Mariano Cabrero Bárcena

En la noche del Dios de las estrellas

 

En la noche del Dios de las estrellas


                                                         
                                  I


Sí existe amor pasional entre mujeres: no lo negaré.
Nosotras somos casadas, y hubo cómplices en nuestras
relaciones sexuales: el otoño, las hojas que son secretos caídos
que lleva el viento, la noche con la fuerza que da el amor...
Somos almas ardientes, y buscamos lo siempre deseado.
Después -quizá...con un ¡hasta luego!-merecerá la pena haber roto
el roble amoroso que nos separaba.

"Es la hora, nuestra hora de los sueños-me dice mi antigua alumna
cuando acude a la cita concertada-,de las relaciones carnales anheladas.
Todo está escrito. Despojémonos de nuestras ropas
y busquemos sabanas blancas-sin sogas indiscretas-donde yacer cuerpo
contra cuerpo ".Su cuerpo de carne viva-cabellos bronceados y ojos
con mirada desnuda-me había hecho su cautiva. Veintitrés años
sin rumbo, sin límites humanos...

                                   
II


Si existe amor pasional entre mujeres: no lo negaré.
Allí-en las afueras de la gran ciudad-acaeció 
nuestro bacanal de mohines y carantoñas.

La guarida de nuestro encuentro se encontraba
al lado de una salvaje playa, tan salvaje como el ánimo
voluptuoso-río profundo-que recorría nuestras venas.
Desnudos los cuerpos combatieron sin medida-sobre la arena-,
vientre contra vientre, pezones contra pezones...
Nuestra sangre fue una y abundante sangre de placer.
Mis cincuenta años no me perdonaron tanto exceso amoroso,
pero las almas se tranquilizan, precisamente, con lo desconocido..., 
con lo que estaba prohibido y hoy es llamado opción sexual amorosa,
aunque el sexo sea el mismo.
Belleza, armonía, besos ardientes, besos robados,
lenguas insaciables, manos temblorosas y húmedas:
he aquí el compendio de tantos y tantos orgasmos habidos.
Nuestras manos, nuestras bocas cumplieron su misión.



                                       
III



¡Qué lejos quedaban los caprichos!
!Qué fríos -helados-nuestros cuerpos!
Amas-nuestras voces-exclamaron:
"¡Ay deleites perdidos y encontrados!
Qué lejos de nosotras estuvistéis.
Qué próximo el cielo:¡lo abrazamos!
Qué esclavas de los hombres pernoctamos ".


Cerca, muy cerca pulularon testigos las estrellas,
y la Luna caprichosa esperaba:
humillarnos, inculparnos, violentarnos...
Allí, y sobre la playa negra de arena,
dos mujeres-madura y joven-sin barreras,
valientes, con luz de noche primavera
-cuerpo a cuerpo-
se entregaron, se amaron, se salvaron...,
y llegaron a esculpir sobre una piedra:
"Ayer, en tiempo muerto, quizá un instante
-sin siniestras intenciones-fuimos más mujeres,
en la noche del Dios de las estrellas".

La Coruña, 8 de junio de 2010
Mariano Cabrero Bárcena es poeta
(Copyright )
 
En la noche del Dios de las estrellas ( 50 versos, de mi libro de poemas "La travesía de la vida",2001)
Safo, poetisa lesbiana(1867) Charles- Auguste Mengin,Imagen
Publicidad por Bligoo.com
Comentarios de este artículo en RSS

MENSAJE_LEGAL_ATINA_CHILE.jpg

{container-17}