La selección de Bielsa y nuestra falta de identidad

Nuestra selección vuelve a un mundial, luego de doce largos años de sequía, indisciplina y fracaso, con un elenco que puede tranquilamente calificarse de lujoso en cuanto a figuras. Por lo mismo, las expectativas son las más altas, algunos, incluso, ya nos candidatean de finalistas y campeones. Dentro de este fervor popular, ha surgido la adoración por un personaje considerado casi un semi-dios: Don Marcelo Bielsa. Uno de los artífices de este gran logro socio-deportivo.
Uno puede entender que la gente le rinda culto al señor Bielsa, el fanatismo es así. Lo que sí no puedo entender es la actitud que ha tomado el periodismo deportivo (sí, el periodismo en su totalidad, no "ciertas fracciones") de nuestro país ante la figura del Rosarino. ¿Se ha dado cuenta cómo se refieren a nuestra selección hoy en día los distintos medios informativos? Si no, le comunico que somos "La roja de Bielsa". ¿Muy quisquilloso? Tal vez, pero me parece que con esta denominación se está atentando en contra de dos cosas.
La primera, y más evidente: El mérito de los jugadores. No hay que ser especialista para darse cuenta de que estamos en presencia de una camada inédita en el fútbol nacional. Jugadores titulares y exitosos en las competencias internacionales más exigentes del mundo es una característica que probablemente no se había visto en nómina alguna en el pasado. Parece muy injusto, entonces, que el director técnico se lleve la mayor cantidad de loas. (Y aquí ha intervenido el propio Bielsa, diciendo que se le han estado adjudicando méritos que son mayoritariamente de los jugadores, por lo que esta crítica no es antojadiza).
Lo segundo es nuestra identidad. Y con esto no quiero apelar a un chauvinismo sin sentido, sino que a ese sano orgullo de sentir que los logros deportivos son de Chile, no de un pequeño grupo. De tener una tradición y una cultura de la que podamos sentir honra. ¿Cómo va a ser lo mismo decir que "la roja de todos" le ganó a España que "la selección de bielsa" venció a los hispanos?. Y no quiero que se malinterprete esta crítica, el trabajo del Rosarino ha sido excepcional y vamos a agradecer su labor por mucho tiempo, pero el periodismo no debe arrodillarse de esta manera. Por respeto a nuestros jugadores y a nuestra identidad (o lo que queda de ella).
Evidentemente, el problema no es sobre cómo llamamos a la selección de fútbol de nuestro país, lo de "selección de Bielsa" es un síntoma de la ausencia de identificación con nuestras raíces, cultura e idiosincrasia. Lo importado es mejor per se y lo exacerbamos en demasía.
Finalmente, adjunto el afiche que ESPN hizo para Chile con motivo de la cita planetaria:

¿Entiende a lo que me refiero? El afiche español, por ejemplo, muestra al delantero Torres vestido de torero, en el de Costa de Marfil se ve a Didier Drogbá montando un elefante. Todos exhiben una identidad propia, un elemento distintivo de cada país. ¿Nosotros? Bueno, así nos ven desde afuera. Lamentablemente, por culpa nuestra.







UNA RATA DE ALCANTARILLA,ESAS SUCIAS Y MEDIAS VERDOSAS .
OMEGA XXIII