Resonancia Schumann
Enviado por Blanca Soledad el 11/02/2006 a las 7:09
Etiquetas: Espiritualidad | Regiones Región de Coquimbo
No solo las personas mayores, también las jóvenes hacen la experiencia de
que todo está acelerado excesivamente. Ayer fue carnaval, dentro de poco
será Pascua, un poco más y Navidad. ¿Este sentimiento es ilusorio o tiene
una base real? La "resonancia Schumann" trata de explicarlo.
El físico alemán W.O. Schumann constató en 1952 que la Tierra está rodeada
de un campo electromagnético poderoso que se forma entre el suelo y la parte
inferior de la ionosfera situada a unos 100 Km. Por encima de nosotros. Ese
posee una resonancia (de ahí el nombre de resonancia "Schumann") más o menos
constante, del orden de 7.83 pulsaciones por segundo.
Funciona como si fuera un marcapasos, responsable del equilibrio de la
biosfera, condición común de todas las formas de vida. También se ha
comprobado que todos los vertebrados y nuestro cerebro están dotados de esa
misma frecuencia de 7.83 hertzios. Empíricamente se ha constatado que no
podemos ser saludables fuera de esa frecuencia biológica natural. Siempre
que los astronautas, en razón de los viajes espaciales, quedaban fuera de la
resonancia Schumann, se enfermaban. Pero sometidos a la acción de un
"simulador Schumann", recuperaban el equilibrio y la salud.
Por miles de años el palpitar del corazón de la Tierra ha tenido esta
frecuencia de pulsaciones y la vida se ha desarrollado en un relativo
equilibrio ecológico. Sucede, sin embargo, que a partir de los años 80, y de
forma más acentuada a partir de los años 90, la frecuencia se elevó de 7.83
a 11 y a 13 hertzios. El corazón de la Tierra se disparó y de manera
coincidente se hicieron sentir desequilibrios ecológicos: perturbaciones
climáticas, mayor actividad de los volcanes, crecimiento de tensiones y
conflictos en el mundo y un aumento general de comportamientos desviantes en
las personas, entre otros. Debido a la aceleración general, la jornada de 24
horas es en realidad, solamente de 16 horas. Por lo tanto, la percepción de
que todo está pasando demasiado rápido no es ilusoria, tendría una base real
en este trastorno de la resonancia Schumann.
Gaia, ese superorganismo vivo que es nuestra Madre Tierra, debe de estar
buscando formas de recuperar su equilibrio natural. Y lo conseguirá, pero no
sabemos a que precio, precio que será pagado por la biosfera y por los seres
humanos.
Aquí se abre un espacio para que ciertos grupos esotéricos y otros
futuristas proyecten escenarios, ya dramáticos, con catástrofes terribles,
ya esperanzadoras, como la irrupción de la cuarta dimensión mediante la cuál
todos seremos más intuitivos, más espirituales y más sintonizados con el
biorritmo de la Tierra.
No pretendo reforzar este tipo de interpretación. Solamente enfatizo la
tesis recurrente entre grandes cosmólogos y biólogos, de que la Tierra es,
efectivamente, un superorganismo vivo, de que la Tierra y Humanidad formamos
una única entidad, como los astronautas declaran desde sus naves espaciales.
Nosotros, los seres humanos, somos la Tierra que siente, piensa, ama y
venera. Y por serlo, poseemos la misma naturaleza bioeléctrica y estamos
envueltos por las mismas ondas resonantes Schumann. Si queremos que la
Tierra reencuentre su equilibrio debemos comenzar por nosotros mismos: hacer
todo sin estrés, con más serenidad, con más amor, que es energía
esencialmente armonizadora.
Para eso hemos de tener el valor de enfrentarnos a la cultura dominante, que
nos obliga a ser cada vez más competitivos y eficientes.
Necesitamos respirar juntos con la Tierra para conspirar con ella para la
Paz.
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11/02/2006 a las 21:33 →
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