplemente, los que no encajan en ninguna parte, se sentirán siempre extraños y forasteros, hasta en la mejor de las casas que los acojan.
- ¿Cuál de ellos eres tú? ¿Cuándo eres otro?
- Sin tomar las cosas al azar te afirmo que eres de los segundos. Ya que he apreciado que tienes el aire de ser capaz de enfrentarte solo a la vida, a la ruta, a los viajes, a los desastres humanos y materiales, al cataclismo, al Armagedón, a los Jinetes del Apocalipsis (mayo del ´60). El aire lo tienes, tal vez sea genético.
- No pienses que ser trasplantado es una mala noticia. Es una noticia más, aunque sólo para mí. A nadie más va a importarle tu caso. Somos muy pocos. Accidentales, como agujas en los pajares. Y siempre tendremos muchas cosas que contar, escuchar, decir y contradecir. Para sorpresa de los demás.
La verdad es que no dejé de quedar impresionado con toda su perorata.
Y aunque me pareció entonces algo difusa e imprecisa, mi opción de ser un trasplantado fue asumida entonces y compartido en gran parte su significado.
Pero sí encontré que el estricto significado de la palabra encierra una serie de matices y su comprensión no es única: Eso de lo obligado a ir de aquí para allá sin consultar a nadie, o se debe echar raíces o no. La obligación de reconocer a otra casa como la propia? En cierto modo, supone comenzar de cero nuestra propia historia.
No mirar atrás. (O mirando, da igual)
Sentir que otro lugar puede ser también ?tu lugar?
Y pensar, por último que sería muy fácil desaparecer y mandar todo a la cresta! -Aunque hubiera un contrato de trabajo de por medio.
Pero huir, es otra tantas veces una manera no digna de volver a ser de nuevo un trasplantado. E indigna, porque nace de uno y sus principios.
Es un alivio saber que muchos de nuestros compatriotas tuvieron éxito en sus lugares de destino. O de exilio. Tenemos el ejemplo de artistas nuestros: la misma Violeta Parra, Lucho Gatica, Los Quilapayún, etc. Algunos de ellos regresaron, pero otros no.
Recuerdo a propósito, como se gestó esa hermosa canción de Facundo Cabral ?No soy de aquí?, cómo le salió del alma una noche plena de licor y de conversación, la letra y la música de una sola vez, (sin guitarra ni grabación) y lo mucho que costó después a él y a sus amigos, el recomponerla. Todavía no se ponen de acuerdo con la letra. El resultado viene a ser como el himno de los trasplantados? Que yo también acogí?
No tenía entonces, en ese tiempo, muchas experiencias y sólo encontraba que el transcurso de la vida era inevitable. Y tal vez el ser un trasplantado, era sólo un comienzo.
Pero la manera más dolorosa de sentirse como uno de ellos, es que se genera una suerte de sub-especie: huraña, silenciosa, demasiado meditada, ensimismada, y a veces agresiva y pendenciera. Pero resulta que para entonces uno ya ha dominado al miedo y no tiene nada más que perder.
Se sobrevive en base a los buenos momentos y todas las cosas extras que ofrece la vida. Muchos podrán decir que en ese extremo hay que cortar la cuerda.
Muy bien lo sé, que ser un trasplantado no es andar siempre a brincos, con un atado al hombro, lleno de sueños y nostalgia, sino más bien es aceptar agradecida y resignadamente las bondades de un suelo extraño. Pero cantando siempre: - ?No soy de aquí ni soy de allá?? como un credo eterno, ya que de otra manera uno se queda sin raíces, definitivamente.
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Años más tarde me enteré que mi gran amigo, destacado escritor y poeta Raúl Aguila Poza, había fallecido en su último lugar de residencia, en la localidad de Talagante donde, estoy seguro, entonó nuestra canción hasta el final.
Pero mi sorpresa mayor fue leer su obra póstuma ?Marionetas? (Edit. Platero 1995, Inscr. 85136), donde él retrató ?yo sin saberlo- nuestro pensamiento afín en un cuento también titulado ?El Trasplantado?, junto a otras remembranzas.
En su recuerdo,
Roberto.
De: mis ?Memorias?, inédito.







Me ha encantado tu homenaje. La verdad, consigues transcribir con emoción y fuerza la realidad de quienes abandonan o deben abandonar la tierra, la familia, la historia.
Gracias por tu texto
Un abrazo
Pilar