Cómo mirar al mundo y vivir en él...
¿Qué miramos cuando caminamos por la ciudad y vemos una fila de infantes cruzando la calle? ¿A un grupo de niños tomados de la mano y dirigidos por una profesora? ¿O la oportunidad de reacondicionar nuestra wagon y dedicarla al transporte escolar para evitar los riesgos a esos niños? Se define un negocio como una oportunidad detectada mezclada con la posibilidad de transformarla en Valor para alguien. Si caminamos por la calle y miramos la luna, detectamos la oportunidad de llenarla de turistas espaciales y por lo tanto hacer un eventual negocio con ello; pero ¿existe la posibilidad de hacerlo? Bueno, mirando nuestro escuálido presupuesto, claro que no. Por lo tanto, aunque exista la oportunidad ésta no esta acompañada de la posibilidad, y por lo tanto no es negocio. ¿A qué va esta disquisición casi filosófica? A que se habla mucho de emprendedorismo, pero poco de cómo se hace. Un emprendedor es esencialmente un detector de oportunidades y un constructor de Valor. Y para poder hacerlo, hay que tener claro cómo funciona nuestro mundo cognoscitivo; es decir, cómo miramos al mundo.
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